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martes, 19 de marzo de 2013

La Resolana: Algo más que un sitio de tránsito (3)

Continuamos con el análisis de lo que fue la calle Resolana. Aunque para un mejor entendimiento de este trabajo, recomiendo lean las dos anteriores partes que escribí sobre la calle, y en las que se relata su nacimiento y ubicación, así como otras partes sobre su Historia y la de diversos edificios industriales y emblemáticos de la zona:

http://www.sevilladesaparecida.com/2011/08/la-resolana-algo-mas-que-un-sitio-de_12.html http://www.sevilladesaparecida.com/2011/08/la-resolana-algo-mas-que-un-sitio-de_12.html 

Pero aún quedan en la Resolana lugares dignos de mención. Por ejemplo, "Los Altos Colegios" es una intitución que aún permanece desde hace más de un siglo, concretamente desde 1892. Situado en la desembocadura de Feria-Resolana, "Los Altos Colegios". El 27 de agosto de 1892 la Junta de Gobierno de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla decidió -para conmemorar el cuarto centenario del descubrimiento de América y la visita de SM. Alfonso XIII con su madre la Reina Regente María Cristina de Habsburgo - construir tres escuelas unitarias públicas una de párvulos, otra de niños y otra de niñas, en la Resolana de la Macarena y cedérselas al Consistorio. El proyecto que finalmente se ejecuta, tras varios intentos fallidos promovidos anteriormente por el Ayuntamiento, fue concebido por el arquitecto municipal Francisco Aurelio Álvarez Millán. Las obras se realizaron bajo la continua supervisión de los Maestrantes estando concluidas y listas para su inauguración el día 30 de mayo de 1894. Se procuró que todos los materiales empleados procediesen de fábricas y talleres de Sevilla, de este modo atesora todavía el colegio entre sus muros un valioso legado que representa a grandes artistas, artesanos e industriales de la ciudad (azulejerías de Mensaque, paneles de azulejo firmados por Manuel Arellano, pinturas de Antonio Cavallini, rejerías de Luis Santos, etc.). Las tres escuelas ocuparán una parcela trapezoidal exenta con una valla perimetral subdividida en el interior por otras rejas de separación, conformándose así los tres espacios independientes necesarios. Cada escuela tendrá una casa de maestros, un patio de recreo, una gran clase, y una entrada independiente desde la calle, además la Escuela de Párvulos dispondrá de un comedor de las mismas proporciones que las aulas. Las de Niños y Niñas serán también usadas como clases de Adultos y Adultas respectivamente. Texto extraído de la obra: " La cultura material de la escuela " de Agustín Escolano Benito y otros, que continúa tras la fotos siguientes.

Abajo, en primer lugar, construcción del las Escuelas, en 1983 ( imagen cedida por D. Diego Romero ); en segundo término, en 1894:


" Obras menores y de mantenimiento se han ido sucediendo desde entonces sin demasiada frecuencia. Desde la entrega en vigor de la LOGSE las administraciones responsables no se habían propuesto nunca abordar una intervención global cada vez más urgente a causa de la antigüedad y deterioro del conjunto arquitectónico y por las nuevas prescripciones legales. Por esto la Comunidad Educativa venía demandando ante el Ayuntamiento de Sevilla y la Consejería de Educación que diesen una respuesta a los innumerables problemas de infraestructuras y de falta de espacios que niños y niñas padecían. En el curso escolar 2000/01 la AMPA “Altos Colegios” decidió tomar la iniciativa ante la falta de respuesta de las administraciones competentes e impulsó la elaboración de un proyecto de reforma integral de todos los edificios que componen el CEIP Macarena11. En diciembre de 2006 comenzaron las obras de Rehabilitación y Adaptación a LOGSE como C1 del CEIP Macarena con proyecto del arquitecto Mario Algarín.". Texto extraído de la obra: " La cultura material de la escuela " de Agustín Escolano Benito y otros.

Otro lugar imprescindible para el conocimiento y comprensión de la Resolana, al menos desde el período que empieza en 1958 y finaliza en, aproximadamente, 2006-2007, fue la ubicación de la Peña Sevillista Macarena. No hemos podido encontrar ninguna imagen frontal de la Peña, edificio que protagonizaba la desembocadura de la calle Feria con Resolana, sin embargo sí disponemos de una fotografía cenital de 1982 ( abajo ). Al trasladarse la Peña ( ahora en la Calle Feria ) y desaparecer el local, también se pierde otro de los edificios tradicionales que conformaban la estética de la Resolana:

En el plano de las desapariciones, dentro de la rama de la hostelería, hace algunos años que cerró la "Bodega Bar Esperanza", establecimiento típico del enclave macareno, situado entre las calles Torrigiano y Adelantado. Algunos clientes aún recuerdan las antiguas fotos de un joven Luis del Sol, así como un enorme cuadro de la Virgen de la Macarena, que se hallaban colgados en el interior del local. Es el fin de una de las bodegas clásicas del lugar, como también lo fue Casa Peinado, o incluso en el ramo de la automovilística -cambiando de palo- también mencionamos a la casa "Orden".

A pesar de los continuos cambios, aún quedan en la Resolana lugares tradicionales, como es el antiquísimo "Bar Plata", antes llamado "Bar de la Plata". Siempre presente en acontecimientos tales como la salida y entrada de la Hermandad de la Macarena, en la madrugada y la mañana sevillana. Abajo, dos escenas cofrades con el "Bar Plata" de testigo: La primera de las imagenes pertenece a los años cincuenta, con los "armaos", el bar a la derecha, y la Torre de Perdigones al fondo. En segundo lugar, estampa de hacia 1910:

Otros lugares que a día de hoy ( salvo cambios inesperados ) continúan funcionando en la Resolana, son " La Casa del Labrador ", establecimiento que desde 1976 se dedica a la venta de semillas y frutos secos, y también el "Centro Médico Macarena", abierto al parecer también en los años setenta:


De esta manera finalizamos la serie de tres dossieres dedicados a la evolución cotidiana de la Resolana, un lugar que bajo mi modesta visión particular, a veces da la impresión de no haber cambiado mucho en el tiempo, pese al carril bici, que ya es decir.





sábado, 22 de diciembre de 2012

AQUELLA CALLE ARJONA

Continuando con el repaso a las zonas aledañas al río Guadalquivir, dedicaremos este espacio a la calle Arjona, una arteria habitualmente de tránsito y de paso hacia el nudo de Triana-Reyes Católicos y Torneo, continuidad también del Paseo de Colón. Hablamos de un lugar que en esencia se mantiene a lo largo de la Historia de nuestra ciudad pero que sin embargo su fisonomía fue objeto de cambios radicales a partir de finales de los 80 y a principios de los 90, periódo en que la Exposición del 92 fue la causa principal de la desaparición de muchos espacios tradicionales por el que transcurrieron generaciones enteras.

La calle en cuestión fue configurada en los años de 1860 aprovechando una de las zonas extramuros de la ciudad que se hallaba entre las puertas de Triana y Real, en la Edad Media era conocida como Ribera, para denominarse en el Siglo de XIX  Plaza de Armas, Campo de Bailén, Campo de Paradas y Campo de Marte, debido a los desfiles y usos militares a los que se destinaba el lugar. Otras denominaciones fueron las de Perneo -por el mercado de cerdos que había- y Muladar -en algún lugar de la calle, debido a lo insaluble del sitio-. Si en la década de 1860 fue bautizada como Arjona, en los años siguientes volvió el baile de denominaciones hasta recuperar su nombre en 1880.

El espacio fue configurándose debido a los planes de ensanche aplicados debido a la llegada del ferrocarril, recogidos en los planos del arquitecto Balbino Marrón en 1859. La obra definitiva se ejecutó a partir de 1875: recitilínea y ancha, plasmada como un paseo que alineaba la actual Plaza de la Legión, por delante de la fábrica de Portillo y empalmaba con el comienzo de Reyes Católicos. En 1904 fue adoquinada.

Abajo: Extracto del Plano de Álvarez-Benavides de 1868, en el que la línea roja representaría una aproximación del espacio de Arjona. En la parte superior del tramo vemos la Fábrica de Gas y la Fundición de Hierro de Portilla, mientras que llegando al extremo inferior observamos el Almacén de Maderas del Rey, al que ya dedicamos un espacio en esta web.

En el paisaje de la Sevilla de los años 60, 70 u 80 del siglo pasado, la calle Arjona presentaba una actividad similar a la actual, con mucho tránsito e intensa actividad, marcada por la cercanía de la Estación de Plaza de Armas, la Estación de Autobuses Damas, Puente de Triana y Reyes Católicos; mientras que su caserío es posterior a los años cincuenta, al sustituirse los edificios fabriles en la acera de Chapina, conservándose la antigua Lonja de pescado del Barranco, construida en 1876. En el XIX, el Barranco era en los días navideños, según Luis Montoto: "feria de peros, castañas, nueces, turrones, cañas dulces y demás golosinas que alegran las Pascuas, amén de mercado de zambombas y panderetas con las que se acompañan las canciones de la Nochebuena".

Aspecto de la Lonja, actualmente. El lugar ha sido algo reformado y tras diversos usos parece da la impresión de permanecer cerrado:


Aspecto aéreo del Servicio Fotogramétrico de la Junta de Andalucía: un tramo de la calle Arjona en marzo de 1985. 1) Antigua Lonja del Barranco; 2) Pabellón Asociación Sevillana de Caridad, edificio de 1914 de Aníbal González; 3) Almacén de Maderas del Rey, de 1835, convertido en Estación de los coches Damas para Huelva; 4) Jardines de Chapina; 5) Kiosko de cristales.

Hasta aquí una visión de los elementos más notables de Arjona. Sin embargo, para el recuerdo quedan algunas construcciones como la que vemos abajo, cuya utilidad desconocemos pero que sabemos que hasta finales de los 70 o principios de los 80 se mantuvo intacta. Posteriormente hubo una plazoleta, que vemos en la anterior perspectiva cenital, al lado de la Lonja. La imagen de abajo es de 1978.

Entre el llamado por el Ayuntamiento "mobiliario urbano", término éste del que discrepamos, aún permanecen para algunos en el recuerdo los hermosos kioskos que se hallaban situados en la acera impar de la vía. El primero de los que vemos a continuación se ubicaba a la altura aproximada de lo que ahora es la Administración de Hacienda. Las obras de Arjona a principios de los 90 acabaron con él pese a las protestas que se pueden leer: "nos lo quieren quitar". Poco importaba la antiguedad del kiosko.


El segundo de los dos puestos se encontraba en la misma acera que el anterior, casi al frente de las cocheras de Damas. Creemos que podría ser el mismo que ahora está en una ubicación similar, pero muy reformado, de cristales. Ambas imagenes pertenecen al libro "Sevilla en la retina", de Joaquin Arbide.

A pesar de la desaparición de los kioskos tradicionales, la edificación en la zona que daba a su espalda con Chapina, la aparición del carril bici, el túnel, la masificación en la estación, el continuo cambio de negocios, etc; a veces, da la impresión que la calle Arjona aún conserva parte de su esencia, como la de un lugar en que un poquito de la frontera y lo perdido, lo solitario y lo marginal todavía se pueden encontrar.... si uno se lo propone.




sábado, 18 de febrero de 2012

Calle Amor de Dios: vestigios de una época

LA CALLE AMOR DE DIOS: RESTOS DE UNA ÉPOCA DESAPARECIDA

Desde el cruce de la calle Lasso de la Vega-Tarifa hasta llegar a la Alameda de Hércules, transcurre la antigua calle Amor de Dios; una vía que según documentos del siglo XIII era denominada como la "Pellejería", lugar este donde se instalaba el gremio de pellejeros y que se extendía hasta la calle Santa María de Gracia. Mas su denominación actual procede del XV cuando en se ubicó el hospital conocido como el del Amor de Dios. Sin embargo, uno de sus tramos en el último tercio del XVII se conoció por el de "Don Pedro Ortiz de Sandoval", debido a que allí se suponía estuvo el palacio de dicha ilustre familia, compartiendo cercanía con la casa de los también conocidos Ortiz de Zúñiga, el número 6, antigua sede de la Cruz Roja española, que en parte del siglo XIX pasó a ser sede de correos. El hospital del Amor de Dios ocupó parte de la calle Delgado, por donde estuvo el cementerio del hospital. Algunos autores sostienen el definitivo nombre de la calle se alcanzó en 1845 (sólo se rotuló), el plano de Olavide de 1771 ya nos lo mostraba (abajo). En 1860 el hospital fue demolido, elevandose en aquel sitio un teatro llamado Lope de Rueda.

Desde el Instituto San Isidoro, según afirma el historiador González Moreno, aún se ven algunos muros del hospital. El San Isidoro fue construido en 1845 donde existió anteriormente el colegio de San Pedro de Alcántara.

En 1877 se inauguró el teatro Cervantes, el cual desapareció para que se construyera el cine de su mismo nombre, que aún subsiste en la actualidad.


Sin embargo, la calle Amor de Dios nos ofrece perspectivas más acorde al objeto de las décadas que este blog comprende. Ya mencionamos que el número 6 de la calle fue la sede de la Cruz Roja en nuestra ciudad, durando cuando menos hasta principios de los años 90, mientras que sobre el Instituto San Isidoro, su fachada a esta calle adquirió su configuración actual en los años 60. No obstante, Amor de Dios, debido a su extensión y ubicación céntrica, vio como en ella se establecieron numerosos comercios, desapareciendo la mayoría de ellos en la década de 1990 o a principios del 2000. Movidos por el afán de rescatar aquello que aún pervive de otros tiempos,  no tenemos más remedio que hablar de la Droguería Martín, el negocio más antiguo de la calle Amor de Dios. Abajo, fotografía realizada en 1992. Este comercio no ha variado en su estética en más de treinta años.




D.José María Martín es el actual propietario de esta antigua droguería, la cual adquirió por herencia. Anteriormente fue un bar hasta que en 1900 se definió en la rama a la que pertenece. José María, nos comenta que lleva "toda la vida en el local" y que ha visto como por la zona surgían y desaparecían numerosos negocios, aunque el suyo ha pasado a ser el más antiguo en funcionamiento. El propietario nos hablaba de otros lugares que hubo en décadas anteriores: "enfrente, durante los 60-70 se hallaba la tienda de Heute, que era de repuestos de bicicletas-motos", aunque hubo otros negocios diferentes ; mientras que a la derecha de la droguería existió durante los años 70-80 el pequeño bar Riosol, justo en lo que desde hace algunos años es un antro gay.  La droguería resiste el paso de los años, y es de esos lugares no tradicionales que, debido a su antiguedad conservada, es punto elegido para los "grafiteros", esas hordas que de madrugada se dedican a imponer su impronta temporal sin importarles nada de lo que hay:



Pero uno de los pequeños tesoros de la Historia de la ciudad se conserva en la parte superior del tabique exterior izquierdo de la droguería, que comunica con la calle Morgado: los "herculitos" de la Alameda. Descubiertos en 1940 por el padre del actual propietario del local en el mismo lugar donde ahora se hallan, según Santiago Montoto pudieron ser los bocetos de la estatua de Hércules que realizara para el bulevar alamedano el escultor Diego de Pesquera en 1574. El arquitecto Antonio Delgado Roig, cuando se reconstruyó la casa, colocó dichas esculturas en hornacinas que él mismo elaboró. Abajo, imagen de los "herculitos" en la actualidad:



Abajo, otra imagen del tramo de la calle Amor de Dios: Droguería Martín, Bar Riosol, Concesionario BMW y Hostal Regente. Los tres últimos, desaparecidos hace años.




En la calle Amor de Dios también existen otros negocios que a veces pueden dar la sensación de que pasarán a la historia de manera inminente. Es en el trocito que se halla inmediatamente después del Instituto San Isidoro; en concreto, tres locales: un estanco, un taller de relojería y una papelería. Entre los dos últimos estuvo un negocio reciente, una tiendecita de venta y compra de plata llamada Taxco, que ahora da la impresión de estar cerrada si vemos la fotografía siguiente a la de abajo. Estos comercios comprenden los números 24 y 26 de la calle.



El estanco, que vemos abajo en una imagen retrospectiva, fue abierto por D. Manuel Marrero Acosta en 1943. La joyería parece ser muy posterior y la papelería "Lápiz y Papel" es claramente de los 80, nutriéndose principalmente de la clientela formada por los alumnos de Instituto San Isidoro. Sin embargo, el letrero colocado de "liquidación" da que pensar sobre su continuidad. Sería triste que la estampa que todavía contemplamos sea sustituida en un futuro venidero por negocios más impersonales o transitorios, típicos de la época que vivimos.


Pero la calle Amor de Dios, tuvo en los años sesenta, setenta u ochenta, otros comercios que cerraron, como por ejemplo, el bar "Sevilla 82", cuya superficie fue absorbida por el gimnasio "Sevilla Gym", a principios de los 2000; también el cine de películas "x" conocido como "Abril", abierto en los 70 y cerrado también en los 90, o la papelería que se hallaba en el número 4 de la vía, propiedad de Ramón Obrador Montseny que subsistía desde 1940 y en la década de los 90 cerró para ir transformándose en una serie de negocios de corta duración (abajo del todo, imágenes comparativas). Salvo "Casa Carreras"-trasladada recientemente a otro número de la vía- y la tienda de discos usados "Sevilla Récord", el espacio más antiguo en el casco antiguo sevillano dedicado a ese menester (abierta desde 1986, foto de abajo), el resto de comercios  más antiguos pudieran ser de los noventa, como el "Sevilla Gym", abierto en 1996 por Diego Poley Solano.


Amor de Dios es un exponente más de la transformación sufrida por los comercios tradicionales sevillanos, comenzada a partir del decenio de 1990. Evidentemente, el proceso continúa, aunque la actual crisis parece haber frenado la especulación. Que no siga la crisis, pero que continúen las tiendas de siempre.

miércoles, 17 de agosto de 2011

La Correduría, hacia la impersonalidad de lo transitorio (2)

Continuando las semblanzas acerca de la calle Correduría (antigua Doctor Letamendi), es obligatorio dedicar un espacio a un célebre y antiguo establecimiento sevillano que se hallaba justamente al principio de aquella vía: Las Siete Puertas. Fundado por el industrial hostelero Agapito Calvo Jiménez, el bar llegó a convertirse en uno de los más populares de la ciudad. Dentro del estigma alamedano, junto a la desaparecida "Casa Morillo", la "Sacristía", la tienda-bar "Los Majarones", del flamenco local, con sabor a la guitarra de "El Chico Melchor", las voces de  Antonia "La Gamba", el "Piripi", el Chocolate", o, por qué no, algún detalle del impresionante Manuel Vallejo. Saetas en sus balcones a la Hiniesta, a la Macarena...A veces, la military police hacía presencia con las porras en la mano para buscar a los descarriados reclutas de la Navy roteña que se encontraban en los reservados de alterne con las niñas de la Alameda.

Abajo vemos un recorte de publicidad sobre los helados que se vendían en Las Siete Puertas en 1944. Un bar retaurante de muchísima categoría. Eran otros tiempos.


Ya en los años 60 y 70, la Alameda quedó circunspecta al ambiente de la prostitución y las noches alegres de los prohibido, Las Siete Puertas figuró como un espacio importante en los tiempos en que "la Gilda" se pavoneaba por la Europa y el Joseliqui deambulaba un lado para otro.

Abajo, barra americana de Las Siete Puertas, una de las primeras de Sevilla. Según decían albergaba una cañera que llegó a tener más de 100 cañas.


A continuación imagen de Las Siete Puertas poco antes de su cierre, que acaeció tras la muerte de su propietario, Agapito Calvo, en 1981. En 1995 el local abrió bajo el nombre del Brujas, muy de ambiente universitario, porros y ambiente en madrugada. De todas formas aquellos tiempos nunca volvieron a ser lo que antes fueron. Más abajo, azulejo que se conservó durante muchísimos años insertado en la parte del local de Conde de Torrejón, en el que se mencionaba la llegada del agua en la riada de 1796.



En el próximo reportaje finalizaremos estos bloques sobre la Calle Correduría y sus desaparecidos establecimientos.






domingo, 14 de agosto de 2011

La Correduría, hacia la impersonalidad de lo transitorio ( 1 )

Una de las calles históricas de nuestra ciudad, importante vaso comunicante entre Feria y la dirección hacia Campana, es la calle Correduría. La historia del tramo es añeja, pues existen documentos que desde el siglo XV remontan su existencia y denominación popular; escrituras como las del maestro armero Gil Martínez, fechadas el 2 de marzo de 1416, en el que se hacía mención la donación de una de las casas de la vía al Convento de Santa Marta.

Algunos tratadistas sostienen que el nombre de Correduría se debió a que en ella abundaban las reuniones los corredores de Lonja, debido al comercio existente en la zona. Sin embargo, dicha palabra, al ser corrupción ligüística de "correería", bien pudo ser que existieran gremios relacionados con el cuero y la elaboración de correas, complemento muy usual en el hombre medieval y renacentista.

Abajo, extracción del plano de Olavide de 1771 en el que se aprecia el nombre de la calle Correduría:


En 1916, bajo la alcaldía de Manuel Hoyuela Gómez, la calle Correduría cambió de denominación. En el nomenclator pasó a llamarse Doctor Letamendi, a modo de homenaje hacia el gran médico español que durante años contribuyó a aumentar el prestigio de la medicina en nuestro país. Fallecido en 1897, el catalán José de Letamendi y Manjarres, no sólo fue Catedrático de Anatomía y patología, sino que también realizó una enorme labor en Barcelona durante la epidemia de cólera de 1854. Asimismo, se dedicó también a estudiar otros campos distintos, como fueron la literatura, la filosofía y la pintura. En la escena de abajo, imágenes de la publicación Mundo Gráfico, en las que una muchedumbre acudió a la ceremonia en la que Doctor Letamendi pasó a rebautizarse la calle Correduría, mediante la colocación de una placa:


Arriba, placa que aún subsiste como recuerdo a Letamendi y a la antigua denominación de la calle. La Facultad de Medicina, mediante aportes de los estudiantes, costeó la dedicatoria hecha en mármol. Se halla en el número 9 de la vía, pero tal y como se encuentra el estado de la casa habrá que ver el futuro que le espera a la placa:


En lo concerniente a la vida comercial de Correduría, la calle fue durante muchos años lugar en el que florecieron pequeños negocios, siempre al amparo de la actividad en Feria y la Alameda. Sabedores de la dificultad para hallar imágenes antiguas en la zona, cuando menos contamos con algunas que en su tiempo existieron como parte integrante del tejido habitual; como por ejemplo la antigua zapatería Calzados Elda, que estuvo situada en el número 35, esquina a Marco Sancho. No sabemos la fecha exacta de su fundación, sólo que antes fue un bar y que tuvo tres propietarios anteriores hasta que en 1949 el suegro de la última propietaria Dª Josefa Pérez la adquirió.

Abajo, imagen de a principios de los 80, cuando aún existía Calzados Elda. En la siguiente foto, La Ilustre Víctima, el bar que vino a sustituir a la zapatería ya a mediados de los 90:


En el próximo bloque, seguiremos dedicando más espacio a la histórica calle Correduría, un lugar en el que el cercano paso del tiempo ha ido, al igual que en otras calles sevillanas, configurando un sitio donde lo tradicional desaparece y se convierte en transitorio.






viernes, 12 de agosto de 2011

La Resolana: algo más que un sitio de tráfico ( 2 )

Continuando con los bloques dedicados a la sevillana calle Resolana, en esta ocasión seguiremos intentando reflejar lo que fueron otros focos industriales de la zona, que en su momento llegaron a hacerse populares por su trascendencia y tradición. En este contexto, hallamos la Fundición de Domingo de la Prida, justo en el número 40 de la vía. Para realizar este reportaje hemos entrevistado a uno de los nietos de la empresa, D.Joaquín de la Prida, quien cortesmente nos ha proporcionado la información que a continuación exponemos, en espera a que recibamos por su parte una exposición más amplia sobre lo que fue esta fábrica, incluyendo asimismo otras imágenes.

 " Domingo de la Prida Álvarez, jerezano y criado en la Casa Cuna de la ciudad del vino, donde obtuvo notables conocimientos acerca del oficio de fundidor, dejó su localidad para establecer en la sevillana calle Lumbreras un local de fundición y cerrajería artística. Con un capital de 4.800.000 pesetas, en 1916 adquiere la nueva casa de la Resolana, edificio éste construido por uno de los discípulos de Aníbal González (tal vez Rafael Arévalo, amigo de uno de los hijos de Domingo).

En 1931, debido al enorme volúmen de trabajo que iba adquiriendo la fábrica, De la Prida optó por ubicar la fundición en Bellavista, pero, eso sí, manteniendo las oficinas de Resolana.

Su producción es muy extensa y variada: ante la Exposición Iberoamericana de 1929, Domingo de la Prida se encargó bajo la dirección de Aníbal González de realizar las farolas de la Plaza de España. También encontramos la verja interior de la Fábrica de Tabacos, la cerrajería del edificio de Rafael Moneo de Previsión Española frente a la Torre del Oro, así como tapas de alcantarillado y compuertas para riego, guardaesquinas, veladores, etc. Fuera de Sevilla, otras realizaciones interesantes fueron el reloj de hierro que se encuentra entre las calles Lacería y Larga, en Jerez de la Frontera, elaborado en los años de 1930. En 1931, la verja de hierro que daba acceso a los Jardines Municipales de la Línea de la Concepción, sustituyó a la muralla de mampostería fue adquirida a la empresa de Domingo de la Prida Álvarez, de Sevilla, por 21.720 pesetas."


Arriba, edificio de Domingo de la Prida. A su derecha se perfila el desaparecido taller de reparación de automóviles Orden. Corría el año 1978. Por la Resolana todavía pervivían industrias y recuerdos de gran sabor autóctono y tradicional. Abajo vemos como el edificio se conserva en la actualidad por el exterior. Aunque sus nuevos propietarios intentaron aplicar otras reformas, las leyes respetaron su catalogación. Pese a todo, evidentemente no es la visión añeja de otra época:





martes, 9 de agosto de 2011

La Resolana: algo más que un sitio de tránsito ( 1 )

La Resolana sevillana. Ese lugar siempre tan de tránsito, de tráfico…. Incluso aparentemente indiferente para muchos sevillanos, Resolana fue y es un espacio de paso. Hasta 1868 no se le conoció de forma oficial bajo ese nombre, aunque en el plano de 1848 de José Herrera Dávila ya existía esa denominación:


Sin embargo, ese extenso tramo que actualmente comienza en el Puente de Barqueta y finaliza en el Arco de la Macarena (o viceversa), tiene también una larga historia. Nacida en la Sevilla extramuros, desde los tiempos islámicos ya era un arrabal fácilmente inundable que comunicaba con las Puertas de Vib Arragel, de la Almenilla, Puerta Nueva (o postigo situado entre Feria y Resolana) y la Macarena. La Puerta de la Almenilla (más bien una torre con una puerta lateral), localizada en la intersección de la calle Blanquillo con la de Torneo, tuvo escasa importancia en cuanto a la actividad comercial se refiere, sin embargo ejerció un papel imprescindible para la estabilidad de la muralla frente a los envites de las crecidas del río, sufriendo varias reestructuraciones. Muy cerca de dicha Puerta se hallaba lo que se llamó el Patín de las Damas, que llegó a conformarse en una enorme plaza rodeada por la muralla desde poco más del 1300. Aquel lugar sirvió durante muchos años como espacio para el paseo, pero entre 1857 y 1858, años en que duraron las obras de la nueva red viaria, la Almenilla fue derribada y los terrenos del Patín pasaron a ser ubicación de los talleres del ferrocarril.

En las imagenes de abajo:
1) Panorama de como debió ser la Puerta de la Almenilla o de Vib Arragel. Detrás se aprecia la espadaña del Monasterior de San Clemente. Laboratorio de Arte. Universidad de Sevilla


2) Plano de Juan de la Viesca. 1745. Enclave donde apreciamos la zona del Patín de las Damas, la Puerta de Vib Arragel, así como el camino donde se hallaba el lienzo de muralla todavía sin derribar. El inicio de la futura Resolana es perfectamente imaginable. Sevilla, Archivo Municipal.


La fábrica de San Francisco de Paula y la Torre de los Perdigones

Como apuntamos anteriormente, las instalaciones de reparación y almacén ferroviarias fueron ocupando el principio de Resolana más cercano al río. Además, durante la segunda mitad del XIX la zona aledaña a estos talleres iría conformándose como un núcleo fabril hispalense de cierta importancia. En 1878, el Ayuntamiento presidido por José Morales Gutiérrez puso en subasta dos paquetes de terreno en Resolana que ocupaban el hueco entonces existente entre la tapia del ferrocarril que separaba los talleres y el arrabal de la Macarena: los lotes H e Y.

El segundo de ambos lotes fue adjudicado a Manuel de Mata y Muñoz, trabajador de la compañía de ferrocarril M.Z.A. De Mata fue el iniciador del complejo industrial de derivados del plomo llamado San Francisco de Paula, del que aún sobrevive la Torre de los Perdigones desde su construcción en 1885 hasta nuestros días, convertida en mirador con cámara oscura.

En 1892, el citado empresario adquiere el otro lote de terreno restante, el H, por lo que la fábrica se amplía. La producción habitual era de perdigones, planchas y tubos. El proceso final de la fabricación de los perdigones consistía en lanzarlos desde la parte superior de la torre (48 metros) hasta que caían en un recipiente de agua, donde se enfriaban.

El heredero de Manuel de Mata, Francisco de Mata Hepburn, tras el fallecimiento de su padre en 1918, alquiló la fábrica casi en su totalidad a la sociedad Figueroa y CIA Sociedad Civil Limitada. En 1948, los arrendatarios adquirieron la instalación definitivamente, manteniéndola en funcionamiento hasta los años 60.

Abajo, imagen del complejo fabril de Santa Paula, que estaba situado en el número 48 de la calle Resolana:


Entre 1917 y 1921 ocurrió la instalación de otra compañía en una zona colindante a la fábrica de perdigones, el almacén de maderas de Luis López Rebolledo, en Resolana 52 (Imagen abajo). Las obras del edificio parece que estuvieron a cargo de Rafael López Carmona. La fachada estaba formada por una parte central a modo de portada, flanqueada por dos espacios simétricos. Se combinan estilos modernistas y regionalistas. Al parecer, la fábrica se mantuvo casi intacta en su parte frontal hasta finales de los 80, momento éste en que la piqueta se encargó de destruir todo el complejo industrial a excepción de la Torre de los Perdigones.


A continuación, vista aérea del complejo industrial en 1988. Foto de Alberto Sánchez Pro. En la parte inferior derecha, observamos tapado por un edificio de la acera de enfrente, el almacén de maderas López Rebolledo (1); detrás, los talleres ferroviarios. En el centro (2), la Torre de Perdigones junto al muro y la techumbre de la fábrica ya demolida. En parte de las décadas de los 70 y 80, el desaparecido complejo industrial estuvo ocupado por numerosas chabolas, las cuales fueron desmanteladas definitivamente antes del derribo de las viejas construcciones fabriles, unas construcciones que proporcionaban una visión ciertamente pintoresca en aquellos años anteriores a la Expo del 92, motivo por el cual se hizo desaparecer el resto de un trozo de la historia industrial de nuestra ciudad.


Despedimos la primera parte de este reportaje sobre la Resolana, mediante la vista de la Torre de los Perdigones desde la calle Pacheco y Núñez del Prado. En el fondo se divisa lejanamente un vehículo Simca. En los años 70 todavía existían casas con este sabor a antaño y aceras con escasos vehículos, incluso en invierno.