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jueves, 13 de junio de 2013

REGINA: PLAZUELA Y CALLE ( I )

Tras haber hablado sobre el cine Regina, sevilladesaparecida se centra ahora en la calle del mismo nombre que la sala cinematográfica mencionada. Nos hallamos también ante la poco relatada Plazuela de Regina, un espacio que se encuentra al principio de esa calle, justo detrás de las Setas de la Encarnación, donde se ubicaba el Convento de Regina Angelorum, que durante un tiempo fue dominico. Fundado en 1553 por Doña Teresa de Zúñiga, Marquesa de Ayamonte, cuya casa se hallaba unida al Convento por un arquillo y luego pasó a ser la Posada de la Encarnación.  Vemos el plano de 1848:
En la siguiente fotografía de El Liberal se reproduce parte de lo que fue un magnífico pórtico renacentista, perteneciente al Convento, demolido a finales del Siglo XIX, habiendo alcanzando fama en el XVI por la defensa del dogma inmaculista. La verja de aquel edificio se halla actualmente en la Plaza de Toros de la Maestranza.Otro detalle a tener en cuenta, es la línea del tranvía, el cual daba prácticamente la vuelta a la Plaza de la Encarnación.
Suponemos que, a igual que la calle Regina, la Plazuela debió pavimentarse en 1868, comezándose a adoquinar en los primeros años del XX.

La cercanía del Mercado de la Encarnación ( 1833 ), así como el mercadillo del Jueves, contribuyeron de forma primordial a que la calle Regina, en toda su longitud, fuera centro floreciente de tiendas durante muchísimos años, tal y como cuenta, por ejemplo, la Guía de Sevilla y Su Provincia "Gómez Zarzuela" que comenzó a publicarse sobre 1865 y de la cual se manejan ejemplares al menos hasta mediados de los años 50. Otro testimonio al respecto, es el actual Catastro, que nos indica la antiguedad de los actuales edificios de la plaza que aún quedan, figurando en ellos que el uso destinado en su mayor parte se dedicaba al comercio, por supuesto, compartido con viviendas. Abajo, visión cenital del lugar, en torno a mediados de 1940, pudiéndose comprobar en la parte inferior un trozo de la Plaza de Abastos ( Hoy las "setas"); a su izquierda hemos señalizado en rojo los antiguos urinarios públicos, ya desaparecidos, así como los dos edificios que a continuación vamos a mencionar:
El número 8 perteneciente a la Plaza de la Encarnación, edificio fechado en torno a 1873, aunque debió sufrir reformas en 1900. Forma parte del extremo del lateral-este de la plazuela de Regina. Allí se hallaba la tienda de ultramarinos Casa Noval, que al parecer se dice llegó a ser la más antigua de la capital dedicada a este ramo. En 1918, la saga Sosa se encargó de seguir la tradición familiar hasta que tristemente, en 1984, languideció. Ahora, los bajos de la casa son una sucursal bancaria. Pero veamos un par de imágenes: la primera, de la tienda desde afuera; la segunda, dentro, con José Sosa Benítez, en 1980, cuando tenía 75 años; llevaba en el comercio desde 1922:
Las tiendas del lado oeste ( de las que hablaremos en el siguiente repotaje ), prácticamente están casi todas cerradas. Sólamente hay que darse una vuelta por la plazuela y comprobar que la mayor parte de los letreros, construcción y presentación de las fachadas de los establecimientos casi nos indican la antigüedad de las mismas; todas ellas situadas en el número 1 ( antiguo 1, 3 y 5 ), un edificio construido entre 1918 y 1919, de trazas regionalistas, que al parecer fue reformado en 1930 y 1950.

En la próxima continuación del espacio dedicado a la Plazuela de Regina y su calle, repasaremos los principales comercios de la zona, tanto los cerrados como los que aún permanecen abiertos, prometiéndonos conocer un material muy interesante sobre ello.


domingo, 9 de junio de 2013

EL CINE REGINA

Hubo un tiempo en que en la historia cotidiana de nuestra ciudad los cines tuvieron un protagonismo acorde a la época que se vivió: lugares de diversión y encuentro familiar y tradicional que llegaron a formar parte de nuestras vidas.

De una manera más formal, matizamos que en torno a 1967 o 1968, los cines comenzaron un lento declive, motivado en principio por la expansión de la televisión, a lo que posteriormente se unió la llegada del video, ya en los ochenta; figurando entre los primeros grandes damnificados los cines estivales.

Los años sesenta aún significaron momentos de pujanza en la cinematografía sevillana, pues la cartelera, ciñéndonos a los cines de invierno, ofrecía lugares como el Rialto, Apolo, Florida, Palacio Central, Pathé, Bécquer, Lux, San Vicente, Fantasio, Coliseo, Cervantes, Astoria, Los Remedios, y un largo etcétera. Empresas como la Sánchez-Ramade, o la de Agustín Jiménez, entre otras, gestionaban y mantenían a primerísimo nivel sus salas de estreno y reestreno. Dentro de aquel contexto, también habría que hablar de la empresa Sosa-Prederoni, con su gerente Roberto Prevedoni, propietaria de cines como el Rex, Apolo, Fantasio, Azul, mas el Regina, lugar éste que desde 1960 hasta 1996 conoció distintas épocas de la vida de la ciudad.

El 7 de octubre de 1960, en un acto revestido de brillantez, se produjo la inauguración del Cine Regina, situado en la calle Jerónimo Hernández 19 y obra del arquitecto Ricardo Espiau Suárez de la Viesca, autor dos años antes, en tiempos del ensanche de la Encarnación, del edificio que forma los números 2 y 4 de la calle Imagen, por citar alguna de sus obras. El nuevo cinema ocupaba el espacio sobre el que estuvo el antiguo y prestigioso cine de verano llamado también Regina. Abajo, imagen nocturna, extraida del Sevilla, Diario de la tarde, publicado el día siguiente a la inauguración del recinto:


En un principio, el Regina llegó a ser la sala con mayor aforo y modernidad de la ciudad, ya que disponía de 1.100 localidades, todas ellas distanciadas adecuadamente unas de otras; la pantalla era de cinemascope y la maquinaria en cabina de cine era una Western Electric.
Más abajo, puerta del antiguo Mercado de la Encarnación, antes de la reforma de 1983, con las carteleras de los cines Alcázar y Regina. Todo parecía mucho más sencillo. Hoy en día ya no existe ni una plaza como esa ni los cines:
Distinguiendo entre los cines de estreno y de reestreno, la esta céntrica sala durante mucho tiempo se acogió a la primera opción, aunque alternó también con la segunda, proyectándose cintas clásicas y menos clásicas, nacionales e internacionales de muchos de los subgénerosm como  La gran evasión, Ben Hur, La Bilbia, el jardín del diablo, Diamantes para la eternidad, Los tres mosqueteros, Grease, Las brujas de Eastwiyck, etc.
Como hemos repetido, la gran crisis que acabó con la mayoría de los tradicionales cines invernales, en un principio no pudo con el Regina, ya que éste se mantivo principalmente proyectando reestrenos hasta su defunción en 1996, tiempo en que, de los clásicos, quedaban sólo el Fantasio, Delicias, Bécquer, Rialto y Florida ( estos dos últimos transformados en multicines ), sin olvidar al Cristina, también multicines.
Hace años que en el lugar del Cine Regina se colocó una superficie comercial dedicada a la alimentación. Ni siquiera las calles Jerónimo Hernández y Regina volvieron a tener la misma vida y colorido que tuvieron en los días de entre semana hace mucho tiempo, añorándose también la tranquilidad en aquellos domingos por las tardes de hace más de 20 años. Eran los tiempos de los Muebles Garrido, Calzados Ciclón, Droguería Isan, la zapatería de Camilo, Casa Noval, el Cine Regina...

jueves, 6 de junio de 2013

EL ESTADIO UNIVERSITARIO DE LA MACARENA

EL ESTADIO UNIVERSITARIO DE LA MACARENA

Siguiendo el hilo sobre la cantidad de lugares que han evolucionado, nacido y desaparecido en nuestra ciudad en el período que este blog trata de abarcar ( apróximadamente desde la Postguerra hasta el principio de la década de los 90 ), en esta ocasión y siguiendo con los asuntos deportivos más allá del fútbol al que hemos dedicado algunas páginas, nos acercaremos al aspecto de la práctica polideportiva. Sabiendo que nos encontramos ante un terreno poco divulgado en los temas sevillanos publicados tanto en libros como en internet, seguimos apegados al interés que creemos ver en este asunto, que nos continúa seguir intentando acercarnos a la originalidad, siempre en lo posible a la espalda de los tópicos.

Corría el mediodía de los años 50 del siglo pasado. Los cuatrocientos mil habitantes que presentaba el conglomerado hispalense carecían de instalaciones deportivas mínimas a excepción de, en su mayor parte, un puñado de campos de fútbol, de los que una mayoría se establecían en lugares sin urbanizar dentro del enorme terreno existente. Por su parte, actividades como baloncesto, tenis o balonmano, solían practicarse principalmente en las instalaciones de los distintos clubes privados o colegios. En franca desventaja para la práctica de otros deportes como el atletismo, rugby o hockey, frente a ciudades como Madrid, Barcelona, Valencia o Bilbao, Sevilla ( después de los tiempos del antiguo Canódromo ) sólo disponía de unas instalaciones decentes en el sector sur de Triana, al lado del depósito de Campsa, abandonadas hace años. A este tenor, ya en 1944, el entonces Sindicato Español Universitario (S.E.U.), gestionó la adquisición a la Diputación Provincial, a través del Ministerio de Educación Naciones, de 45.392 metros cuadrados enclavados en la Macarena, justo detrás del entonces Hospital Militar ( antiguo Hospital de las Cinco Llagas, hoy Parlamento de Andalucía ), entre el Departamento Anatómico y Forense; es decir, donde actualmente y desde 1974 se encuentra el Hospital Virgen Macarena. Aquellos terrenos formaban la Huerta del Hospital, según nos muestra el plano urbanístico de 1943-46 que ofrecemos más abajo de la primera perspectiva, que es una vista aérea del lugar, de 1944:
El presupuesto inicial para la realización de las obras del recinto partió de poco más de millón y medio de pesetas de la época. Las instalaciones presentaban un cerramiento exterior con pórtico monumental y torre olímpica, albergándose pistas de atletismo reglamentarias, campo para fútbol, rugby, hockey; fosos de salto, círculos, calles de lanzamiento, etc. Además, la grada tenía capacidad para 2.000 personas. Con el paso del tiempo, sabemos que se construyó un gimnasio y una pista cubierta para voleivol, baloncesto y otros deportes de sala.

El 4 de noviembre de 1956 se procedió a la inauguración de las instalaciones, tal como rezaba la siguiente nota del diario ABC:
Unos días después, el 8 de noviembre, se disputó un encuentro amistoso de fútbol entre la selección de la Universidad Hispalense y un equipo enviado por el Sevilla FC, que ganó por 8-1, continuando el programa de los actos inaugurales. Otro club sevillano, el Real Betis, también participó con su equipo de Rugby en torneo federado, durante los años en que existió dicha sección en la entidad helipolitana ( 1960-63 ). En primer lugar vemos al equipo universitario que se enfrentó con el sevillista; más abajo, equipo de Rugby bético:
 Lo cierto, es que a partir de entonces nuestra ciudad dispuso de unas instalaciones mínimas adecuadas, a las que también se añadió un pabellón cubierto en el que llegó, en algunas ocasiones, a participar la sección de Baloncesto del Sevilla FC. Abajo, un equipo universitario de Basket sevillano, en el Estadio Universitario:
Entre las competiciones que se disputaron en los más de doce años de existencia de las instalaciones universitarias macarenas, mencionamos los Juegos de Otoño, que incluían Premios Nacionales e Internacionales de Atletismo, también los Juegos de la Juventud, Competición Nacional de Gimnasia ( con Potro, Arcos, Paralelas....), Trofeo infantil Contamos Contigo, otros trofeos organizados por Educación y Descanso, Frente de Juventudes, etc; balomnano, halterofilia, rugby y baloncesto federados.... Entre los equipos sevillanos, participaban I.S.A, Maestranza Aérea, Universitario con sus secciones, C.N. Sevilla, Naútico, Ciencias, y un largo etcétera. Abajo, escena de un partido de balomnano femenino, mientras, al fondo, los bloques de la recientemente construida Barriada de Nuestra Señora del Carmen:
En la siguiente imagen podemos apreciar una exhibición de los atletas en carreras de obstáculos. Aquellas instalaciones estaban preparadas para el beneficio del deporte local, cubriendo una década muy difícil en la España de entonces. ¡ Quién sabe si muchos de nuestros padres, madres o quizá abuelos llegaron a participar en aquellas pistas dentro de lo que fue aquel "pueblo grande" conocido por Sevilla !
En 1967 ya se conocía que las instalaciones tocarían pronto a su fin. Ocupaban un espacio que iba a ser destinado a la medicina, donde se construiría unos años después, en 1974, el Hospital Virgen Macarena. Aún así, en la siguiente fotografía cenital, perteneciente a 1969, año en que se clausuró el recinto y se comenzó también a demolir, muestra las instalaciones prácticamente íntegras. La piqueta y las grúas acechaban para comenzar a chasquear un 19 de junio de hace ya 44 años. Aún se jugaba a piola, se jugaba en los derribos, se cruzaba la avenida sin tráfico, se compraba en "ca'....", o se veía la tele de la raya horizontal que bajaba y subía.
Las instalaciones de peso que sustituirían a las de la Macarena, fueron las de Chapina, a las que en su momento dedicamos una reseña. De todas formas, no deja de ser llamativo el hecho de que hoy en día parece dar la impresión que mucha gente ignora que en el lugar que actualmente existe el Policlínico macareno, existieron unos terrenos deportivos. Pero para eso está sevilladesaparecida. 

martes, 21 de mayo de 2013

CRÓNICAS DE LA ALAMEDA ( 2 ): "EL RINCÓN"

    DE UN DÍA QUE CAMINABA POR LA CALLE POTRO...

" La Alameda es la Alameda 
  porque es un puro desierto
La Alameda es la Alameda
 porque es un puro desierto
 Tristes están tos sus esquinas
     porque no pasan flamencos " 

El Pali 

No le faltaba razón al Pali cuando grabó aquella popular sevillana en 1968: la Alameda ya no era la Alameda. Entonces y desde la postguerra, el "rectángulo de Hércules" pasó por un período de progresivo abandono social, arquitectónico y cultural, que no comenzaría a cambiar hasta muchísimos años después. Sin embargo, todavía existen personas que conocimos parte de aquellos "decadentes" años alamedanos, denostados por muchos,  pero también tal vez añorados por una minoría, amante de la soledad y del sabor local que por aquel entonces ofrecía el bulevar, cincelado por rostros que reflejaban lo autóctono, en un dédalo de rincones y vacíos que el hombre del siglo XXI destruyó para siempre. Pero hay algunas cosas que, o bien felizmente no han cambiado, o las transformaciones no les hicieron perder el sabor de antaño....

Cuando paseo desde la calle Potro a la Plaza de la Alameda, a veces recupero algunas de aquellas sensaciones particulares, que fugazmente pasaron por mi infancia y adolescencia. Aquel espacio figura en uno de los extremos del bulevar, el cual posee asimismo una larga historia y una impronta aún sin desfigurar.

En el año 1875 fue rotulado por primera vez un tramo que ya se conocía desde 1408 como continuidad de San Lorenzo: el Potro, o del Potro. También fue aledaña, por su acera izquierda, a la calle de la Laguna ( Jesús del Gran Poder ), cerrando en el XVI la fachada posterior del colegio jesuítas de los Irlandeses. En 1856 el proyecto de Balbino Marrón, para regular y cerrar la Alameda por el lado sur, conllevó la construcción de dos manzanas de casas que conformaron Potro tal como actualmente se conoce:
El entrar desde Conde de Barajas a Potro y luego desembocar a ese entrante que forma la Plaza de la Alameda conforma un cuadro cuyos recuerdos se pierden en el tiempo. A continuación, Plano del proyecto de ordenación de la Alameda, de 1863, en el que ya vemos mencionada la Plaza:
La mayor parte de las fincas que colman Potro-Plaza, conservan el espacio que ocuparon y el mismo número: año 1895, que es el más antiguo ( Nº 8 ); 1912 ( Nº 6 ), 1910 ( Nº 7 antiguo ); mientras que el 9 es de 1964 y el 5 pertenece al 2007. En el 6, sabemos que el poeta Gustavo Adolfo Bécquer vivió entre 1850 y 1852, aunque la casa fue muy reformada en el año 1912. Respecto al número 5, creemos que tal vez allí durante los años 70 y 80 existió un prostíbulo que nos parecía indicar la frontera de aquella Alameda.  Abajo, la calle Potro en su confluencia con la Plaza de la Alameda, en la riada de 1961: a la derecha, el número 7, de 1910 ( hoy en día 12 de número de gobierno ); en el centro se distingue una accesoría / local con una persiana metálica donde tuvo el taller un zapatero muchos años; hoy en día, de aquella construcción sólo queda un tapial y el resto es un solar que espera la piqueta. Al fondo, detrás de la casa, se eleva un tejado que perteneció a un edificio posíblemente derribado o remodelado en los años 60 que sirvió de comisaría auxiliar, cuya entrada se encontraba por la calle Jesús del Gran Poder. Parte de aquella construcción se unía, también por atrás, a las casas que aparecen a la izquierda, demolidas para la construcción del Alameda Multicines.
A principios de 1977 se procede a inaugurar el Multicentro Alameda Multicines, concebido como el primer drugstore de la ciudad. La familia Hernández acertó en la construcción del local, figurando casi 40 años cita obligada para la tradición cinematográfica sevillana. Abajo, dos formatos de entradas, muy bonitos y personalizados: el primero de 1977, el segundo de 1986: 
En los bajos del local hubo varios establecimientos comerciales, entre ellos, un bar de zumos tropicales y una de las hamburgueserías pioneras en Sevilla: el Burguer Bravo´s. Recuerdos de días entre semana, poca gente, comiendo mi hamburguesa de veinte duros....
 Era, aquella Plaza de la Alameda: la del Bar Los Faroles, la del "hasta aquí llegó el agua", la del taller de Manolo, ¡ la del Casino Ferroviario Ferroviario ! ese edificio de 1900 que ahora es un video club, habiendo perdido gran parte de su personalidad de antaño, aunque la fachada es evocadora. Las siguientes imagenes nos transportan a otra época: En primer lugar, el desaparecido taller de Manolo, que ya forma parte del nuevo Bar Realito ( de la Academia ya hemos hablado en otro reportaje anterior ); más abajo, el Casino y una escena cotidiana dentro del mismo edificio:
En la actualidad, los dos bares que colman uno de los flancos del entrante de la Alameda nos refrescan el momento en que vivimos, con los veladores ocupando el suelo, repletos ante el partido frente al televisor de la pared de fuera, y mucha gente, la mayoría de tránsito, entre los que no faltan los que piden limosna y cigarros. Aún así, hay algunos momentos en que ese hueco, ese rincón que marca la frontera, parece estar detenido en el tiempo, en una crónica de la Alameda.