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viernes, 27 de diciembre de 2013

LA ESCALERILLA DE LA CALLE TORNEO

El desembocar en la calle Torneo, durante generaciones, significó la desconexión con el entramado urbanístico, una verdadera frontera y un espacio predestinado para ejercer la soledad y la aventura dentro de la misma ciudad. Algunas calles adyacentes estaban compuestas en su mayor parte por un conglomerado de viejas edificaciones que convivían con algunas más modernas, formando panoramas autóctonos donde la calidad de vida era algo predominante.

Los años fueron pasando, y la Exposición del 92 fue el pistoletazo de salida de cara hacia una transformación casi total del entorno: Se demolió el muro, borrándose aquel mundo interior de las abandonadas instalaciones ferroviarias, se quitó el tapón de Chapina reduciéndose la amplitud de sus jardines, se construyó un larguísimo paseo de nombre monárquico que pronto se llenó de transeuntes, deportistas, jóvenes de botellona, chiringuitos de verano, delincuentes y mendigos. Por su parte, la calle Torneo también cambió su fisonomía con el establecimiento de nuevos carriles, que durante sus primeros años paliaron los otrora atascos de tráficos en aquella arteria; mas sus aceras fueron reducidas por la señalización del carril bici. Además, se hizo una nueva estación de autobuses, mientras que la antigua de Córdoba fue convertida en centro comercial. Y también se elevaron nuevos puentes. Aquellos cambios sirvieron para que, Torneo, al igual que sus tramos más cercanos, recibieran diariamente una ingente cantidad de población flotante. Aquellos cambios comenzaron hace poco más de veinte años, por lo que creemos que el "progreso", a veces se mide menos por el tiempo transcurrido que por las decisiones políticas.

Sin embargo, entre tanto estress, bicicletas, carriles de autobuses y rostros desconocidos de todo tipo, todavía en la zona queda un lugar libre que, como no han podido edificarlo, les ha quedado la opción de usarlo como aparcamiento. De todas formas aún conserva su estructura de lleno, así como el sabor a otros tiempos: La escalerilla de la calle Torneo.

El último tramo de la calle San Vicente desemboca en lo que fue el barrio de San Juan de Acre, órden militar a la que, en el XIII, fue donado el terreno que actualmente ocupa la confluencia de la parte final de la calle Guadalquivir, que desemboca en la Puerta de San Juan, mas Pizarro, Clavijo, Mendigorría, Álvaro de Bazán y Pérez de Garayo. El plano de Olavide, de 1771, refleja la jurisdicción de San Juan de Acre, con la calle Guadalquivir denominada "De la Estrella": 
1. Puerta de San Juan. 2. Capilla de la Estrella ( antes de San Juan ). 3. Iglesia prioral de San Juan de Acre. 4. Convento de Santa CLara. 5. Convento de Santiago de los Caballeros. 6. San Clemente. 7. Calle Arte de la Seda.

Todo el conjunto sería remodelado en 1837, y en 1863 la Puerta de San Juan fue demolida, dando lugar a la calle Torneo. A fines del XIX, la plaza de Santiago de la Espada desapareció totalmente al construirse en su lugar una manzana de casas y ampliándose otra, resultando de ello el nacimiento de la calle Pérez de Garayo, corta vía que desde su creción desemboca en una extensión rectangular, producto del desnivel de la eliminación del lienzo de muralla, cuya parte superior es la calle Torneo.

Extracto del plano de Urbanismo de 1929. En el mismo ya aparecen dibujados el rectángulo que nos referimos y una escalera que comunicaba Torneo y Pérez de Garayo, aunque esta última calle es mencionada como "Calle de Plaza de Gamazo", no descartándose que el sitio rectangular fuese denominado así:
Todos los documentos relacionados con la confluencia Pizarro / Guadalquivir, nos hablan de una zona tranquila, en la que existieron almacenes industriales, como la fábrica de jabones de Tomás Pérez Benítez, la factoría de material de construcción de Tábora de los Reyes, la destilería de Lorenzo del Castillo, o los almacenes y fábrica de camas Cobián. Ahora, echemos un vistazo al plano de 1943 y a una fotografía cenital de 1944:
Según los datos que manejamos, encontramos que el edificio de pisos que existe actualmente en la calle Puerta de San Juan y que ocupa el lugar de la fábrica de Cobián, fue construido en 1976, en tiempos de plena orgía de palancas y piquetas, derribándose por aquel entonces la vieja fábrica en cuestión, quedando sólo un pequeño extremo libre sin una función concreta, cercado por un tapial bajo de mampostería. La imagen corresponde a 1986, apareciendo como siempre el rectángulo exento, y más abajo el espacio libre resultante de la fábrica de Cobián:
Sabemos que en la primera mitad de los 90, aquel espacio libre se remodeló de una forma sencilla, confiriéndose la Plaza de Pérez de Garayo. Por otra parte, ese rectángulo y su escalera, también han seguido vivos hasta el momento, aunque el espacio exento, en su mayor parte, no va más allá de un pequeño parking. En los 80, todavía, los chavales de barrio, jugábamos allí partidillos de fútbol; ahora, cuando menos, continúa sin ser edificado. Familiarmente, el lugar era conocido como la "escalerilla". Veamos unas fotos recientes: 1. Plaza Pérez de Garayo, con las escaleras al fondo ( derecha ). 2. Escalerillas, y arriba Torneo. 3. Escalerillas desde Pérez de Garayo. 4. Vista desde Torneo.
El solar conocido como "la escalerilla", por lo tanto, no sólo ha sobrevivido al tiempo, sino que aunque para Urbanismo figure como espacio libre, éste también carece de objeto para su edificiación, debido a la estrechez del mismo, a su rodeo por tres edificios y la calle Pérez de Garayo. Además, hace unos años se expuso un proyecto destinado al uso lúdico de los solares libres, que al parecer en este lugar no llegó a tener éxito. En cualquier caso, una remodelación del terreno, cambiándolo a parque infantil y unos cuantos bancos nunca supondrá la transformación radical del lugar. Es más, prospecciones y estudios arqueológicos recientes, podrían ubicar en esa zona la antigua Puerta de San Juan, gracias a los descubrimientos en el edificio de la casi lindante Torneo nº 26, donde se conserva al parecer, parte de una torreta almorávide. El lugar se presenta delicado ante cualquier tipo de acción urbanística.
Desde Sevilla Desaparecida nos congratulamos que aún existan sitios como la Plaza de Pérez de Garayo y las "escalerillas", espacios olvidados que nunca serán rutas turísticas ni objeto de masificasión.

Dedicado con especial cariño a Chema "Matachanas", José León, Manolo Bueno, Fermín, Antonio de la Rosa, Romero Ruiz, Cristóbal Monroy, Fernando Mateos, Pablo, Alex, Guti y Manuel García Ruiz, entre otros, por aquellos partidillos en la Escalerilla que jugábamos en los años 80.

sábado, 29 de junio de 2013

CINES DE VERANO EN 1982, A VISTA DE PÁJARO ( III )

CINE PLANTINAR: El Juncal. Avenida Alcalde Juan Fernández / Calle Alhama. Justo enfrente de la célebre gasolinera y junto a edificios Los Quinteros. Funcionó desde 1979 hasta 1983, según los datos que manejamos. Francisco Paz y su socio, Delfín Real, en un principio, tuvieron la idea de ponerle el nombre al cine como Juncal, pero la existencia del cine de invierno con el mismo nombre hizo que aquella idea no fraguase. Hablamos de una sala grande, que albergaba 1.200 localidades. Cierto es que por aquel entonces sobraba el espacio para poder aparcar y ver la película si apetecía. En el verano de 1980, sucedió un desagradable incidente, ya que un individuo al que no dejaron entrar en el cine, quemó la mitad de la pantalla, pero al día siguiente fue arreglada.


CINE SAN JUAN BOSCO: Estaba ubicado en la Carretera de Carmona, frente al núcleo Zodíaco conocido como "los Majarones", ocupando lo que sería actualmente un trozo de la Avenida de Llanes. Nació en el año 1950 y ocho años después se hizo cargo de él José Mª Doménech Romero, regentándolo Rafael Vega García. Fue bautizado así ya que Bosco es el patrón de la cinematografía. Proyectó películas hasta 1986, por lo que llegó a convertirse en un clásico del lugar. 


¿ CINE BARZOLA ? Perdido en los anales de la memoria, inclusive de muchos antiguos vecinos de la zona, tanto, que desconocemos como se llamaba, aunque algunos testimonios locales lo mencionan como "Barzola", algo que no hemos descartado, aunque sin creer que fuera aquel cine llamado de la misma forma que a principio de los 70 se hallaba al final de la Cruz Roja. No hemos hallado ninguna reseña más. Ocupaba justo el sitio en el que, desde 1984, figura una iglesia, delante del Colegio Blas Infante, en el cruce de Sáncho Dávila - Avda de la Barzola. Nos dijeron que aquel cine duró poquísimo debido al vandalismo que actuaba asiduamente, proveniente de lugares cercanos. Lo cierto es que parece ser una instalación bien preparada y ordenada, tal como nos muestra la imagen de 1982.


DÚPLEX CINEMA: Propiedad de Rufino González Jiménez, también dueño del Triple Cine que se hallaba cerca del Estadio del Sevilla FC. Este doble cine se estableció en 1980. Se asentaba en un lateral de la carretera de Pino Montano (2 y 3), con Las Almenas y el Instituto de Pino Montano en su otro extremo (5). Detrás del cine, existió un núcleo chabolista que se puede apreciar en la imagen (4). En el otro lado, el campo de fútbol (1). En 1985 y 86 también funcionó como terraza-discoteca. Finalmente, en 1990-91, está la Ronda Urbana Norte, aproximadamente sobre donde estuvo la sala.


En esta entrega, hemos visto algunos ejemplos en los que la evolución de la urbe puede influenciar en el momento de borrar todo aquello que a los políticos no les interese o pueda interponerse en su camino, aunque posea o no valor artístico, histórico, o puramente sentimental o tradicional. En las siguientes aportaciones veremos más de lo mismo, en este largo recorrido fotográfico dedicado a los cines de verano que tuvo Sevilla en aquel año 1982.

domingo, 5 de mayo de 2013

CRÓNICAS DE LA ALAMEDA ( I )

Si tuviéramos que escribir un recopilatorio sobre la vida cotidiana de la Alameda de Hércules desde, cuando menos, el comienzo de la década de los sesenta hasta principios de los noventa, que es el período que principalmente abarca el objeto de este blog, habría material para escribir un enorme vademecum. Labor casi imposible de realizar. Pese a los inconvenientes, hace dos años que publicamos un recopilatorio que expusimos en este portal con una primera parte sobre ello:


Desde aquel tiempo hasta hoy, hemos seguido haciendo acopio de materia como para continuar la obra sobre aquella Alameda, la cual consideramos nunca volvió a ser la misma de la de antes; esa globalización que ahora se acepta y de la que apenas se habla, que acabó por matar aquel "gusanillo de la tranquilidad" que tuvo Sevilla hasta hará poco más de dos décadas. Ahora, un sinfin de rostros de cualquier lugar, a cualquier hora, ocupan el protagonismo de ese espacio conocido por la Alameda de Hércules. Camino, estorbado entre la gente que en todos los sentidos cruzan el bulevar. Las calles adyacentes se hacinan de coches, motos y bicicletas. Por fin, encuentro un espacio para el asiento, enciendo un cigarrillo y, expuesto a que los desconocidos irrumpan mi rincón de paz pidiéndome tabaco, descanso la mirada más allá de la Casa de las Sirenas....

Es la confluencia de la esquina de la calle Lumbreras y Alameda ( ahora Mastín ), donde se ubica ese mamotreto de edificio, la Jefatura de Policía, hombre. En el 2006 lo colocaron para rellenar un solar que durante muchos años careció de una utilidad concreta pero que sirvió para todo. Hablamos de un espacio que a partir de finales del siglo XIX albergó también otra Comisaría - Cuartel. En los primeros días de la Guerra Civil, un bando de Queipo de Llano instó a los sevillanos a depositar sus armas en aquel edificio. Parece ser que la Alameda de Hércules, en sí no fue un foco muy importante de resistencia ante los sublevados, sobre todo si lo comparamos con la cercana zona de San Julián o el Pumarejo, por poner un ejemplo. Sin embargo, en los primeros días del Alzamiento, las tropas republicanas intentaron resistir a los nacionales de manera infructuosa, en aquel Cuartel de la Guardia de Asalto.  

No obstante, la Alameda, que casi siempre había sido un espacio deprimido y obrero, a tenor de su amplitud sirvió de plataforma aglutinadora de la masa social que protestaba. Abajo, dos manifestaciones, en 1915 y 1922. Fuente de prensa: periódico "Mundo Gráfico": 


Un vecino de la Alameda, Antonio Fernández García, recordaba hace años que "el antiguo Cuartel de la Policía Armada tenía un edificio de dos plantas, esquina a la calle Lumbreras, perfectamente en línea con el resto de las aceras de ambos lados, más un adosado a dos aguas de un techo, propio de un garaje, con una salida trasera a la calle Juan de Oviedo, que casi lindaba con el Corral de Esquivel". La siguiente imagen que podría tener medio siglo, nos enseña el edificio por la entrada principal Lumbreras - Alameda:
En la Postguerra, la Alameda de Hércules pasó una etapa de decadencia. Pero el Cuartel continuó ubicado en aquel sitio estratégico, controlando asuntos como la prostitución y la delincuencia. Abajo, vemos una fotografía aérea que muestra la alineación del Cuartel, Corral de Esquivel y Casa de Las Sirenas (aún con muchos elementos conservados), en el año 1944:

En 1965-66, la nueva Comisaría de Policía de la Gavidia - Concordia, pasó a sustituir las funciones del singular edificio de la Alameda; sin embargo, posteriormente, el viejo Cuartel se utilizó para albergar a familias humildes que esperaban la inminente ocupación de las recientes viviendas del Polígono Norte, hasta que se comenzó a demolir el 30 de noviembre de 1973:
En el resto de la década de los 70 y hasta casi mediados de los 80, el solar resultante del derribo del Cuartel sirvió para usos diversos, pero principalmente valió como almacén y venta de material sobrante y de chatarra. La siguiente visión cenital nos enseña -enmarcado en rojo- el estado en que se encontraba el resto del edificio, del que sólo se conservaba la tapia del perímetro y el Corral de Esquivel junto a la construcción donde se encontraba el concesionario de Automóviles Maraver. También es visible el solar que luego fue ocupado por parte del número 11 de la calle Becas. La fotografía pertenece al mes de agosto del año 1982: 
Sobre 1985 u 86, el solar en cuestión pasó a ser utilizado como campo de deportes preeminentemente, adecentandose las tapias y estableciendose varias pistas de futbito ( clickear en la imagen para ampliarla, se ven las porterías ). Algunos institutos y colegios cercanos al lugar, como el del conocido entonces Centro de Estudios Julio César, llegó a usar las instalaciones para juegos. La perspectiva nos expone un descampado de albero a todo color en septiembre del 85, el Corral de Esquivel, y, de nuevo, La Casa de Las Sirenas en la situación de abandono en que habitualmente se encontraba. Y más abajo, la entrada al recinto, ya en 1990:

Tras servir como lugar de salida de Reyes Magos y otros peculiares menesteres, este viejo paquete de suelo volvió a encontrarse con su antiguo destino: el de Comisaría, algo que se cristalizó en 2006. Era la puntilla que casi finiquitaba los restos evocadores de una antigua Alameda que no volverá: la del Rey de los Caramelos, el kiosko de los anticonceptivos prohibidos, o el Corral de Esquivel con aquel travesti sentado en la puerta, muy cerquita del antiguo cuartel. Pero todas esas cosas han pasado a ser parte de historias que sucedieron hace años y que habrá tiempo para contarlas en tu portal de sevilladesaparecida.com.


lunes, 31 de diciembre de 2012

SALVEMOS LA ESTACIÓN DE AUTOBUSES DEL PRADO

HAY QUE SALVAR LA ESTACIÓN DE AUTOBUSES DEL PRADO DE SAN SEBASTIÁN

Las noticias sobre el derribo de la Estación de autobuses de Cádiz se suceden y parecen estar de moda últimamente. La posibilidad que el edificio sea remodelado es contemplada por las autoridades, pero la forma de pensar de quienes hacemos esta página tampoco defiende un cambio drástico del lugar, que lo llegara a convertir en irreconocible. En el trasfondo, una oscura manta de intereses económicos (como siempre) parece cernirse sobre ese espacio. Ya hicieron lo mismo con el antiguo Equipo Quirúrgico.


El conjunto se sitúa extramuros, al sureste de la ciudad histórica, muy próximo a la antigua estación de ferrocarril de San Bernardo, frente a los jardines del Prado de San Sebastián y la antigua Fábrica de Tabacos. Podríamos entender su construcción como una implantación urbanística orientada de limitar el informe espacio de El Prado, aportándole una fachada reconocible como ya hicieran la Fábrica de Tabacos y la Plaza de España.

Una escena de la Estación, tal vez en los años de 1940. Fue el principal nexo de transporte para pasajeros entre Sevilla y Cádiz provincia y capital, en aquellos tiempos de la postguerra en nuestro país. Desde entonces hasta ahora, términos y hechos como el "estraperlo", los mostachones de Utrera, los viajes del equipo del Betis cuando estaba en Tercera División, las vacaciones en El Puerto de Santa María, en Sanlúcar, Cádiz, o los marineros que iban y venían para San Fernando, han pasado a la historia.

El emplazamiento de este conjunto responde originalmente a la proximidad a la estación de ferrocarril de San Bernardo, relación perdida en la actualidad al estar ésta en desuso. Esta vocación de nodo infraestructural del área se ha visto recientemente reforzada por la construcción, en el costado norte del edificio, de los nuevos andenes terminales del tranvía Metrocentro. A este hecho se suma la implantación de las paradas de autobús urbano y metropolitano frente a la fachada sur, y la localización próxima de la parada de la línea 1 del Metro en el Prado de San Sebastián.

Con el barrio de San Bernardo a su espalda y ocupando una parcela de 170 metros de largo por 70 de ancho, la presencia que el edificio debía tener por su relevancia infraestructural quedó reducida por la construcción en 1968 del Palacio de Justicia sobre la plaza de San Sebastián, que se abría frente su fachada oeste y servía de espacio público de ingreso para los viajeros. De igual manera, la mencionada construcción de las cocheras del tranvía en el lado norte de la estación ha modificado en gran medida la relación del edificio con el entorno, poniendo en cuestión la ya poco conseguida relación visual con la estación de ferrocarril de San Bernardo.

En las décadas de los 50 y parte de los 60, la Estación se hallaba más abierta y el Prado también estaba menos cerrado. Abajo, una escena cotidiana de viajeros al lado de las viviendas añadidas:


Se trata de un gran conjunto que a la función infraestructural suma un uso residencial en cinco bloques de viviendas de cinco plantas de altura. Estos bloques de viviendas se alzan como volúmenes perfectamente distinguibles sobre la planta baja, que hace las veces de zócalo en el que se alojan los usos públicos del conjunto: el programa administrativo de la estación en el extremo oeste, más locales comerciales localizados en las esquinas noroeste y suroeste de la parcela, y en la fachada sur, en su punto medio y en su extremo oriental.

El edificio se encuentra en buen estado estructural, tanto los bloques residenciales como la marquesina y la pasarela. Actualmente se están realizando obras de reparación y adecentamiento en fachadas e interiores de viviendas. El estado de mantenimiento de las dependencias de la estación no es bueno, pero aún conservan un sabor evocador.


En los últimos años, el entorno en el que se sitúa el conjunto ha sufrido cambios ligados principalmente al diseño de los nuevos sistemas de transporte público de la ciudad. En el entorno está prevista la construcción del nuevo edificio para la sede de la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía del arquitecto Antonio González Cordón y la consolidación del uso residencial en el solar que linda con las cocheras, con una residencia para jóvenes y ancianos, proyecto del arquitecto Alberto Nicolau, pero ya se verá.

Para el recuerdo sirvan las dos primeras imágenes de 1982 del antiguo reloj que se hallaba en el pasillo central. Desde 1948 hasta 1966 se colocó uno, propiedad de Manuel Iruela; a partir de ese último año fue sustituído por un Royce, que nos consta que por lo menos a principios de los 80 aún estaba en su lugar. Posteriormente se volvió a colgar el reloj primitivo, que es el que luce en la actualidad. Pero ¿dónde está el reló Royce?






A nivel social, el programa de construcción de estaciones para el nuevo transporte en autocar constituyó un verdadero salto cualitativo en la arquitectura de la ciudad. En Andalucía, es a partir de la década de los años 30 cuando este fenómeno, ya implantado con anterioridad en Europa, adquiere especial relevancia. En Sevilla, la estación ha ofrecido el punto tradicional de conexión de transporte público rodado con la ciudad de Cádiz. El uso continuado de la instalación ha contribuido a su asimilación como parte fundamental de la identidad del barrio y de la ciudad.

Los valores históricos del edificio son evidentes, sobre todo por tratarse de una infraestructura plenamente moderna construida a caballo entre la posguerra y los años más difíciles de la autarquía. La estación de autobuses del Prado de San Sebastián fue una de las primeras iniciadas en la posguerra a nivel nacional. La apuesta por la reactivación económica del país por parte de la recién instaurada dictadura se concretaba en edificios ejemplares como el de la estación, que conjugaba intencionadamente la escala monumental de la estación con el propósito de reconstrucción social en base a la promoción pública de viviendas.

Ya veremos que sucede; pero, desde luego, el caso de la Estación de Cádiz puede ser otro ejemplo más de como acabar con lo tradicional gracias a unos señores en cuyo tablero de ajedrez les va la necesidad, tal vez innecesaria para muchos de nosotros, de renovarse o morir.

martes, 5 de junio de 2012

La Plaza de la Magdalena (III): Otros edificios

LA PLAZA DE LA MAGDALENA: OTROS EDIFICIOS

Con este bloque finalizamos el repaso a los edificios ubicados en el entorno de la sevillana Plaza de la Magdalena, mencionando no sólo los desaparecidos, sino también lo que aún resta de otra época. Para mayor conocimiento del lector, podría no estar de más el revisar los anteriores dos capítulos dedicados a la plaza, en los que dedicamos espacio a edificios notables como el Gran Hotel de Madrid (hoy Corte Inglés de San Pablo) o la casa-palacio del Marqués de Aracena / Sánchez-Dalp (donde estuvo la tienda Springfield); lugares derribados gracias a la desafortunada intervención de las políticas urbanísticas aplicadas por los principales dirigentes de la ciudad en tiempos de la Dictadura del General Franco.

Abajo, imagen de la Plaza del Pacífico (actual Magdalena), obtenida de una postal que bebió posíblemente de una fotografía realizada a finales del Siglo XIX. Es el sector sur de la zona, destacando el Gran Hotel de París -según miramos de frente, a la derecha-, que fue tal vez una construcción realizada en la segunda mitad del siglo antes mencionado. Se ubicaba en la confluencia de las calles O´Donnell - José de Velilla Observamos los carruajes parando por el lugar, una calle por donde circularía el tranvía años después.

Aunque conocemos bien poco del Hotel París, sí sabemos que mantuvo cierta rivalidad (en el sentido del esplendor) con el Hotel Madrid y que fue lugar de hospedaje habitual para huéspedes relacionados con el mundo de las letras y del espectáculo. Tras su cierre, gran parte de su fachada original se conservó, pero el edificio pasó a ser sedes sindicales y del Movimiento tras la Guerra Civil.

En la segunda mitad de los años de 1950, el edificio fue derribado por la piqueta; en su lugar , en 1959, se levantó una construcción perteneciente a los almacenes comerciales Galerías Preciados, que ya sabemos fueron adquiridos hace unos años por la firma de El Corte Inglés.

En la misma imagen de arriba, otra construcción sobresale a nuestra izquierda, que la segunda década del Siglo XX sirvió como sede de la Compañía Telefónica. El edificio quizá fuera construido en el XVIII, pero fue demolido a finales de 1970, igual que el resto de casas que conformaban el Callejón de los Pobres (lugar al que le dedicamos un espacio en la primera de las tres entregas dedicadas al entorno de la Plaza de la Magdalena).

Otra casa que fue destruida, en concreto, a finales de los 70, fue "Casa Robledo", mansión situada en el Nº 2 de la calle Murillo. Elevada a fines del XVIII por el marqués de Parada pasó a propiedad de José Luis Robledo, procedente de Aracena. Su interior estaba decorado con una sala tipo Luis XV, azulejería trianera del XVIII, mármoles de Carrara, ricas yeserías y artesonados, maderas nobles, etc.

En aquella casa se halló durante años una lápida-placa en la que se recuerda que en aquel lugar donde se encontraba la primitiva iglesia de la Magdalena, y estuvieron los restos mortales del insigne imaginero Martínez Montañés. En la primera toma de abajo, a la izquierda, la Casa de Robledo, -que hemos rotulado en rojo,- figurando en la fachada, -marcada también en rojo- a la derecha, vemos la placa, que fue trasladada al edificio de El Corte Inglés -segunda foto de abajo-; y a la izquierda de éste, al fondo, parte del edificio que ocupa el lugar del que tratamos anteriormente, ahora sede de una conocida entidad bancaria:


Otro grupo de casas derribado a finales de los 70, fue el que se hallaba frente a las antiguas Galerías Preciados (Corte Inglés San Pablo actual) y esquina Méndez Núñez, que al parecer pudieron ser del Siglo XIX. En una de las fachadas vemos que la Plaza todavía se rotulaba del "General Franco", (hasta 1980) justo al lado de la vieja Tintorería Larios. 


EL "CABO PERSIANAS", LO ÚLTIMO QUE QUEDA:

El derribo de edificios singulares de la arquitectura sevillana, como venimos diciendo, destacó dentro de una dinámica que comenzó muy a finales de los años de 1950 y que continuó hasta bien entrado los años 70. Sin embargo, también hubo otros periódos puntuales en la Historia de nuestra ciudad que si bien nuestra página de momento no se encarga de ellos, sí formaron un nexo importante que sirvió para comprender, en este caso, la evolución urbanística de la Plaza de Magdalena hasta nuestros días. Sirva para ello, el hecho de que entre 1937 y 1938 el Consistorio aprobó la decisión de generar el ensanche de San Pablo hacia Magdalena, acabando de esta manera con el tradicional Callejón de San Pablo, formado en principio por el Hotel Madrid y la casa de la familia Mariani, la cual se hallaba justo delante de la residencia del Marqués de Aracena (mencionada en la II parte dedicada a la Magdalena). En general, se expropiaba toda una manzana, conformada por los números 2,4,6 y 8 de San Pablo, y 1 de la calle Santa Justa. El coste ascendio a poco más de cuatrocientas diez mil pesetas de la época. Además de ampliar la calle San Pablo, se edificó en lugar de la mansión Mariani el conocido edificio del Cabo Persianas.

El Cabo Persianas, obra de Rafael Arévalo Carrasco y Gabriel Lupiáñez Geli, es un edificio del estilo racionalista, innovador en lo referente a su falta de balconaje, e inclusión de ascensor. Otras construcciones del racionalismo en nuestra capital, a destacar, fueron el Mercado de la Puerta de la Carne (también de los anteriores autores), la Casa Duclós-J.L.Sert- y la Casa Lastrucci -Juan Talavera y A. Delgado Roig-. Afortunadamente es de lo poco valioso, llegando a nuestros días, que se ha conservado en la zona de la Magdalena. Sin embargo no hay que olvidar que pese a todo, la sacrificada casa Mariani poseía una mayor antiguedad y unas líneas clásicas que le otorgaban una elegancia y finura singular.

Abajo, la casa Mariani junto al Hotel Madrid, cuando entonces la Magdalena estaba conferido como un espacio abierto que comunicaba con antiguos y estrechos callejones. Un sabor autóctono desaparecido:

Abajo, su sucesor, el Cabo Persianas. Puro racionalismo, sin estridencias, desapercibido, sobriedad. Google maps 2008:

Mediante este último reportaje, finalizamos el espacio dedicado a la Plaza de la Magdalena, lugar palaciego y de singular belleza que fue, marchitado por la salvaje destrucción que se impuso en unos años en que las órdenes de derribo y la piqueta eran las mejores armas de aquellos dirigentes que se enriquecieron a costa del rico patrimonio de nuestra ciudad. Pese a todo, la fuente central de la plaza, a la que dedicaremos un espacio en su momento, fue lo único que se mantuvo incólume, testigo de los siglos, de cuando aún se respetaba el autóctono y genuino sabor sevillano. Que nos dure siempre.

Rafael Medina.







lunes, 28 de mayo de 2012

La Plaza de la Magdalena (II): Aquellos palacios

Continuamos con la segunda parte dedicada a la Historia de la Plaza de la Magdalena, lugar este en el que se llegaron a ubicar diversas casas-palacio que embellecieron y dieron esplendor al entorno, hasta que a partir de la década de 1960 comenzaron a ser derribadas como consecuencia de una especulación desmesurada e ilimitada, auspiciada por continuos planes urbanísticos que rompieron lo valioso y lo tradicional, sustituyéndolo por lugares y construcciones de un altísimo valor impersonal. Hoy en día, salvo alguna mínima excepción, sólo quedan recuerdos de lo que allí hubo, olvidados en las hemerotecas; viejos papeles y fotografías de un pasado irrecuperable.

En la postal a color de abajo, tal vez de a principios del Siglo XX, vemos el Grand Hotel de París, edificio que convivió junto al del Hotel Madrid o las casas del Marqués de Aracena y de la familia Robledo:



I ) CASA-PALACIO DEL MARQUÉS DE ARACENA:


Construido en la segunda mitad del siglo XIX, se asentaba en la fachada este de la plaza, comunicando a la calle Murillo (donde recientemente estuvieron las tiendas Springfield y Milano, mas el tramo donde se halla la Caja Rural, para mejor información del lector), Pedro Campaña y Santa Justa (la callecita estrecha que desemboca a San Pablo). Los primeros residentes de la casa pertenecían a la familia Conde Luque, para, posteriormente, ya en el pasado siglo, pasar a manos de las sagas González Abreu y Sánchez Dalp; figurando entre la última de ellas Francisco Javier Sánchez Dalp y Marañón, el Marqués de Aracena. Sin duda, la imagen nos traslada a un tiempo cercano a su demolición: 1966, año en que Félix Moreno de la Cova sucedió a José Hernández Díaz en la Alcaldía de la ciudad. Pese a todo, el edificio se hallaba en un estado aceptable, pero fue vendido a una inmobiliaria sin oposición alguna. Observen la preciosidad de la construcción, mezclándose la sobriedad con el clasicismo, de signo decimonónico. En el margen de la derecha, la también desaparecida Casa Robredo, junto al Callejón de los Pobres; mientras que a la izquierda se atisba parte del edificio conocido como Cabo Persianas.



II ) EL GRAN HOTEL DE MADRID

Otro de los emblemáticos edificios colindantes a la Plaza de la Magdalena, fue el Gran Hotel de Madrid., que se asentaba justo entre Méndez Núñez, Ciriaco Pacheco, San Pablo y Moratín. Construido en las primeras décadas del Siglo XIX, fue pionero en el sector hotelero, llegando a ostentar mayor antiguedad que el mismísimo Hotel Inglaterra (1857). Lugar en el que se hospedaban las clases altas y burguesas, y donde también se entablaban tertulias taurinas y deportivas, celebrándose asimismo fiestas y acontecimientos. Disponía de una dotación de doscientas habitaciones y demás dependencias. La riqueza existente en el edificio era extraordinaria, poseyendo azulejería del XVIII y XIX, superficies de mármol o deslumbrantes yeserías. Un auténtico lujo para los sevillanos que duró más de cien años.

Diversas dependencias del Gran Hotel de Madrid, imágenes pertenecientes a fotopostales: 1) Comedor principal, decorado mediante azulejos del XVIII, artesonados de madera de gran calidad, yesos, etc. 2) Entrada a la escalera principal. Observen la belleza de los arcos enriquecidos con molduras. 3) Gran patio central, uno de los cinco patios existentes, techado con una cristalera, rodeado por arcos y con una exuberante vegetación. 4) Salón de la Serre. Poseedor de un mobiliario exquisito y muy ornamentado. El "horror vacui" era una tendencia que se aplicaba en este magnífico hotel:

A finales de 1967 el Hotel Madrid cerró sus puertas y fue demolido en 1971 para que en su lugar se izase el edificio de la firma comercial Galerías Preciados (hoy Corte Inglés), como segundo almacén de la misma empresa en la zona de la Magdalena, ya que el primero (también del Corte Inglés hoy en día) fue construido en 1959 a cambio de derribar toda una manzana de edificios, incluyendo el  del Hotel de París. Abajo, el Hotel Madrid poco antes de su destrucción:

En la próxima entrega finalizaremos este dossier acerca de la Plaza de la Magdalena y del entorno desaparecido, algo que jamás debió suceder pero que gracias a los intereses especulativos y económicos que imperaron en la Sevilla de aquellos años, enmedio de la dictadura, difícilmente se pudo evitar.









martes, 15 de mayo de 2012

Plaza de la Magdalena ( I ): Callejón de los pobres

LA PLAZA DE LA MAGDALENA ( I ): EL CALLEJÓN DE LOS POBRES

Sevilla. Hasta el siglo XVIII hubo poquísimas plazas en nuestra ciudad, las cuales hasta el siglo siguiente debido a que la política de los ensanches y de derribos comenzaron a proliferar. En concreto, la Plaza de la Magdalena fue el resultante de la demolición de la iglesia que daba el nombre a la plaza en tiempos de la invasión francesa, en 1810, pero que muy anteriormente a todo ello, ocupaba una antigua mezquita anterior al siglo XIII. Pese a que el templo magdaleno comenzó a reedificarse, en 1842 se derribó lo construido, dando lugar a la plaza como tal.

Abajo, en primer término, Plano de Olavide, de 1771. Podemos apreciar, en la parte izquierda la antigua Iglesia de la Magdalena, y, abajo, el desaparecido "Callejón de los pobres", lugar que ahora ocupa el pasaje de Josefa Reina Puerto.

En 1844 se procede a la inauguración oficial de la Plaza, año aquel en que se construyó una fuente en mármol blanco de trazado muy heterogéneo. Más adelante, en 1866 la Plaza fue rotulada "Pacífico", en conmemoración a la campaña sostenida en aquellas aguas por la Armada. Desde 1928 se llamará Plaza del Calvario. A partir de 1931 ante el advenimiento de la II República, volvió a denominarse nuevamente "Plaza del Pacífico". Desde 1936 hasta 1980 se llamaría "General Franco", hasta que a partir de este último año vuelve a ser conocida como "Magdalena".

A partir del mediodía del Siglo XX, como bien es sabido, nuestra ciudad fue víctima de horrendos atentados urbanísticos que atacaron el espacio tradicional del Cascos Antiguo. La Plaza de la Magdalena no fue ajena a esta destrucción, perdiéndose edificios como la casa palacio donde estaba el Hotel París (construcción decimonónica sustituida por los antiguos comerciales anexos de Galerías Preciados - anexo Corte Inglés actual-), la también  casa del Marqués de Aracena de la esquina de Murillo, o hasta la casa palacio en la esquina de Méndez Núñez donde se hallaba el Hotel Madrid, entre otros. Estos y otros elementos, serán tratados a través de distintos bloques que dedicaremos a la zona de la Plaza de la Magdalena sevillana, un entorno que halla un claro paralelismo con la zona de la Plaza del Duque, en lo referente a los crímenes perpetrados en la Sevilla -como diría el ilustre José María de Mena- que se nos fue.


EL CALLEJÓN DE LOS POBRES


Otro de los asuntos que con el paso de los años ha quedado en el olvido, fue el derribo del antiguo Callejón de los Pobres; lugar que comunicaba la Magdalena con San Eloy -mapa de arriba-. Abajo, imagen de la Plaza del Pacífico, tomada de una fotopostal tal vez de principios del Siglo XX. Todavía quedaba mucho para que derribasen las casas palacios de alrededor, entre las que destacaba por su amplitud el Grand Hotel de París. En el extremo derecho, el Grand Hotel de Madrid. El callejón de los Pobres, a la izquierda:

Popularmente, el Callejón de los Pobres, era así denominado porque muchos indigentes y mendigos acudían a los cartujanos para que éstos les dieran limosnas en sus horarios para ello; por lo tanto, el lugar solía ocuparse por los pobres. Ya en 1950, algunos sectores estaban por la labor de destruir el callejón, como por ejemplo esta nota que hemos encontrado del diario ABC, en la que el ensanche de San Eloy era calificado como de "indispensable". Juzguen ustedes mismos:
Abajo, imagen del mismo espacio antes de su demolición, sucedida en 1978, como consecuencia del Plan Urbanístico denominado entonces PRICA, que no pudo resistir la tentación. Junto al Callejón de los Pobres  ( ya conocido como calle Josefa Reina Puerto) también cayeron por la piqueta los tres edificios anexos pertenecientes a los siglos XVIII y XIX, dando lugar no sólo al Pasaje de Josefa Reina Puerto, sino también a los edificios interiores y laterales de viviendas y oficinas. El daño ya se había consumado.
En la próxima entrega, continuaremos informando con nuevos reportajes acerca de la zona de la Plaza de la Magdalena y alrededores, lugar que fue una víctima más de la especulación inmobiliaria de la forma más vil, desafortunada y demás adjetivos que le pongan.