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viernes, 29 de mayo de 2015

RETROSPECTIVA OBRERA DEL REAL BETIS BALOMPIÉ

¿ Fué el Real Betis alguna vez un club obrero ?

Cualquier bético desde la niñez, oyó alguna vez que el equipo de sus amores fue una entidad que, partiendo desde la modestia, se convirtió en grande y popular con el paso de los años. Aún así, el sello de gran parte de su masa social continuó aperteneciendo a clases trabajadoras, humildes y económicamente poco favorecidas. Esta marca comenzó a configurarse a partir de los pocos años de la creación del Club, una vez que los primitivos fundadores, a su vez directivos y también jugadores, en parte procedentes de la prestigiosa Academia Politécnica, empezaban a ser, en su mayoría, sustituídos por otros nuevos, en una situación acorde al nuevo contexto futbolístico local y económico que vivía la Entidad.

Aproximadamente, entre 1913 / 1916 aparecen los primeros recintos vallados ( cuando menos en Sevilla ), lo que conllevó a la aparición del pago por entrada y al aumento de los socios para disfrutar de una localidad. En aquel tiempo, el Betis se establece primero en el Prado de San Sebastián, luego en la Enramadilla y, posteriormente, en el Patronato Obrero: lugares rodeados de fábricas como la Pirotecnia, la de Luca de Tena, la de Gas, o las instalaciones ferroviarias, que proyectaron la afluencia de trabajadores a los sucesivos recintos béticos. De esta forma, la masa social bética impregnó un carácter proletario que trascendió tanto en lo crematístico como en lo deportivo.

Abajo:  1º)  Vista aérea del conjunto industrial de Luca de Tena, figurando a la izquierda el famoso chalet de Las Palmeras,  mientras que en el centro también aparece la entrada al recinto fabril.

2º) Instantánea de un derby jugado el 24 de febrero de 1918 en el terreno de la Enramadilla y que terminó con victoria del Real Betis por 3 a 1 frente al Sevilla FC. En el fondo, perspectiva frontal de la fábrica de losetas de cemento.


Al lado de aquella humilde masa social, un reducido número de militares y pequeños burgueses que, con grandes altibajos económicos sustentarán la base del Club en tiempos donde el foot-ball debía ser amateur, pero que el eterno rival, más preparado económicamente, se llevaba uno tras otro a los futbolistas del Balompié. Aquello sucedió hasta 1925, en que por fin se legalizó el profesionalismo en nuestro país.

En la crónica de El Liberal, del periodista Triquitraque,  ante un partido del Campeonato de Andalucía en 1918, jugado contra el Sevilla con victoria de este por 3-1, reza: "....el equipo de los azules ( color de la camiseta del Real Betis Balompié, que iba alternándose con la verdiblanca ) integrado por obreros, en todos los momentos hacían generosa ofrenda de su corazón....". Unos obreros que por mandato municipal deben trasladarse al campo del Patronato Obrero, terrenos prestados gracias a la mediación del entonces concejal, el intelectual Santiago Montoto de Sedas ( abajo ), siempre sentimentalmente vinculado al Betis, al igual que algún otro personaje bético como fue Carlos Alarcón de la Lastra. 

Existió influencia, indudablemente, pero poca capacidad adquisitiva. Importante testimonio es el que, en una entrevista concedida en 1954 al aficionado Arturo Roldán Tapia, en el Sevilla, diario de la tarde, aporta sobre aquellos primeros momentos ( ampliado abajo ):


El testimonio de Roldán Tapia es, por calificarlo de alguna manera, de "verdad histórica", una huella en la historiografía del Balompié que no se puede negar. Las primera tribuna del Patronato pudo haber sido construida en aquel año de 1918, aunque según investigamos, sobre la existencia de una grada no vemos se menciona hasta 1924, cuando aún no estaba instalado el profesionalismo de forma oficial y se menciona el 5 de septiembre de aquel año " tribunas y gradas de madera ". Por lo demás Tapia confirmó por aquel tiempo, quizás aún en 1924, que los jugadores eran humildes trabajadores.

En el Madrid Sport, el plumilla Marathon, mencionó en 1919, tras otro partido contra el Sevilla FC, un detalle también muy esclarecedor sobre el amateurismo y la vinculación obrera de los jugadores del Real Betis Balompié: 


Es importante recalcar que la competición principal de entonces, cuando menos hasta el inicio de la Liga, fue el Campeonato de Andalucía, iniciado en 1915. Resultaba más que sorprendente el hecho de que el eterno rival, el Sevilla FC, se hacía año tras año con dicho trofeo, un galardón que sólo a los campeones regionales hasta 1925, permitía el acceso a la Copa de España. Por su parte, el Balompié solía ser el sempiterno subcampeón, y tuvo que esperar para participar en dicha competición hasta 1926. Además, la aprobación del profesionalismo, en 1925 -instimos en ello-, evitó que el club de Nervión se siguiera llevando por la cara a los mejores jugadores béticos, integrados habitualmente en las clases obreras de entonces.

Un artículo de Madrid Sport, en concreto del 16-1-1922, nos refrenda de nuevo una estrecha relación entre el mundo proletario y la esencia blanquiverde. Más claro imposible: 

 
Gil Gómez Bajuelo "Discóbolo", periodista que presidió al Betis en la 22-23, afirmaba la penosa situación económica que sufría la Entidad, reflejándose este hecho en el mal estado de las tablas verdes que cerraban el Patronato.  Esta fotografía del equipo rayado, en 1922, nos enseña los tablones que rodeaban el recinto, mientras que detrás se levantaba la mole de la Fábrica de abonos La Unión Española:


El Club debió carecer de un cuerpo burgués numeroso o suficientemente adinerado dentro de sus socios, puesto que por una causa u otra, para mejorar solía aparecer algún guía, como fue, por ejemplo, Navarro Cáceres ( 1924-25 ), que junto a su directiva, debió o debieron invertir un dineral, pues se reformó y amplió el recinto verdiblanco mediante una inversión sin precedentes. Apostamos poder confirmar esta adjudicación económica, porque al año siguiente, en 1926, una nota del Betis a la prensa apuntaba que su número de socios existente era de ¡ 100 !, suponiendo que entre los mismos se hallarían unos pocos pudientes y muchos de la clase obrera. Ya no estaba Navarro Cáceres  y la estabilidad dependía , posíblemente, de los mecenas:


LA CONTINUIDAD DEL MECENAZGO:  JUGADORES PROFESIONALES, AFICIÓN OBRERA

En 1927, la llegada del famoso torero Ignacio Sánchez Mejías a la presidencia verdiblanca genera una inusitada expectación que, junto a las nuevas y expectaculares reformas del Campo del Patronato nos presenta un Betis con casi cuatro mil socios. A la par, el terreno de juego es reforzado nuevamente por la pared de la tribuna del reciente Club de Tenis Betis, foco de atracción para un sector de la clase alta y media sevillana, que también disfruta como residencia de chalets de El Porvenir, construidos muchos para la Exposición Iberoamericana de 1929, año este en que el diestro sevillano dejaría la presidencia bética, sucediéndose en este puesto burgueses de profesiones liberales que mantendrían, a través de sus gestiones y posiblemente aportaciones, estable al club en la recien inagurada Primera División, aunque la base de la afición debió seguir perteneciendo a la clase trabajadora de la época, tal y como se comprobará más adelante.

En 1933,  el abogado Moreno Sevillano inició un ambicioso proyecto de fichajes que culminaría con la obtención de la Liga en 1935. Sin embargo, una vez finalizado el Campeonato, el mismo jurista bético comentaba que " El agotamiento de la Directiva...." ( según nota de El Correo de Andalucía ) dejó lugar a la entrada de otra nueva. Entendemos que el esfuerzo económico impuesto por los directivos no llegaba a más. A este tenor, el fallecido Alfonso Jaramillo citaba textualmente que " Una vez vi a Moreno Sevillano al poco de ganar la Liga, dispuesto a empeñar una cubertería de plata propia, y me dijo que era porque el Betis necesitaba dinero ". De esa forma, en 1935,  campeones de Liga como Areso y el entrenador Mr. O'Connell se van al Barcelona, Lecue al Madrid, y Timimi también se marcha. Estába claro que los aficionados poco tenían para aportar, y más aún en los tiempos venideros.

La Afición del Balompié festeja un triunfo, en 1928. La mayoría de los socios del Patronato eran humildes y con escasa capacidad adquisitiva, incluyendo también a muchos abonados infantiles. Imagen: manquepierda.com


En 1936, la gestión de una nueva Directiva enlazará de forma definitiva con el sabor a proletariado que el hincha bético evidenciaba, justificando el mismo la casi total falta de medios sustentadores respecto una entidad  que ascendía de forma excesiva el precio de las entradas.  De esta manera, la carta de un aficionado a El Correo de Andalucía del 14 de mayo del 36 nos decía:  ".......Estos abusos hacen mella en la afición, compuesta en su mayoría por empleados modestos y obreros, que en una gran parte, debido a la escasez de trabajo, están a dos y tres días en semana, y la juventud, aficionadísima a este deporte y que, por ser hijos de familia, no disponen más que de las pocas pesetejas que sus padres les dejan para el gasto semanal....". 

 Tras la Guerra Civil, de forma lenta, la sociedad española e hispalense se reorganiza. Son tiempos en que la cantidad de socios, igual que sus aportaciones, aumentarán en jugar un papel fundamental en la vida de los clubes, en que el fútbol pasa a ser definitivamente la casi principal actividad de entretenimiento, popularizándose de forma general a nivel nacional. Pero el Betis seguirá arrastrando esas carencias económicas que lo meterán en una peligrosa espiral, hasta que la llegada de inversiones elevadísimas, acertadas, decididas y desinteresadas, volverán a colocar al club blanquiverde en una posición favorable, que aún así, a lo largo de los años nunca llegó a consolidarse a un nivel parejo en continuidad a otras entidades que gozaron de bases económicas muy elevadas y de también, por qué no decirlo, de una constancia y perseverancia superiores, salvo excepciones, en esos terrenos mencionados.

Hasta aquí, Sevilla Desaparecida  finaliza este ensayo orientativo pero a su vez creemos cercano a lo categórico, muy reforzado también por la tradición social que identificaba en el pasado al Betis con " el equipo de los obreros " y que ha llegado hasta nuestros días como algo secular, conservado en el espíritu de los béticos de toda la vida.


miércoles, 31 de julio de 2013

EL CAMPO DE FÚTBOL SALESIANO DE TRIANA

Nuestra serie sobre los campos o clubes de fútbol sevillanos desaparecidos no puede sostenerse sin que falte Triana como escenario histórico dentro del balompié hispalense. A orillas del Betis trianero, la cantera local tuvo mucho que decir en aquellos primeros años en que jugar al balón en un descampado, plaza o calle; era casi lo que había, porque si la tierra trianera respiraba fútbol, también estuvo necesitada de suficiente espacio donde pudiera practicarse. A ello, no fueron ajenos los Padres Salesianos, quienes durante décadas ofrecieron un soporte en el que muchos deportistas de Triana y Sevilla, nacieron, florecieron y murieron jugando a la pelota.

La construcción de las Escuelas Salesianas de Triana comenzó en marzo de 1926, cuando el Rector de la Congregación Salesiana, Felipe Rinaldi, colocó la piedra de inicio sobre lo que fue la antigua huerta de San Joaquín y finca de la Viuda de Servando Servón, frente al campo de Orozús. La aportación económica de los Condes de Bustillo, se antojó fundamental para la construcción de la obra, bajo planos de Antonio Gómez Millán. La parte occidental del recinto desembocaba y sigue desembocando en la vieja calle Juan Cotarelo ( Hoy Condes de Bustillo ), mientras que la oriental comunica con Sánchez Arjona, y la sur con Evangelista. Abajo, vista cenital de la ubicación en la actualidad:


La inaguración se produjo el 1 de octubre de 1935, siendo el edificio bendecido por el Cardenal Ilundáin, aunque hasta 1944 no quedó del todo finalizado, puesto que las necesidades espaciales fueron aumentando en la postguerra.

La fotografía que se ofrece a continuación, cortesía de los Salesianos, podría pertenecer perfectamente a los años 30, ya que aún no existía el campo de deportes. A la izquierda, las vías del tranvía de Condes de Bustillo:


Aunque ya en 1930 se jugaba en un Campo situado en Pagés del Corro, las primeras noticias que nos llegan sobre el campo de fútbol de los Salesianos es en el Campeonato de 3ª Categoría, al jugarse un partido entre equipos trianeros.

Sin embargo, no fue hasta 1941 cuando Sánchez Pizjuán, Presidente del Sevilla FC llegó a un convenio para utilizar las instalaciones; y al parecer, el campo de fútbol sufrió una remodelación ( Correo de Andalucía, 17-05-42 ) que sirvió para que allí dispusiera su sede deportiva el Triana C.F., una nueva entidad fundada por Rafael Gómez de Celis y Mateos, que de esta forma, comenzando en la Primera Regional, sustituiría de alguna forma al histórico club del mismo nombre que se había fundado en 1917. En Los Salesianos, el Triana vivió una etapa histórica, ya que ascendió hasta la Primera Regional, cerca de la Tercera División, entre las 47-48 y 48-49. Para la Historia queda la victoria trianera, nada más y nada menos, que ante el Xerez Club Deportivo, por 2 a 1. Abajo, imagen del equipo en 1947 que jugó en el Subcomité ante el CD Alcalá:

Tiempos gloriosos para aquel Triana CF que a principios de los 50 dejaría de aparecer en las crónicas, presumiéndose su desaparición o total inactividad. Sin embargo, otro equipo de vida efímera, aunque fuera por un año, ocuparía el Campo de los Salesianos: el CD Ademar.
A partir de 1963 el terreno de fútbol que nos ocupa, pasó a ser un gran protagonista del balompié sevillano, pues el Real Betis Balompié concertó con la entidad salesiana un acuerdo para que sus escalafones inferiores utilizaran las instalaciones. El campo recibió una remodelación profunda de cara al nuevo proyecto, tal y como lo anunciaba la prensa de entonces:


Algunas de las reformas anunciadas, tales como el excesivo aumento del aforo de la instalación, no se llevarían a cabo. El Betis, fiel a su irregular Historia, no culminaría aquel proyecto y el Triana Balompié, en poco tiempo, pasó a jugar en el Villamarín.

Joaquín Arbide, en su libro "Sevilla en la retina", nos enseña una imagen inédita, cortesía del fotógrafo Enrique Núñez Díaz del campo de los Salesianos. La entrada era por la calle Constancia:
Representantes genuinos de la cantera del Real Betis Balompié en los años sesenta, vistiendo la camiseta de uno de los equipos del Triana Balompié. En el centro, Antón, junto a Telechía, quienes destacarían con luz propia en el primer equipo blanquiverde. Imagen cedida por Francisco Labrada Telechía:
El Campo de los Salesianos pasó a ser un fijo en distintas categorías locales e inferiores, a partir de los años 70, llegando a disputar en él equipos trianeros como el COLSPE ( Colegio San Pedro ), el nuevo Triana CF ( primero Guadalquivir desde 1968 y luego Bodega Hijón ), CD San Gonzalo, el Voluntad, el Fabié (desde muchísimos años atrás), Montecarlos, etc. Tampoco habría que olvidar a la histórica Balompédica Trianera de los años 40-50 y a la antiquísima Gimnástica de Triana.

Abajo, una formación de categorías inferiores del COLSPE, cuando corrían otros años. Una entidad que dio muchos frutos a la cantera sevillana balompédica. Fundado a mediados de los 60, el Colegio San Pedro llegó a ofrecer jugadores de la talla de Quino, Vicente Parra, Selu, el portero Hierro, etc.
Panorámica aérea del recinto deportivo junto a las Escuelas, en 1982. Por aquellas fechas aún se celebraban trofeos muy conocidos como el Condes de Bustillo y el Esperanza de Triana, para distintas categorías, al igual que un popular trofeo de fútbol sala.

Las nuevas pistas polideportivas sobre el campo de fútbol acabaron con el deporte rey en los Salesianos. Se coincide con la creación de los nuevos campos del Charco de la Pava, sin embargo bien es sabido, por una circunstancia u otra, la escasa importancia que existe en esta ciudad cara a la conservación de algunos aspectos tradicionales / cotidianos, como pueden ser los espacios dedicados al balompié. El Charco vive tiempos propicios para el rodaje del balón, lástima que a expensas de decisiones consistoriales. Quizá estos terrenos sigan durando muchos años y sus gradas envejezcan con el tiempo, igual que las tapias de los Salesianos. 

jueves, 6 de junio de 2013

EL ESTADIO UNIVERSITARIO DE LA MACARENA

EL ESTADIO UNIVERSITARIO DE LA MACARENA

Siguiendo el hilo sobre la cantidad de lugares que han evolucionado, nacido y desaparecido en nuestra ciudad en el período que este blog trata de abarcar ( apróximadamente desde la Postguerra hasta el principio de la década de los 90 ), en esta ocasión y siguiendo con los asuntos deportivos más allá del fútbol al que hemos dedicado algunas páginas, nos acercaremos al aspecto de la práctica polideportiva. Sabiendo que nos encontramos ante un terreno poco divulgado en los temas sevillanos publicados tanto en libros como en internet, seguimos apegados al interés que creemos ver en este asunto, que nos continúa seguir intentando acercarnos a la originalidad, siempre en lo posible a la espalda de los tópicos.

Corría el mediodía de los años 50 del siglo pasado. Los cuatrocientos mil habitantes que presentaba el conglomerado hispalense carecían de instalaciones deportivas mínimas a excepción de, en su mayor parte, un puñado de campos de fútbol, de los que una mayoría se establecían en lugares sin urbanizar dentro del enorme terreno existente. Por su parte, actividades como baloncesto, tenis o balonmano, solían practicarse principalmente en las instalaciones de los distintos clubes privados o colegios. En franca desventaja para la práctica de otros deportes como el atletismo, rugby o hockey, frente a ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao, Sevilla ( después de los tiempos del antiguo Canódromo ) sólo disponía de unas instalaciones decentes en el sector sur de Triana, al lado del depósito de Campsa, abandonadas hace años. A este tenor, ya en 1944, el entonces Sindicato Español Universitario (S.E.U.), gestionó la adquisición a la Diputación Provincial, a través del Ministerio de Educación Naciones, de 45.392 metros cuadrados enclavados en la Macarena, justo detrás del entonces Hospital Militar ( antiguo Hospital de las Cinco Llagas, hoy Parlamento de Andalucía ), entre el Departamento Anatómico y Forense; es decir, donde actualmente y desde 1974 se encuentra el Hospital Virgen Macarena. Aquellos terrenos formaban la Huerta del Hospital, según nos muestra el plano urbanístico de 1943-46 que ofrecemos más abajo de la primera perspectiva, que es una vista aérea del lugar, de 1944:
El presupuesto inicial para la realización de las obras del recinto partió de poco más de millón y medio de pesetas de la época. Las instalaciones presentaban un cerramiento exterior con pórtico monumental y torre olímpica, albergándose pistas de atletismo reglamentarias, campo para fútbol, rugby, hockey; fosos de salto, círculos, calles de lanzamiento, etc. Además, la grada tenía capacidad para 2.000 personas. Con el paso del tiempo, sabemos que se construyó un gimnasio y una pista cubierta para voleivol, baloncesto y otros deportes de sala.

El 4 de noviembre de 1956 se procedió a la inauguración de las instalaciones, tal como rezaba la siguiente nota del diario ABC:
Unos días después, el 8 de noviembre, se disputó un encuentro amistoso de fútbol entre la selección de la Universidad Hispalense y un equipo enviado por el Sevilla FC, que ganó por 8-1, continuando el programa de los actos inaugurales. Otro club sevillano, el Real Betis, también participó con su equipo de Rugby en torneo federado, durante los años en que existió dicha sección en la entidad helipolitana ( 1960-63 ). En primer lugar vemos al equipo universitario que se enfrentó con el sevillista; más abajo, equipo de Rugby bético:
 Lo cierto, es que a partir de entonces nuestra ciudad dispuso de unas instalaciones mínimas adecuadas, a las que también se añadió un pabellón cubierto en el que llegó, en algunas ocasiones, a participar la sección de Baloncesto del Sevilla FC. Abajo, un equipo universitario de Basket sevillano, en el Estadio Universitario:
Entre las competiciones que se disputaron en los más de doce años de existencia de las instalaciones universitarias macarenas, mencionamos los Juegos de Otoño, que incluían Premios Nacionales e Internacionales de Atletismo, también los Juegos de la Juventud, Competición Nacional de Gimnasia ( con Potro, Arcos, Paralelas....), Trofeo infantil Contamos Contigo, otros trofeos organizados por Educación y Descanso, Frente de Juventudes, etc; balomnano, halterofilia, rugby y baloncesto federados.... Entre los equipos sevillanos, participaban I.S.A, Maestranza Aérea, Universitario con sus secciones, C.N. Sevilla, Naútico, Ciencias, y un largo etcétera. Abajo, escena de un partido de balomnano femenino, mientras, al fondo, los bloques de la recientemente construida Barriada de Nuestra Señora del Carmen:
En la siguiente imagen podemos apreciar una exhibición de los atletas en carreras de obstáculos. Aquellas instalaciones estaban preparadas para el beneficio del deporte local, cubriendo una década muy difícil en la España de entonces. ¡ Quién sabe si muchos de nuestros padres, madres o quizá abuelos llegaron a participar en aquellas pistas dentro de lo que fue aquel "pueblo grande" conocido por Sevilla !
En 1967 ya se conocía que las instalaciones tocarían pronto a su fin. Ocupaban un espacio que iba a ser destinado a la medicina, donde se construiría unos años después, en 1974, el Hospital Virgen Macarena. Aún así, en la siguiente fotografía cenital, perteneciente a 1969, año en que se clausuró el recinto y se comenzó también a demolir, muestra las instalaciones prácticamente íntegras. La piqueta y las grúas acechaban para comenzar a chasquear un 19 de junio de hace ya 44 años. Aún se jugaba a piola, se jugaba en los derribos, se cruzaba la avenida sin tráfico, se compraba en "ca'....", o se veía la tele de la raya horizontal que bajaba y subía.
Las instalaciones de peso que sustituirían a las de la Macarena, fueron las de Chapina, a las que en su momento dedicamos una reseña. De todas formas, no deja de ser llamativo el hecho de que hoy en día parece dar la impresión que mucha gente ignora que en el lugar que actualmente existe el Policlínico macareno, existieron unos terrenos deportivos. Pero para eso está sevilladesaparecida. 

jueves, 9 de mayo de 2013

CAMPOS DE FÚTBOL DESAPARECIDOS: EL CAMPO DEL SUBCOMITÉ

EL CAMPO DE FÚTBOL DEL SUBCOMITÉ

Si hubiera que señalar uno de los campos de fútbol en los que más partidos jugaron los equipos modestos sevillanos, este fue el que se conoció como el Campo del Subcomité, que vio desfilar muchísimos encuentros en la década de los años 30, 40 y 50. El polvo del tiempo y los cambios de la zona borraron la existencia de uno de esos terrenos que, por su importancia y tradición, ahora dedicamos un espacio para su recuerdo.

En 1928 el Sevilla Fútbol Club abandona su recinto de Reina Victoria debido a que aquel terreno formaría parte de la Exposición Iberoamericana del 29. El Barón de Gracia Real, presidente del club blanquirrojo, alquila unos terrenos a la Inmobiliaria Nervión, construyéndose un Estadio que daría, para la gloria del sevillismo, la Liga de 1946 y tres copas de España.

Sin embargo, el proyecto sevillista del Viejo Nervión también pasaba por disponer de un recinto anexo al Estadio, el cual serviría para entrenamiento del equipo. El diario LA UNIÓN del 2 de septiembre de 1928, comentando las obras del Estadio, añadía: "Quedarán sembrados el terreno de juego y el de entrenamiento". Pues bien, ese lugar para entrenar debió ser el posteriormente conocido como el Campo del Subcomité.

La imagen, que consideramos un documento interesante tanto para el sevillismo como para el resto de los sevillanos, es del año 1944, y en ella podemos apreciar perfectamente el conjunto deportivo formado por el Viejo Nervión y el Campo del Subcomité, que incluía varios graderíos y una amplia visera en uno de los goles. A la derecha, los terrenos que ocuparían el Ramón Sánchez Pizjuán unos años después:
Según el libro de la Federación Andaluza de Fútbol conmemoratorio de su 50º Aniversario, se mencionan los principios del Campo del Subcomité unidos indisolublemente al Estadio sevillista del Viejo Nervión:
¿ Por qué el nombre de "Subcomité" ?

Manuel Carmona, nos comentaba en su libro dedicado al Calavera CF, nos indicaba que "Hasta la creación de la Liga de Fútbol, la principal competición que se disputaba era el Campeonato Regional o 1ª Categoría; una liguilla que comenzó en Andalucía en 1915. En sus primeros años de existencia los campeones eran los únicos que se clasificaban para la Copa de España, pero posteriormente, ya a partir de 1926 los subcampeones también podían participar en tan prestigioso torneo.
A pesar de que solían ser pocos los equipos que participaban en el Campeonato de Andalucía, poco a poco fueron apareciendo nuevos clubes, organizándose entonces la Categoría B, que incluía la Fase Local, la Regional y una promoción de ascenso para ascender a la 1ª Categoría. Posteriormente se creó otro grupo de la clase B que incluía el último escalafón federado del fútbol sevillano. No obstante, la continua aparición de clubes dio lugar a que éstos, que no tenían cabida en aquella clase B, se autodenominaran de "Tercera Categoría", sin estar federados y organizando entre ellos su propio Comité desde 1928, con sede en la calle Crédito nº 11. En este campeonato no se podían alinear a jugadores que hubiesen participado en algún torneo oficial. Se crearon 4 grupos.

Al crearse la Liga los torneos regionales se devalúan, suprimiéndose por esta razón la Categoría B, quedando muchos equipos abandonados a su suerte. Por ese motivo en 1930 se creó un Subcomité para agrupar a los equipos de 3ª Categoría que, al poco, pasó a formar parte de la Federación Regional Sur, federando a dichos clubes." El  Campeonato de 1930 se disputó en el desaparecido Campo de la Calle Pagés del Corro. Sin embargo, las instalaciones sevillistas, mejor dotadas que las restantes, serían las principales protagonistas no sólo de las competiciones de los clubes locales modestos a través de los años, sino también de numerosos torneos como el de la Peña Sevillista, la Copa Comarcal, la Copa Delegación, Copa Modestos, etc. De todas formas, otros campos compartieron muchos partidos oficiales y amistosos junto al del Subcomité, tales como el mencionado de Pagés del Corro, la Residencia Universitaria de los Salesianos de la Trinidad o el del Club Deportivo Puerto.

Aquel recinto de Nervión vio desfilar a un sinfín de singulares entidades, muchas de ellas desaparecidas hace muchísimos años y otras pocas aún existentes. La lista se haría interminable, y por citar algunos: Calavera C.F., CD Osario, AD Museo, CD San Fernando, Balompédica Trianera, Carolina CF, Juventud Balompié, Nervión, CD Oriente, Triaca CF, Triana CF, CD Español, CD Alcalá, AD Cros ( de San Juan de Aznalfarache ), Torreblanca CF, Sevilla FC Amateur, CD Santa Ana, Deportivo ABC, Estrella CF, San Antonio, CD Granja Escuela, CD Ciclón, CD Hytasa....Eran tiempos en que la afición balompédica se desbordaba y coger el tranvías o ir a pié a ver a los equipos modestos era algo muy común.
Entre aquellos equipos destacó también el Hispano-Aviación, que formado en la fábrica de la calle San Jacinto por los obreros y empleados llegó a ser campeón del Trofeo Peña Sevillista, participando asimismo en numerosos partidos de entrenamiento con el Sevilla FC, debido al potencial del equipo trianero. Abajo, el diario ABC del 4 de enero de 1983 nos ofrece una imagen del equipo, en 1945:
Otro de los equipos que llegaron a hacer historia en el Subcomité fue la Agrupación del Museo, el histórico club de la calle Alfonso XII, por el que pasaron jugadores como Angelillo ( que llegó a estar en el Betis y el Sevilla ) o el mítico capitán bético Andrés Aranda. En la publicación deportiva Trofeo de agosto de 1946 vemos a los equipos del Esperanza y del Museo que disputaron la Final del prestigioso torneo Peña Sevillista, ganado por los museísticos. En aquel equipo figuraban hombres como Villarín, persona de díscolo carácter que llegó a jugar con el Betis en Tercera División unos años después; y Oñoro, sensacional jugador que con el Sevilla llegó a ser algunos años titular y que en la 50-51 llegó a marcar 11 goles.

Otro equipo que llegó a jugar muchos partidos en el Subcomité fue el filial del Real Betis de principios de los los años 50: el Juventud Balompié. En esta ocasión vemos un gol marcado al histórico Triaca, en partido de la Copa Comarcal:
La proyección del nuevo estadio sevillista, que en principio se iba a denominar Gran Nervión, propició que se apartara el Viejo, junto al Campo del Subcomité. El Ramón Sánchez Pizjuán vio colocar en él su primera piedra el 2 de diciembre de 1956, pero el presidente que llevaba el nombre del Estadio ya había fallecido. El 7 de septiembre se inaugura el Estadio. Para la Temporada 57-58, los datos encontrados nos indican que el Campeonato Local de fútbol se disputaba en el Campo de la Trinidad y en el de Salesianos de Triana, no habiendo hallado más partidos de ese carácter en el Subcomité. La imagen de abajo, captada el 3 de enero de 1961, nos ofrece la perspectiva de un Sánchez Pizjuán todavía sin acabar y la apariencia del abandono del Viejo Nervión y del Subcomité.
Interesante, cuando menos, la evolución de esta zona de Nervión al paso del tiempo. Pasamos al año 1969. En esta ocasión aún permanecen las fábricas de la izquierda y parte superior donde se confluye a Rico Cejudo, pero del Subcomité no queda casi nada:
En la actualidad y desde parte de  la segunda mitad de los 80, con la recalificación de los terrenos, poco a poco fueron apareciendo nuevas edificaciones, tales como el centro comercial Nervión Plaza; sin embargo, unos años antes de aquello, aún había espacio para solazarse en el romanticismo. Aprovechando la cartografía, finalizando con las perspectivas aéreas, veamos una imagen que traerá recuerdos a más de uno: el Triple Cine estival de Nervión, que lo recordamos desde parte de los 70 hasta finales de los 80. Es la esquina con Eduardo Dato, ocupando parte del Viejo Nervión pero muy cerquita del Campo del Subcomité:
Esperamos hayan pasado un agradable viaje por este túnel del tiempo sevillano, en esta ocasión relacionado con los campos de fútbol desaparecidos, que a buen seguro seguirá continuando el hilo que iniciamos en su momento.

miércoles, 6 de febrero de 2013

MARQUÉS DEL CONTADERO: LAS ÚLTIMAS GRADAS DE PIEDRA

La Historia del fútbol modesto sevillano, partiendo desde la Posguerra hasta nuestros días, está repleta de distintos campos de fútbol; muchos desaparecieron, otros son más actuales, pero, a decir verdad, cuando menos, podemos contar con la mano aquellos terrenos que todavía sobreviven, cuando menos desde los años 60 hasta nuestros días, ya que anterior a esta década no queda nada. Hace poco, comenzamos los reportajes sobre los distintos recintos balompédicos reseñando lo que fue el desaparecido campo que se hallaba en Felipe II, sobre finales de los 40 y principios de los 50; luego, dedicamos un espacio al CD Puerto y a su Estadio de la Victoria. En esta ocasión vamos a dedicar nuestro espacio a los campos de Marqués del Contadero, lugar histórico y existente dentro del contexto del panorama futbolístico local, casi el último superviviente.

La calle Francisco Buendía, la Ronda del Tamarguillo a la altura del Cerro del Águila, Piscinas Sevilla junto al Centro Deportivo Antonio Puerta, mas las instalaciones de la Delegación de Educación y el I.E.S. Ciudad Jardín (comunicando ambas con el antiguo Matadero), delimitan la ubicación de los campos de fútbol de Marqués del Contadero.

En 1957 comenzaron las obras de Piscinas Sevilla, instalación en un principio conocida como la "Piscina de Ciudad Jardín", inaugurada en 1958 en su fase principal. El artífice de la obras no fue otro sino Jerónimo Domínguez de Pérez y Vargas (1897-1966), conocido como Marqués del Contadero, alcalde de la ciudad entre 1952 y 1959. Durante su mandato se trabajó acertadamente en la solución de asuntos importantes como los ensanches, la traída de agua o los servicios de autobuses. Y el tema de los deportes no quedaría en saco roto, conociendo más aún que este alcalde también llegó a presidir a los dos primeros clubes sevillanos, R.Betis y Sevilla FC.


La imperante necesidad de recintos de fútbol en la ciudad sirvió para que, paralelo a las instalaciones de Piscinas Sevilla (que ya disponían de un campo) se construyeran los de Marqués de Contadero, bautizados bajo esa denominación una vez fallecido el egregio alcalde. El 23 de octubre de 1966 se procedió a la inauguración de unos terrenos que servirían para las categorías locales y juveniles. El acto se coronó con un partido entre el San Benito A.C. y el Estrella Ciudad Jardín:



La siguiente panorámica área, de 1969, nos muestra la configuración original de los campos de Marqués del Contadero. El campo situado a la izquierda, aún se hallaba en paralelo al principal hasta que en la remodelación de 1976 se cambió de orientación. Tampoco estaban ni la casilla central ni las torres de iluminación, colocadas en ese mismo año:

Tanto la competición Local como la Local Juvenil tuvieron cabida en aquellos primeros años de las instalaciones, desfilando clubes como Betis Feria, Corral CD, Rasa CF, CD San Gonzalo, Triaca CF, Guardia de Franco J.D., Revilla CF, CD Bellavista, CD Diablos Rojos, At. San Benito, Bodega Hijón CF ( actual Triana CF), CD Esperanza de Triana, AD Tiro Línea, Torreblanca CF,CD Estrella Paz, o CD Alianza.
Obviamente, la Federación también designaba otros campos como el de la RENFE, San Juan Bosco, Tablada, Altair, Portaceli o el de la misma Piscina Sevilla para que el fútbol modesto se desenvolviera en aquellas jornadas de domingo por la mañana.

En 1975 se dio un paso adelante para la modernización de los dos Campos de Marqués del Contadero, incluyendo nuevos vestuarios y gradas, duchas, casetas para los equipos arbitrales, etc. El Correo de Andalucía se hizo eco de la inminente noticia mediante la publicación de un excelente reportaje, que sería refrendado el 28 de junio de 1975:

Pero las instalaciones de Contadero (junto a Piscinas Sevilla) también sirvieron en su momento como lugar de entrenamiento de categorías inferiores del Real Betis Balompié. Inclusive, también se cita la participación del primer filial verdiblanco actuando como local durante algunas temporadas. Eran los tiempos de trofeos como la Copa Delegación y la Copa Primavera, así como el Trofeo que se dirimía entre los Campeones de las categorías regionales de aficionados, por mencionar algunos torneos. Abajo, escena del Betis Deportivo-Cacereño jugado en 1977:



Entrados los años 80, en pleno debate sobre la necesidad del establecimiento de nuevas instalaciones futbolísticas, se gestionó la venta de los campos al Ayuntamiento - Junta de Andalucía, siempre a cambio del mantenimiento de las mismas, las cuales comenzaban a mostrarse insuficientes. Sin embargo se vivieron buenos momentos como los de 1995, cuando la SD Triaca CF celebró diversos partidos de fútbol en categorías Senior y Cadetes, en el Contadero, conmemorando su 75º Aniversario. A su par, los campos seguían sirviendo como espacio como pruebas para árbitros o la preparación de los futuros entrenadores en sus aulas gracias a la intervención del CEDIFA. Vemos, en primer término, un equipo del AA.AA. Colspe; y en la segunda imagen , una promoción de 2001 en la que figuran algunos rostros conocidos del balompié sevillano:



A finales de 2010, la Junta de Andalucía optó por cerrar las instalaciones: continuos desarreglos en los vestuarios y el alumbrado, la deficiente infraestructura, así como el terreno de albero, ante otros centros más preparados ( entre los que se encontraban las mismas Piscinas Sevilla, Amate o Hytasa ), precipitaron el abandono del Contadero, temiendose por su desaparición.

Sin embargo, la solución ya está puesta en marcha mediante una reforma integral de lo que será la nueva Escuela Deportiva Marqués del Contadero: Por una parte, en el terreno más pequeño y en la superfice anexa se proyecta un campo de futbito y otro de fútbol playa, mientras que el campo mayor recibirá también su consiguiente limpieza y adecentamiento, reparando y pintando el graderío, sopesándose la opción de sembrar césped natural. Los vestuarios también serán reformados; todo ello, sin perder su identidad. Lo importante de todo esto, es que las obras han empezado, nada más que hay que pasarse por allí para comprobarlo. Abajo, imagenes recientes del estado de algunas zonas de los campos:

Los campos del Marqués de Contadero, son un bien que debe conservarse, no sólo por su consabida utilidad, sino también por el mantenimiento de una tradición que lleva casi cincuenta años al servicio del fútbol base y modesto de Sevilla. Desde 1966, nada más y nada menos.