Powered By Blogger

lunes, 1 de agosto de 2011

¿ Qué fue del cine....PALACIO CENTRAL ?

A partir de principios de los 90 uno ya se daba cuenta de los nuevos acontecimientos y cambios que llegarían a la ciudad. Aunque algunos de los cuales los hemos mencionado en este blog, no debemos olvidar que factores como la globalización, el neoliberalismo y la implantación de nuevas tecnologías fueron introduciéndose en todos los barrios de la vieja Sevilla; y, ese cambio, quedaría traducido sobre la práctica en la llegada de una cierta cantidad de pobladores: unos, de paso: turistas; otros, nuevos inquilinos (funcionarios, empresarios, inmigrantes, etc), así como la renovación constante de los negocios. Esta relación es importante, pues pretendo transmitir algunos aspectos evolutivos que desde tiempos recientes comenzaron a aparecer y que hicieron perder para siempre tantos y tantos lugares tradicionales y tantísimas intimidades que vivimos hace apenas 20 años. Qué poquito queda de entonces mientras que lo nuevo dura poco menos que un suspiro. Esas son las exigencias de la vida actual.

Hace muchos años, durante los primeros años 70, siendo muy pequeño mis padres me llevaba mucho a los cines que estaban cerca de mi casa. Dicen que vivir en barrios como San Vicente o San Lorenzo puede ser un privilegio, pues se está prácticamente en el mismísimo centro histórico y comercial del Casco Antiguo. Para mí lo fue más aún cuando iba pasando esa niñez, te ibas haciendo mayor, y seguías viendo como esas imagenes tradicionales, identidades que procedía de lo genuinamente sevillano, continuaban inmutables, como fueron aquellos cines.

Si en un reportaje anterior estuvimos hablando del cine Llorens, en esta ocasión nuestro reportaje tratará sobre el Palacio Central. La historia de este lugar puede remontarse perfectamente a la Sevilla de Olavide, allá por el siglo XVIII mediante la aparición de Teatro Principal cuya fachada principal asomaba a la calle O'Donnell, entonces llamada de la Muela. Entre 1830-40, en la regencia de María Cristina, anterior al reinado de Isabel II, el maestro mayor de obras o arquitecto municipal, Melchor Cano, fue encargado de restaurar este teatro. Realizó un edificio de cuatro plantas y albergó el Teatro Principal que llegó a ser muy conocido en la ciudad. En 1850 se abrió el Teatro San Fernando (derribado en 1973, donde está C&A.), situado muy cerca.

Más tarde, Suárez Garmendia, al parecer retocó sensiblemente aquel edificio, cuyo Teatro era de madera, creyéndose que tal vez contó con la ayuda de Balbino Marrón (Museo de Bellas Artes, Palacio de San Telmo), discípulo de Eiffel.

A principios del XX nuestro edificio fue el salón Kursaal, gran teatro de variedades junto con el del Duque. En el año 1941 pasó a denominarse teatro cine Palacio Central, que a mediados de los 80 cerró para siempre. Abajo, panorama de la entrada a la sala por la parte de Sierpes; las otras puertas de acceso estaban en O'Donnell y Pedro Caravaca. La imagen pertenece a marzo de 1980, anunciándose la obra de Federico Fellini, Ensayo de orquesta. A su derecha la papelería Padura, otro clásico desaparecido.


Pero el Palacio Central también tuvo su parte innovadora como cine, ya que fue la primera sala refrigerada en Sevilla. En el edificio llegaron a residir personas como Rafael El Gallo y la viuda de Ignacio Sánchez Mejías, Gabriela. Ahora, cartelería de mano de la proyección Suez, en 1943. Corrían los primeros años.


Durante los 70 y 80, la sala cinematográfica proyectaba sesiones de mañana y tarde. Normalmente, las matutinas solían incluir programación más infantil, aunque no siempre, como por ejemplo a la fecha que correspondió este ticket que abajo ofrecemos (una joyita de enorme sabor): una película de Charles Bronson de acción, denominada América Violenta, 10 de agosto de 1976:


Pese a que en 2003 el edificio fue restaurado, exponiéndose una fachada muy similar a la anterior por Sierpes, es decir, carácter neoclásico, con almohadillado, rejas y balcón central sobre ménsulas entre otras conservaciones, realmente lo que nos interesaría a muchos nostálgicos sería su recuperación como cine, incluyendo un nuevo patio de butacas y, por qué no, las antiguas letras y carteles al estilo de entonces. A continuación en primer término el edificio antes de su restauración total, ya en 2004; y abajo del todo en la actualidad:





viernes, 29 de julio de 2011

¿ Qué fue del cine...LLORENS ?

A pesar de que muchos de nosotros sublimamos y valoramos positivamente, bajo una alta dosis de nostalgia la década de los 80, realmente existieron sectores hasta el momento tradicionales que fueron altamente perjudicados, como pudieron ser las salas de cine. La llegada del video, los ordenadores personales, así como también las mayores libertades de una nueva juventud emergente que ya tenía otras diversiones, fueron causantes del principio del fin de la extensa oferta cinematográfica que se nos ofrecíó en nuestra ciudad durante décadas. Una de las primeras víctimas fue la sala Lloréns, cine que se hallaba en el mismísimo corazón de la emblemática calle Sierpes.

El cine Lloréns fue una acertada adquisición en el año 1915 del empresario Vicente Llorens. Decorado en estilo neomudéjar por el arquitecto regionalista José Espiau (Hotel Alfonso XIII), este edificio fue en primer lugar un teatro que simultaneaba con la proyección de películas mudas. Ya durante los años 20, personajes como Unamuno, Ortega y Gasset o Zamacois llegaron a pronunciar discursos sobre un escenario cada vez más prestigioso, que vio entre otros artistas de la época cantar nada menos que a Raquel Meyer. Y en el marco de la música clásica, el mismísimo Arthur Rubinstein acarició las teclas de su piano en el Llorens, mientras que el universal Manuel de Falla presentó la recién creada Orquesta Bética de Cámara dirigida nada menos que por Ernesto Halfter. Abajo, imagen del cine Llorens repleto de público allá por los 50:


Corría 1924 y Vicente Llorens ya era propietario de los cines de verano sevillanos, al igual que del invernal Cervantes y el hace tiempo desaparecido San Fernando. Su afán emprendedor e innovador que en 1930 proyectó la primera obra sonora de cine en Sevilla: Sombras Blancas, de la Metro Goldwyn Meyer, con Raquel Torres y Montes Blue; siguiéronle El Arca de Noé, Trafalgar y Orquídeas salvajes. Abajo podemos apreciar el fotograma de la presentación de aquel primer film sonoro:


En la década de los 60 el Llorens realizó su primera remodelación importante al sustituir la antigua pantalla pequeña de concha por la curva Todd-a0 70 mm, último grito en superficies para visionado de películas que se mantuvo hasta el cierre del cine, en abril de 1982. Por aquel entonces, la calle de las Sierpes todavía era un lugar familiar, en el que las tardes de los sábados y domingos los adolescentes, en sus primeras salidas, iban camino de los cines de la zona, un triángulo formado por Llorens, Palacio Central e Imperial; o de Casa Calvillo, o bien iban a jugar al tenis de mesa al Café Madrid ( abajo, tras estas líneas) que desapareció hace pocos años, o bien se entretenían en aquella sala de juego llamada Las Vegas, pionera en máquinas recreativas japonesas a fines de los 70 y principios de los 80....


A mediados de los setenta el cine Llorens, con sus sesiones continuas y numeradas, comenzó a incluir en su repertorio proyecciones orientadas también a los adultos, pero siempre evitando la clasificación "x", denominada entonces "s". También se buscaron otras fórmulas para seguir con la calidad ante todo, porque según palabras de su propietario desde 1930, Fernando Artacho, "el cine debe ser diversión o instrucción, pero no perversión". De ahí se deriva la calidad de las proyecciones del Llorens. Veamos una cartelera del cine de 1974:


Pero el fin del Llorens estaba por llegar. Como dijimos al principio, la incipiente llegada del video, la subida de impuestos continua, la nueva generación de jovenes con otras miras y el pretender mantener una programación de calidad, fueron las circunstancias más cercanas a la desaparición de tan céntrico cine, que en poco tiempo había generado 15 millones de pesetas de pérdidas. En abril de 1982, el Llorens cerró sus puertas para siempre, dejando en su lugar unos almacenes de ropa que respetó parte del interior del cine. Posteriormente han existido otros negocios distintos, incluyendo la actual sala de juegos. A continuación, despedimos el reportaje de hoy mediante una imagen parte de la fachada del cine, en 1982, ya cerrado:













jueves, 28 de julio de 2011

¿Qué nos ha quedado de aquella Chapina?

Con vistas a la Exposición Universal que se celebraría en 1992, la clase política estimó en cambiar Sevilla, adecuándola a unas nuevas necesidades generadas en parte por el reciente aumento de superficie y poblacional. También había que ofrecer una nueva imagen a los visitantes y una expectativa cara al futuro. Las zonas de Torneo y Chapina, siempre en el límite virtual y aparentemente a la espalda del resto, debían ser estructuradas y absorbidas por el resto del entorno. Por tanto, se reabrió el cauce del río, que estuvo taponado desde principios de los años 50. Una consecuencia fue que la piqueta acabó con las instalaciones deportivas de Chapina, construidas en la década prodigiosa. La calle Torneo fue ampliada en carriles para el tráfico, aliviando de manera considerable los atascos que se formaban en las horas punta, y fue acondicionada mediante un paseo ribereño. El dogal ferroviario, fue destruido. Se conservó la estructura de la Estación de Córdoba, mientras que a su lado se elevó la nueva central de autobuses de Plaza de Armas, cerrándose las antiguas cocheras como las del Barranco y la de la calle Marqués de Paradas. Si bien en este blog ya hemos tratado con profusión sobre los cambios en Torneo y la estación de autobuses, nuestro propósito enfila sus miras hacia los Jardines de Chapina de entonces.

En 1950 como parte de la protección del puerto ante las posibles riadas, se cegó el cauce histórico del río en Chapina (conocida bajo ese nombre desde 1859), punto clave del equilibrio entre la ciudad y el río y el paso de éste por el ferrocarril y la red de carreteras. En 1959 se destruye el viejo puente de tablas. En la imagen de abajo, sección del plano de 1974 apreciándose la corta del río en Chapina:
Con la construcción de la corta de la Cartuja, el dispositivo defensivo del puerto que era Chapina, así como el muro del margen izquierdo de San Jerónimo, podrían ser desmantelados, al perder su función en el nuevo sistema de defensa. El Ayuntamiento de Sevilla encargó en 1982 un anteproyecto de reapertura del cauce y ordenación de Chapina. En 1985 la Consejería de Obras Públicas realizó los estudios de la viabilidad de la obra y del trazado del cauce, y, posteriormente, encargó el proyecto del puente que sustituiría el enlace viario existente sobre el rellano.

En 1965 la corta se comenzó a adecentar debidamente por ambos márgenes, llegándose a generar una fauna y flora propias. Mientras, en el margen Oeste, en 1965 se inauguraron las instalaciones polideportivas de Chapina. Abajo, almanaque de 1978 que por el reverso mostraba el como fue la zona chapinera hasta 1989, año en que se deshizo la corta. Sobre la enorme explanada existente entonces hemos dibujado la palabra fútbol, y es que, por aquellos años, los sábados por la mañana casualmente se organizaban pachangas y partiditos. En la actualidad y desde 1992 aquella zona quedó reducida prácticamente a la mitad. En la parte de abajo la carretera para Huelva:


Por aquellos tiempos, Chapina fue lugar no sólo de balompié improvisado, sino también de prostitución y droga transitoria, de homosexualidad encubierta y de parejas adolescentes. En los jardines de arriba (en la parte izquierda de la foto de arriba), en los que se bajaba de forma escalonada hacia la explanada, también se jugaba al balón sin que hubiera leyes que lo prohibiera. Un espacio que nunca fue publicitado para su uso, por lo que a muchos nos causaba una impresión paradisíaca, que en nuestros días puede parecer impensable debido no sólo al carril-bici, sino también a la masificación del lugar. Abajo, desde la parte trianera de Chapina que comunicaba al parque a través de la pasarela que vemos. También aparece una vista del arbolado que a modo de terraplén ponía fin a los jardines: al fondo Plaza de Armas. La fotografía pertenece al libro de Joaquín Arbide " Sevilla en la retina", y está tomada en 1986:



En la zona Oeste, como dijimos anteriormente, se construyeron a mediados de la década de los 60 las instalaciones polideportivas. En su momento fueron importantes para la ciudad, puesto que incluían una enorme piscina pública de carácter olímpico, así como también pista de atletismo con gradas incluidas. En 1968 fueron escenario de la marcha de la antorcha olímpica hacia los Juegos Olímpicos de México 68. La primera perspectiva de abajo nos enseña una visión aérea del polideportivo con la piscina a su derecha:


A continuación, momento del pebetero olímpico en 1968, en la parte de Triana, en une extremo de Chapina. Coincidió con la primera urbanización del Paseo de la O. El ambiente, claramente intimista con poco público y mucho espacio. Ese marco era el hasta finales de la década de los 80 podíamos disfrutar. Posiblemente, en la parte de atrás del público sentado en la foto, a la derecha, se hallaría un tradicional edificio de 1929 que vemos en la siguiente imagen, cuya fachada intentó salvarse mediante contrafuertes una vez que derribó parte de la casa, aunque la fachada finalmente se perdió. En los 70 y 80, parte de la construcción en su derecha, fueron clubes de alterne y whisquerías. Actualmente, ya con otra estética, es el Hotel ABBA-Triana.



Casi al lado del  Puente de Triana, abajo, el Barranco, en 1973 antes de su primera restauración. En el 70 dejó de ser lonja del pescado. Las Naves del Barranco en Sevilla, construcción de hierro y cristal de bóvedas de cañón, diseñadas por el ingeniero Eiffel y encargadas en 1876 a la fundición sevillana Portilla y White, Cía., han sido punto de información turística, sala de exposiciones y albergue improvisado de indigentes y de ser propuesto para sede de la televisión municipal y para un centro de interpretación de la Semana Santa. Han visto pasar multitud de proyectos, porque al parecer los gobernantes desconocen el concepto de dejar las cosas tranquilas como el edificio de la izquierda del Barranco. Desde los 90 es camino de la terraza Capote, escaleras abajo.


 Con la destrucción del tapón de Chapina cuyos jardines han quedado menguados de forma ostensible, de la piscina y el complejo deportivo, finalizaron casi 30 años en la zona de una ciudad que al entrar en los 90 y en  la globalización se perdió el punto intimista -salvo fechas y lugares puntuales- que reinó durante generaciones enteras. 


miércoles, 27 de julio de 2011

TRADICIONES A CONSERVAR: EL JUEVES

Si algún turista extranjero, o inclusive de procedencia nacional, al recorrer parte de la calle Feria se extrañase ante el espacio que ocupa de forma longitudinal un heterodoxo mercadillo ambulante, que comienza casi en la misma puerta de la Parroquia de San Juan de la Palma y finaliza justo en el cruce de Doctor Letamendi y Feria, bien habría que informar al visitante que ese rastro es fiel a su cita de cada jueves desde tiempo inmemorial. Según la opinión autorizada de Salvador Rodríguez Becerra, Catedrático de Antropología Social  la Universidad de Sevilla, "el mercado conocido como el Jueves existía desde antes del siglo XV, habiendose colocado entonces los mercaderes en esa calle Feria por el nombre de la misma, a modo de feria semanal ". Tampoco falta la opinión de Luis Andújar Vázque, vendedor de libros antiguos que también poseyó una librería por aquella zona: " posiblemente, el Jueves tuvo sus orígenes a modo de zoco, en tiempos de los árabes. El trazado de la calle siempre ha sido largo y estrecho, y las plazuelas cercanas también han estado siempre mal acondicionadas, favoreciéndose de esta forma la acumulación de personas. Esa herencia debió continuar a modo de tradición en la época de la Reconquista." Sea como fuere, el Jueves viene a ser una de las tradiciones populares más antiguas de la Ciudad y uno de los mercadillos ambulantes más viejos de nuestro País.

Abajo, ampliación del Plano de Olavide 1771. Recorrido longitudinal del Jueves: Omnium Sanctorum - Feria - San Juan de la Palma. A pesar de la antiguedad del mapa, este mercadillo que nos ocupa ya llevaba en activo más varios centenares de años:


En la larguísima Historia del Jueves hubo muchísimos vendedores particulares que a lo largo del tiempo pasaron a ser muy conocidos, como el clan de los celedonios, célebres por las antiguedades de valor que allí exponían. También el Jueves sirvió en alguna ocasión que otra como lugar de recuperación de muchas obras de valor, anteriormente robadas o extraviadas, como el hallazgo por parte del Profesor Juan de Mata Carriazo de una parte del Tesoro del Carambolo hace más de 50 años. Una nueva adquisición de origen tartésico que pasó a denominarse "Bronce Carriazo" :


El camino del Jueves nos ha ofrecido muchos aspectos interesantes que han ido desapareciendo con el paso del tiempo, como por ejemplo, la Velada de San Juan de la Palma, que se celebraba desde el 24 hasta el 29 de julio. Aunque en un principio se instaló a partir del XVIII en la Calle Ancha de la Feria -aunque algunas fuentes nombran la Alameda-, hasta que Carlos III prohibió las veladas que se dedicaban a los santos patronos en los barrios. En el XX pasó a la Plaza de San Juan de la Palma, situada en un costado de la iglesia del mismo nombre. Por allí se podía ver una imagen de la Virgen de la Amargura, presidiendo una tómbola. También veíamos a la que fue la popular procesión de la Virgen de la Cabeza en los 50 y 60, a la que acompañaba la Guardia Civil por ser su Patrona. Nosotros, que siempre estamos buscando cositas para este blog en torno a las décadas que nos compiten más, hemos encontrado una imagen sobre la Velada de San Juan de 1986, en la que podemos apreciar algunas de las atracciones colocadas y, a la derecha, la desaparecida Sala de Fiestas Viña Blanca :

Pese a que el reportaje dejamos detrás edificios tan ilustres como el Archivo de Protocolos, la Parroquia de San Juan de la Palma (h.S.XV), o el Convento de Santa María de Monte Sion (1601), continuamos el paseo por el mercadillo del Jueves, con unas imágenes de los años 80, pues incluso en aquellos años algunos vendedores se ubicaban en la Casa de los Artistas:

Perteneciente al linaje de los Condes de Castellar, Gonzalo Arias Saavedra, fundó este edificio en el XVIII, que en su momento gozó de un carácter señorial. Posteriormente pasaría al Conde de Torrenueva, aunque ya entrado el XX solía denominarse Casa de Saavedra, para ir poco a poco conociéndose como la Casa de los Artistas, pues artistas tales como los pintores Zuloaga, Gustavo Bacarisas, Juan Lafita o Alfonso Grosso, mas el imaginero Francisco Buiza, entre otros creadores, vivieron y dispusieron en ese lugar sus talleres. En la casa también se rodó la producción Currito de la Cruz en 1925. Abajo, patio porticado que se hallaba prácticamente en ruinas durante los 70 y 80:
Abajo, una escena de 1986 con el Jueves en plena ebullición. En concreto, a la altura de la popular bodega Casa Vizcaíno, dejando atrás a la mítica Casa Carreras, actualmente desaparecida:
Finalizamos el blog dedicado al Jueves mediante una fotografía cenital de 1986 que nos enseña la esquina de la calle Conde de Torrejón junto a Feria, pudiendo vislumbrar la ya histórica tienda de belenes, modelismo y maquetas DADO, que abrió en 1977-78 casi al final de Doctor Letamendi y en 1983 pasó a ubicar el lugar donde se mantiene actualmente. Y, justo en la parte central de la foto por la parte de abajo, mi difunto padre (a la derecha del cuadrito verde), quien casualmente pasaba por allí en el momento de la instantánea. 


Pese a la que las numerosas corporaciones del Ayuntamiento han colocado en ocasiones dificultades para la continuidad del mercadillo de los jueves, hasta el momento su cita semanal (salvo excepciones) se ha mantenido incólume. Preservemos el Jueves y que ojalá nunca tengamos que hablar de él como algo que pasó a la Historia.

A mi amigo Jorge Luis Ortiz Temes