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sábado, 13 de septiembre de 2014

EL CINE HISPANO - VILLASOL, DE LA ALAMEDA

El Hispano - Villasol, diríamos que se podría encontrar en una hipotética segunda ola de los cines de verano sevillanos de la Alameda; teniendo en cuenta que los primeros cinematográficos, mudos, estuvieron ubicados antes de la primera reforma del Bulevar acometida en tiempos del Alzamiento Nacional, la cual marcaría la configuración del lugar hasta entrado el siglo XXI.

Como decíamos, la historia de los cines que estuvieron en la Alameda podríamos dividirla en, cuando menos una etapa primitiva, que partiría desde la colocación de un pionero del cine mudo hasta 1936-37: el Alameda, pasando luego por los Vigily Villasol, llegando estos últimos tres a funcionar de manera paralela, hasta la llegada de las películas sonoras.  Así, se cuenta  que el Villaconchita pasó luego a llamarse Hispano y más adelante Español, el cual llegó a convivir hasta mediados de 1940 con el Hispano-Villasol. Normalmente, aquellas pantallas de cine mudo solían ser colocadas por los mismos kioskos. La Alameda vivió por entonces su propio universo, con las Murgas, la Pila del Pato, los puestos de Cristales ( colocados desde 1912 ), Joselito, el flamenco....Joaquín Romero Murube ya escribió en ABC, en 1930, que durante las noches del estío posee a la Alameda la gran locura del cine, inmortalizando de forma que vemos, la cámara de Ramos Hernández, aquellas pantallas que se elevaban sobre un suelo con olor a tierra, dama de noche, verbena y a jazmín.


En pleno apogeo del cine en nuestra capital, surgen varios empresarios, entre los que destacó  Ildefonso Cuesta González, poseedor de un pequeño emporio, con las bodegas Viña Sol, la zapatería El Encanto, también  un par de cines de invierno: el Villa Sol, en la calle Jaúregui, y el Lumbreras, en la vía del mismo nombre, manteniéndose este último desde 1933 hasta 1941, mas el bar también llamado Villa Sol, en la Alameda, esquina a Niño Perdido. Además, Cuesta fue concejal del Ayuntamiento de Sevilla con la Delegación de Ferias y Festejos.

En 1936, el Ayuntamiento decide cambiar parte de la fisonomía de la Alameda de Hércules, de esta manera, el rectángulo quedaría dividido en tres secciones, siendo la central más larga, favoreciendo de esta forma el tráfico rodado. En 1938, se inaugura el Hispano - Villasol, emplazándose justo frente al antiguo cuartel de la Policía Armada. En la imagen de la izquierda podemos comprobar como el cine se encontraba al principio del último tramo en que se dividió el bulevar, antes de llegar a las columnas de los leones, con el cuartel a la izquierda según vemos. La fotografía es de 1943 y la Alameda entonces es una estructura empedrada, en la que aún aún sobrevivían algunos kioskos, mas otros añadidos por el Ayuntamiento, dentro de una nueva configuración que no le hizo perder el clasicismo. 

En la toma cenital de aquel año 1943, apreciamos: 1) Ubicación del Cine Hispano Villasol - hoy en día frente al edificio donde está el Café Central - ; 2) Cuartel de la Policía Armada - Ocupa actualmente el edificio de la Comisaría de Policía -; 3) Pila del Pato, cuya estatua principal volvió a ser trasladada de allí en 1942. Por último, en un círculo las columnas de los leones, mientras que las dos rayitas rojas indican la división transversal del bulevar en aquel lugar. 

Tiempos en que, se diga lo que se diga, existía su momento para la diversión en la noche, abundando como es sabido las salas fílmicas estivales. Incluso, en las cercanías a la Alameda, podían verse películas en cine Ideal, o tomarse algo en bares como el Eneka,  el de Caballero Chacón, el bar Los Molinos, la Bodega Cornejo, el bar de Manuel Noria Suárez, etc; todo ello, sin olvidar la Peña taurina, deportiva, o el mismo Casino Ferroviario. Abajo, publicidad de la época, en la que se incluye el Cine Hispano Villasol.


Las informaciones que manejamos, nos indican que a finales de los 40 la empresa del señor Cuesta, popietaria del Cine Hispano - Villasol de la Alameda, estableció otra sala de verano, que se hallaba concretamente en lo que entonces se conoció como el callejón de Santa Isabel ( hoy callejón de Sierra Nevada ), al que se llamó Cine Capitol, que sustituyó de esta forma el nombre del que fue Cine Recaredo, una de las primeras instalaciones cinematográficas estivales de la Postguerra, que posteriormente, ya entrados los 50, volvió de nuevo con este nombre. En Sevilla, continuaron los cines de verano, pero lo cierto es que en la Alameda ya no volvió a instalarse ninguno más al estilo clásico. En el bulevar donde estaba el cine, el Ayuntamiento colocó un estanque en 1950, reconvertido  en Jardín a finales de los 60, que duró, ya seco, hasta la última remodelación de la Alameda y que aún permanece en los recuerdos de muchos sevillanos.

Hasta aquí, sevilladesaparecida llega al final del verano, sin abandonar el hilo de aquellos cines estivales, en espera de publicar próximos proyectos aún en preparación, siempre intentando acercarse a la originalidad y personalidad de la Sevilla Desaparecida.


lunes, 28 de julio de 2014

CINES DE VERANO TERRAZAS FLORIDA Y ALCOSA

Como cada verano, llega a nuestro blog el recuerdo de los cines estivales, parte imprescindible para el conocimiento y divulgación de lo que fue el costumbrismo cinematográfico en Sevilla, que desapareció casi por completo en nuestros días, debido a factores  tales como la llegada de la tecnología audiovisual ( video, dvd, internet....), el mayor número de ofertas y posibilidades de ocio, así como también la inacción política y la especulación urbanística.

De aquel universo nocturno, hoy en día conformado por, apenas, un par de salas gestionadas por Diputación y Universidad, quizá funcionando a modo de reclamo cultural; espacios para algunos nostálgicos, cinéfilos, y giris de la globalización, no nos queda más que un simple recuerdo, que en este capítulo será conformado por lo que fueron las terrazas de verano Florida y Alcosa.

Aproximadamente, por donde se encuentra el actual Tanatorio de la S-30, allá por los años 78/79, existió el cine de verano Terraza Florida, gestionado por el empresario Pepe Sosa ( Ultramarinos Sosa ). Es de suponer que, al ser un cine de barrio, se abastecía de una clientela principalmente procedente del Polígono Norte, las Avenidas, Golondrinas, Torreón, y, por supuesto, también de la Ballichera.


Pues  bien: aquella construcción desmontable, fue trasladada al Parque Alcosa, asociándose Pepe Sosa junto a José Antonio Gullón, quien posteriormente se haría cargo del trianero cine Alfarería, montando ambos la Terraza Alcosa, que funcionó entre 1981 y 1984.

La barriada de Alcosa fue construida en tres fases durante el período 1970-79, por la constructora valenciana Alfredo Corral, S.A., formando en un principio uno de los lugares más lejanos de la Ciudad, distanciado a 9 kilómetros del Casco Antiguo. Por entonces, la nueva urbanización no disponía de cines, salvo el Aeropuerto, fuera de la temporada estival; además, existía la lejanía de otros enclaves como el Polígono de San Pablo ( Cines Español y Sinaí ), o Torreblanca ( Cines Ranchito y las Flores; mas La Paz, de invierno ), por lo que el establecimiento de la Terraza Alcosa significó en su momento, no sólo una novedad, sino también la satisfacción de una necesidad, pese a que por entonces el video comenzaba a hacer sus pinitos, aunque estaba claro que un lugar en cierto punto algo aislado ( pese a su mercadillo) necesitaba una sala de proyecciones veraniegas.

Abajo, imagen cenital tomada en 1984. Aún faltaba mucho que hacer, incluyendo calles más nuevas como Ontur (1) y Pintor Alfonso Grosso (2), las cuáles hemos rotulado con una línea. El círculo señala el asentamiento del cine Alcosa, mientras que la edificación exenta a su derecha, supuestamente lo colocaríamos como lo que fue el Cine Aeropuerto:


Y a continuación una escena actual del mismo sitio que nos ayudará a comprender la ubicación de la Terraza de Verano Alcosa. Google Maps:


Realmente, trasladarse al Parque Alcosa, incluyendo el cine, suponía un lejanísimo y tardío viaje a través de la empresa de transportes de Damián Millán, pues era la única línea disponible y su terminal estaba en el Prado. Y aunque vamos de cines, no hemos dejado en el tintero otra reliquia como era aquel ticket de autobús que conectaba, por aquellos años, trozos de Sevilla. Historia misma de Alcosa:


Nuestro colaborador Carlos Ortega, hijo de Fernando, portero de varios cines, ( entre ellos, estos ) otro hispalense de la nostalgia, recuerda a Gonzalo, el taquillero ( hijo de Pepe Sosa ); José, el guarda; manolito, encargado del bar; y hasta a uno de los operadores apellidado Valdivia. Tiempos de calles solitarias, de autobuses calurosos, de botellitas de Pepsi y de Cola, de la luz roja de exit, de la salamanquesa en la pared, de la araña en la pantalla cuando cortaban la película....

Carlos, desde el recuerdo de su infancia, comentaba que aquel Alcosa era " como de varios colores por fuera ", y que " las películas se proyectaban desde la cabina del cerrado Cine Aeropuerto", aunque aquello sucedió a partir del segundo año de la Terraza en Alcosa, ya que en la primera temporada el cine estuvo colocado cerca de unos pisos pilotos de la urbanización que estaban cerca del campo de fútbol."




Lo cierto y la verdad, es que aquellos cines de verano de barrio y de barriada, fueron desapareciendo, y con ellos el costumbrismo, dejando paso a un enorme halo de nostalgia para quienes, generaciones como la de quien suscribe y otras anteriores, aún queda el espacio para la evocación.

sábado, 19 de abril de 2014

LOS CINES DEL PRADO DE SAN SEBASTIÁN HASTA 1972

Recordamos a los lectores que respecto a los diferentes usos dados al Prado de San Sebastián a partir de 1973, expusimos un reportaje en este blog, por lo que en esta reseña intentaremos aproximarnos a los cines que se colocaron en la misma ubicación o en sus proximidades hasta aquella fecha.  Con pocos medios pero con todo el empeño posible, cuando menos, hemos podido recopilar un material fotográfico posíblemente inédito, ilustrado mediante informaciones que esperemos sean amenas para todos aquellos que nos siguen con mayor o menor asiduidad.

La llegada del cine a Sevilla, presentaba entre 1896 y 1906 diversos lugares para las proyecciones, integrándose en teatros ( Duque, San Fernando, Rodero....) , cafés ( Suizo, Nuevo Mundo, etc. ), salones ( Luimére, Imperial....), y barracas al aire libre, siendo una de ellas el Prado de San Sebastián, una parcela que fue durante mucho tiempo un lugar casi exento, sólo en principio ocupado por pequeñas extensiones como el Casino Sevillano, el Casino Militar, el Círculo de Labradores y el Centro Mercantil. No era por lo tanto de extrañar, que se ubicasen espacios temporales dedicados a las proyecciones principalmente durante las Ferias de Abril y de San Miguel. El desaparecido diario El Progreso ya nos indicaba en 1904 la existencia del barracón cinematográfico del señor Rodríguez Lagunilla, que alimentaba las proyecciones mediante el uso del cable del tranvía mediante una acometida ilegal. No obstante el Prado seguiría figurando como un lugar itinerante y transitorio. En la primavera de 1906 ya se anuncian " secciones cinematográficas todas las noches ", en el Teatro Portela. Otra sala teatral, el Eslava, ubicado en el lugar donde se construyó el Hotel Alfonso XIII, cercano al Prado, también tuvo su espacio para aquellos comienzos del Séptimo Arte; a la izquierda vemos una imagen muy conocida de la sala.

Con la llegada de la Exposición Iberoamericana de 1929, en lugares cercanos al Prado como los pabellones de Chile o Estados Unidos, se proyectaron filmaciones; sin embargo, más o menos ya dentro del solar, destaca el cine del Pabellón de Portugal.

Durante la Guerra Civil y a partir de 1937, el Prado fue escenario del establecimiento de cines de verano como el Madrid, San Fernando ( anterior a esta fecha, propiedad de la empresa del teatro del mismo nombre ), Sevilla y Nevería Universidad. Tras la contienda, localizamos cines como el Jerez ( 1941 ), o el San Sebastián, también llamado al principio Cine-Nevería Prado, inaugurado en 1942, propiedad de Virgilio Ruiz. Muy cerquita se hallaba el Prado Cinema, montado en los mismos jardines de Catalina de Ribera, el Astor ( 1948 ), etc. La imagen de la izquierda podría encuadrarse en los años de 1950, distinguiéndose a la derecha el famoso botijo en el ambigú exterior. En el centro, una catenaria de tranvía. La sala duró hasta 1967, y a principios de los años 70, los hermanos Ángel y Manuel García Herrador instalaron un nuevo Cine Prado. ( Imagen colección particular ).

En la Sevilla del desarrollismo, concretamente en 1961, al parecer se debió instalar una especie de carpa provisional, denominada Ahorre, y en la que estuvo colocado el Cine Infantil San Bernardo. Es, cuando por aquellos principios de los sesenta coexisten el nuevo cine Prado ( que duraría poco ) junto al veterano San Sebastián, perteneciendo este último a la empresa de los Llorens e Imperial. En la cartelera siguiente, comprobamos que la distribuición de la película corría a cargo de la empresa Sánchez Ramade, propietaria de los cines Apolo, Ramade, Regina, Los Remedios o Villasis.




Uno de los aledaños del Prado, la Enramadilla, fue también un lugar en donde se estableció el Cine Enramadilla, lugar que también incluía una sala de bailes y de actuaciones. Situado muy cerquita de la vieja fábrica de la Pirotecnia, el Enramadilla estuvo funcionando desde 1965 hasta 1969. Según nos cuentan era un local de muchísima categoría, lástima que su vida fuera breve, pero fue un representante de la juventud de la segunda mitad de los sesenta. La calle, casi vacía; espacios abiertos. Apreciamos el Kiosko de Paco ( según algunos testigos de la época ), de clásico diseño a rayas verdiblancas y de madera; una antigua cabina con publicidad de un recién inaugurado El Corte Inglés y el cartel anunciador de Grandes Bailes y la actuación de Los cuatro del sur. ( Imagen, colección particular ).


En abril de 1967, el Ayuntamiento subasta determinados lugares del Prado para que las empresas privadas que lo desearan establecieses cines de verano. De aquel concurso aparecerían el veraniego Cine Carlos V y el CINERAMA, estructura futurista, semiesférica, diseñada para ver cine en invierno, con calefacción. Las dimensiones del toldo que la cubría, eran de 2.600 metros cuadrados que tapaban una enorme pantalla cóncava, mientras que tres proyectores enviaban las imágenes. Precursor del 3D-IMAX. El aforo era de 1.032 expectadores. 1970 fue su último año en el Prado, y el año siguiente se colocó otra carpa diferente, para que muchos de los pequeños sevillanos acudieran a ver al delfín Flipper.

Abajo, un niño posa delante de CINERAMA, montaje futurista del arquitecto valenciano Emilio Pérez Piñero por encargo de la empresa CINESA de Alfredo Matas. La fotografía es de 1968-69, apreciándose vehículos de la época y, a la izquierda, el edificio de Juzgado. (Imagen siguiente,  colección particular).

Hasta estas líneas, la reseña que recorre los cines colocados en el Prado de San Sebastián y un poco en sus aledaños, mas alguna que otra distracción hasta 1972. Este reportaje, recordemos, es la segunda parte del primero que hicimos  sobre diferentes cines y utilidades de la histórica explanada, que publicamos en enero del año pasado:

http://www.sevilladesaparecida.com/2013/01/el-prado-de-san-sebastian-1973-1990.html

jueves, 13 de febrero de 2014

NERVIÓN CINEMA: EL ENCANTO DE LA GRAN PLAZA

NERVIÓN CINEMA: EL ENCANTO DE LA GRAN PLAZA

Durante la Guerra Civil proliferó la concentración de cines de verano tanto en el Prado de San Sebastián como en los barrios periféricos. Anteriormente, a partir de 1933, en Nervión destacó el Plaza Nueva, que tendría una corta vida. En terrenos cercanos, linde a la Gran Plaza, sobre 1937, la empresa perteneciente a José Manuel del Estad Fernández, dio vida al cine de verano La Gloria  y, en 1940, al Nervión Cinema, que es el que aquí nos ocupa. Sin embargo, no estaría de más ver el plano de 1928, antes de la construcción de las salas mencionadas, con el aspecto del trazado en la parte inferior derecha, de la Ciudad Jardín:



En el término inferior, perspectiva aérea del reciente Nervión Cinema (A), en 1944, frente al cine de verano La Gloria (B). Prácticamente rodeado de huertas y terreno de labor. Una visión campestre y bucólica que iría poco a poco desapareciendo.



La fotografía no engaña, al igual que el plano de 1946, que nos menciona los cines, así como la evolución hasta el momento del espacio, repetido en la imagen anterior:


Hablar del Nervión Cinema, es tratar en lo posible sobre la historia de una sala que sufrió diversos avatares hasta alcanzar su definitivo aspecto. Como aparejador se contrató a Enrique Collantes de Terán, mientras que el arquitecto sería nada menos que el ecléctico Antonio Gómez Millán. Por lo tanto, nos hallamos ante una obra de ineludible prestigio que no debió desaparecer nunca.

Con el lector ubicado en el sitio, Gómez Millán planteó un edificio sencillo, cuya fianza estética se basaba en un exterior suntuoso, que mostraba ciertas influencias del art decó. Interiormente, era de una planta; exteriormente, se accedía tanto por la Gran Plaza como por Eduardo Dato. Los planos del primer proyecto del cine, datados de 1940, con 734 localidades, así nos lo presentan:

    


En agosto de aquel 1940, el Ayuntamiento instó al propietario a ampliar la anchura de las entradas a la sala desde el vestíbulo a la preferencia y a otros cambios interiores de acceso, acorde a lo establecido por la Junta Provincial de Espectáculos. No obstante, antes de ejecutarse el segundo proyecto exigido, sabemos que la sala emitió películas entre los años 1942 y 1944, aunque posíblemente de manera escasa y salteada:

 


En 1947 se presentó un nuevo proyecto de ampliación, concediéndose la licencia de obras en mayo de 1948. El plan se realizó entre aquel año y el siguiente, bajo un coste de 95.000 pesetas. En noviembre hubo otro proyecto más, que incluía la ampliación del número de las localidades, vestíbulos y servicios sanitarios, agrandándose el vestíbulo de la Gran Plaza. También se incluía una grada alta, licenciándose las obras en mayo de 1948. Además, a partir de 1950 se construyeron dos plantas de viviendas sobre las zonas de vestíbulos. En una de estas plantas se ubicó un almacén para el servicio del cine, mientras que en el segundo piso se distribuyeron tres viviendas. Las obras concluyeron el 29 de octubre de 1952. A continuación, alzado de la segunda remodelación del edificio:


En 1957, el río Turia desbordó Valencia en una arriada sin precedentes, generando víctimas y también destrozos de variado calibre. La catástrofe generó un ejemplo de solidaridad para que numerosas instituciones y particulares se volcaran en las ayudas. Establecimientos de España entera se sumaron a este hecho, incluyendo los propietarios de muchísimos cines ( negocios pujantes por aquel entonces ). En este sector, Sevilla no se quedó atrás, y los empresarios hispalenses insuflaron aportaciones económicas, incluyendo entre aquellas salas al Nervión Cinema, que según la prensa de la época, entregó 2.500 pesetas a la causa:


Abajo, cartel de la película " ¡ Quiero vivir ! ", protagonizada por la actriz Susan Hayward. El Nervión Cinema no sólo se limitó a proyectar las clásicas cintas del cine español de la época, sino que también expuso filmes de calidad como el mencionado, o incluso históricos de la talla de "Los diez mandamientos", "Quo Vadis", "Ben Hur", etc.

La siguiente fotografía corresponde al año 1963. Eran los tiempos en que el cine sevillano todavía tenía mucho que cortar: la peli, el ambigú, el letrero de exit, el acomodador, las palomitas y las chocolatinas....Los 70 continuaron más o menos igual, coexistiendo por la zona salas como el Goya, Rochelambert, Candelaria o Juncal. Época de recovecos tranquilos al soleado horizonte. Imagen propiedad del Archivo Cubiles, extraída del libro: Camino a Nervión, Exposición de fotografías sobre Nervión ( 1897-1976 ), Instituto de la Cultura y las Artes de Sevilla ( ICAS- SAHP ).

En 1981 el Nervión Cinema giró su línea y pasó a convertirse en una sala de teatro. Sin embargo la nueva adaptación nervionense duraría apenas dos años. En esta nueva singladura reseñamos el homenaje a la Tía Juana la del Pipa, así como las obras teatrales dedicadas al público infantil.

Una de las últimas perspectivas aéreas del Nervión Cinema, la encontramos en esta toma de 1982, prácticamente en los albores del ocaso de una sala que contribuyó al brillo, la estética y el singular esplendor del histórico barrio de Nervión durante muchos años. Inigualable en su sitio, sin saber aún por qué se permitió su óbito. Aunque, pensandolo bien, a lo mejor es que usted tal vez ( matizando ) sea joven, va al cine, pero no valora lo que fue, por el mero hecho de no haberlo vivido, aunque seguro que no es igual que el Nervión Plaza. Reflexione....

 

viernes, 7 de febrero de 2014

EL CINE ANDALUCÍA: EN LA RONDA....

Haciendo un poco de Historia, hacia 1310 la sevillana Ronda de Capuchinos fue un lugar conocido por Degolladero de los Cristianos (Anales). Más adelante, en la transición del XVI al XVII era popular por los torneos o justas que allí se celebraban. Entrado aquel último siglo, ya a partir de 1627, el sitio de Capuchinos comenzó a mencionarse, debido a un convento fundado por frailes del mismo nombre ubicado en las cercanías a la Puerta de Córdoba. En aquel cenobio, el culto y devoción a una imagen muy venerada dio lugar a que el tramo que hablamos pasara a conocerse como la Ronda de la Pastora. Sin embargo, el Plano de Padura, de 1891, impone la mención por la que se trata actualmente, salvo un paréntesis que duró desde 1931 a 1936, en que el nombre fue avenida de Blasco Ibáñez.

Como espacio extramuros lindante al recinto urbano, la Ronda soportó vertidos de residuos, tanto alpechín, por parte de los molinos aceiteros situados en la calle Aceituno, como también otras aguas residuales; se formaban inmundas lagunas, originando malos olores y demás perjuicios para la salud. No obstante, la vía comienza a urbanizarse a mediados del XIX, construyéndose para tal fin un paseo arbolado. A partir del comienzo de la demolición de las murallas ( 1870 ) el tramo es afectado por diversas alineaciones que culminarían en 1966 ( justo este mismo año, cuando se cometió villanamente demolir el histórico barrio de San Julián ). A la par se parcelan y venden terrenos, los cuales comienzan a ocuparse por industrias, siendo pionera la Fábrica La María, en 1885. El adoquinado sucede en 1904 y el tranvía pasa a partir de 1910, mientras que luz, agua y alcantarillado se introducen un año después....

La histórica Ronda de Capuchinos llegó a ser hasta no hace mucho, un lugar que, debido a su amplitud y relativo alejamiento del Casco Histórico, sirvió no sólo de tránsito como hasta ahora, sino también para el ocio y el esparcimiento. Eran otros tiempos, y conceptos como la masificación y el estrés quedaban lejos para la gente de aquel momento, que sólamente sabía de multitudes en momentos concretos. Las actividades de barrio, autóctonas, se imponían, proliferando sitios de recreo, que a partir de los años 40 del pasado siglo se configuraban en las salas de baile, terrazas y cinematógrafos.

El cine de verano, espacio lúdico fundamental en la Sevilla de hace setenta u sesenta años, fue también parte de la vida cotidiana en la Ronda de Capuchinos, abundando diversas salas, sobre todo estivales, tales como el Cine Capuchinos, el Campoamor ( entrando en la Carretera de Carmona ), el Flor, la Terraza Victoria o el Andalucía, protagonista del articulo de hoy.

Las primeras informaciones que hallamos sobre un cine llamado Andalucía se leen en la prensa sevillana a principios de 1940, pues un anuncio nos decía lo siguiente:

Sin encontrar anterior reseña de aquel "Andalucía", al igual que de su ubicación, cierto es que esta sala Fernando Poo no debió durar mucho, ciñéndose su existencia en torno a 1936, según anunciaban en el mismo periódico los propietarios del Fernando Poo.

Pero la verdadera historia del Andalucía comienza en 1946, ya que es el primer año en el que tenemos noticias, figurando como propietaria la empresa de Don Luis Rojas, sobre el que no hemos encontrado nada; eso sí, el teléfono del local era el 351587 y se ubicaba en el número 5 de la Ronda (actuales 16-17), del que también formaban parte la fábrica de Extractos Curtientes y el Bar La Llave.

A continuación, dos imagenes cenitales de la zona: 1º) 1944, Fotografía: Vemos parcelado el primer tramo de la calle La María (faltando el segundo hasta 1948), con la fábrica textil; mas B: Hospital de la Cruz Roja; C: Dispensario; A: Solar donde se ubicó el cine, aún sin construir. 2º) 1945-46, Plano en que señalamos la sala, supuestamente en construcción.



La inauguración oficial de la sala se produjo en junio de 1947 con la proyección del film mejicano "Al son de la marimba". (Imagen cedida por Pedro Merayo León):

El Cine Andalucía se mantuvo fiel durante muchas décadas, superando finalmente la competencia del cercano y más veterano, el Capuchinos, que cerró a finales de los 60. No obstante, ambos cines, al igual que el Osario, Campoamor, Santa Catalina, Trinidad, Capitol, etc, fueron predio de la época dorada de las veladas lucha libre en Sevilla; si bien el Andalucía mantuvo aquellos espectáculos hasta casi su desaparición. Desde mediados de la década de 1940 hasta 1968 o 1969, aproximadamente, los escenarios de catch y de lucha grecorromana, prometían excelentes entradas en los cines. Abajo, cartel anunciador de una velada en los sesenta:

De esa forma, por el Cine Andalucía de verano pasaron los mejores luchadores sevillanos, del resto de España mas una pléyade de extranjeros. Hablamos de hombres como Tagua "El Zíngaro", Carlos Moll, Álvarez, "Catarecha", Jesus Chausson, Morlan, Nino Pizarro, Modesto Aledo, y tantos otros. En la imagen de abajo, Benito Galán durante un combate, al fondo, la pared picada del cine:


El Andalucía navegó perfectamente durante la década de los 70, hasta que a partir de 1982 el video llegó y se convirtió en el "rey" de la casa y el sustituto del cine. Aún así, las salas estivales fueron languideciendo y extinguiéndose. La última noche de nuestro cine fue la del 14 de septiembre de 1986, emitiéndose la película de Chuck Norris Los valientes visten de negro. De esta forma se decía adiós a 40 años de tabiques encalados, selecta nevería, pipas, altramuces, la luz roja colgada, la salamanquesa en la pared y todos aquellos elementos que formaban parte de una cultura en la que el ver la proyección significaba otro segmento más. También sabemos de un cine de invierno con el mismo nombre, ubicado en una nave aneja al de estío, del que hablaremos en otra ocasión.


Y esto es lo que sucede con las generaciones actuales, que cuando una tradición no se conserva ni se lega, se encuentra condenada a la desaparición....a cualquier precio.



sábado, 14 de diciembre de 2013

EL CINE DELICIAS DE LA CRUZ ROJA

El cine Delicias formó parte de aquel universo cinematográfico sevillano que abarcó desde 1960 hasta la entrada de los años 90. El popular barrio de la Cruz Roja, erigido dentro de lo que fue la Huerta de la Barzola, fue el escenario de un auténtico cine de barrio. Propiedad de la empresa MACRU, el Delicias se hallaba situado en el número 3 de la calle Juan Núñez, justo entre la Avenida de la Cruz Roja y las vías José María Izquierdo y Albaida, entrándose también por el 39 de esta última calle. Veamos la toma de abajo, realizada en 1982:

De 1949, según el Catastro, data el edificio donde fue costrudo el cine. Nicolás Salas, en su libro "Sevilla, en tiempos del Tamarguillo", nos ilustra con una fotografía de un panorama olvidado y escondido en el tiempo; evocaciones de cuando se era un niño que vive con las sensaciones a flor de piel, o también, porque no decirlo, evocaciones de un adolescente que casualmente, en sus primeras en intrépidas primeras salidas, caminaba sin descanso para adentrarse en aquella frontera desconocida, que en una tarde soleada, al volverse en la esquina de una calle vacía, se quedó parado mirando un cine que nunca, hasta entonces, supo que existía:
El Delicias fue inaugurado oficialmente en 1960, presentando un aspecto interno excepcional, con materiales encargados en su mayoría por empresas sevillanas mas algunas de otras procedencias, casi todas ellas desaparecidas hace muchísimos años: Mármoles de Manuel Gómez, que tenía la empresa en la calle O'Donnell, Industrias Gares, con su taller / sucursal en el Pasaje Quijano; butacas y mobiliario de Quesada Zapater, sonido de Ángel Quintana Mellado en Faustino Álvarez; iluminación de la mítica Lumineón Sevilla, que en la Alameda de Hércules poseía su local; espejos y cierres encargados a la cristalería Erausquin de la calle Arrayán, etc.

Aún así, en 1965, la sala debió sufrir una reforma importante, por lo que se sustituyeron las butacas, la refrigeración y el sistema de proyección:
La vida del Delicias se desenvolvió orientada tanto a las proyecciones de reestreno y de estreno, cubriendo el marco invernal de la zona de Cruz Roja, León XIII, Retiro Obrero, e inclusive Pío XII con su cine Lux de la calle Conde de Halcón. En 1978 estrenó, junto a otros cines en simultaneo, la película sevillana producida por Triana Films " Un parado en movimiento ", protagonizada por los genuinos Paco Gandía y Pepe Da Rosa. En 1981 estrenó junto al Alameda Multicines "El lago azul".
El Delicias debió resistir muchos avatares, sobreviviendo a la llegada del video, inclusive llegando hasta 1996, año este en que terminó su existencia. El lugar que ocupaba la sala, es actualmente una superficie comercial. Prácticamente se llegó al fin de los cines invernales de barrio, que con su decoración artesanal y los porteros vestidos de uniforme, evocaban una época desaparecida, la que muchos parecen añorar en algunos aspectos, pero que una vez llegada la hora de los políticos, qué poquito interesa recuperar nada.

lunes, 21 de octubre de 2013

BÉCQUER: EL CINE DE LA MACARENA

EL CINE DE LA MACARENA

Entre los cines que más tiempo sobrevivieron en Sevilla destacó hasta no hace aún muchos años la sala Bécquer, situada en la calle del mismo nombre y a tiro de piedra de la Basílica de la Macarena.

La historia del cine Bécquer se remonta al año 1940, cuando el empresario Agustín Jiménez Trujillo hizo construir una sala por mediación de la popular empresa Agromán, Empresa Constructora, S.A.; mientras que los trabajos corrieron bajo la dirección de los arquitectos Felipe y Rodrigo Medina Benjumea. Este último, autor de la Estación de Autobuses de Cádiz y del edificio de cocimiento de la Cruz del Campo, realizó en este cine una notable obra del racionalismo en Sevilla. La nueva fábrica sustituía a un espacio que ocupaba una vieja pista de tenis.

Abajo, aspecto del edificio, antes del día de su inauguración del 23-11-1940.
La obra constituía un aprovechamiento del ángulo de la manzana, creando una composición plástica y orgánica única en nuestra ciudad. Los cines Victoria y Florida, inaugurados entre 1939 y 1940, respectivamente, compartían ideas similares en su construcción. El Bécquer fue realizado en hormigón armado, mientras que la decoración pictórica interior corrió a cargo del pintor sevillano Manuel Corrales (+1975).

El cine Bécquer cumplió a su perfección durante 60 años su función de cine de barrio: Su fachada, muda expectadora de caminos cofrades, mientras su esquina a Fray Luis Sotelo se hizo popular con los años ( "La esquina del Bécquer"), lugar de espera y encuentro de amigos y de novios. Zona de talleres de bicicletas y motos, ferretería y tienda de alimentación. La Resolana, solitaria en los 70 se ve desde la esquina un domingo....
La imagen que contemplamos a la izquierda, arriba, se fotografió a principios de los años 90, últimos tiempos del Bécquer. Aún estaba la reforma realizada en 1974, ya que el porsche todavía daba la impresión de ser el mismo.
"Ojos inocentes", de 1939, fue la película que inauguró la sala, tras haber sido proyectada la película argentina "La modelo y la estrella". No obstante, el Bécquer llegó a funcionar en su apogeo, allá por los 60, 70 y parte de los 80, también como sala de estreno, aunque en esa última década hubo funciones de "Arte y Ensayo". 

En el plano de los estrenos, por su calidad, destacamos cintas como "Y al Tercer Año resucitó" ( 1980. Dir: Rafael Gil ), " El último metro " ( 1980. Dir: Francois Truffaut ), por citar algunas; mientras que de entre las películas del Hollywood americano o del resto del panorama internacional, no faltaron celuloides de todos los géneros como " Jason y los Argonautas" ( Don Chaffey ) , " El color púrpura " ( Steven Spilberg ), o " Le llamaban Trinidad" ( Enzo Barboni ).

El Bécquer, al igual que otras muchas salas, tuvo que recovertir su espacio, dotándolo con las necesidades de la época transformándose en un pequeño multicines. Se acercaban los años en que las identidades visuales y estructurales que vivieron generaciones, comenzaron a ir difuminándose: las otrora calles tranquilas y dejadas, que conservaron su bullicioso tránsito para acudir en días señalados a sitios concretos, pasaron a convertirse en lugares de paso continuo sin ton ni son; los vecinos de siempre fueron sustituidos progresivamente; las viejas estructuras fueron demolidas, machacadas, transformadas y reconvertidas....pues algo así le pasó a nuestro cine, que "parmó". Hoy en día es una superficie comercial que no nos merece la pena subir aquí; mejor nos quedamos con un recuerdo original de aquellos tiempos, que es lo nuestro.