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domingo, 5 de mayo de 2013

CRÓNICAS DE LA ALAMEDA ( I )

Si tuviéramos que escribir un recopilatorio sobre la vida cotidiana de la Alameda de Hércules desde, cuando menos, el comienzo de la década de los sesenta hasta principios de los noventa, que es el período que principalmente abarca el objeto de este blog, habría material para escribir un enorme vademecum. Labor casi imposible de realizar. Pese a los inconvenientes, hace dos años que publicamos un recopilatorio que expusimos en este portal con una primera parte sobre ello:


Desde aquel tiempo hasta hoy, hemos seguido haciendo acopio de materia como para continuar la obra sobre aquella Alameda, la cual consideramos nunca volvió a ser la misma de la de antes; esa globalización que ahora se acepta y de la que apenas se habla, que acabó por matar aquel "gusanillo de la tranquilidad" que tuvo Sevilla hasta hará poco más de dos décadas. Ahora, un sinfin de rostros de cualquier lugar, a cualquier hora, ocupan el protagonismo de ese espacio conocido por la Alameda de Hércules. Camino, estorbado entre la gente que en todos los sentidos cruzan el bulevar. Las calles adyacentes se hacinan de coches, motos y bicicletas. Por fin, encuentro un espacio para el asiento, enciendo un cigarrillo y, expuesto a que los desconocidos irrumpan mi rincón de paz pidiéndome tabaco, descanso la mirada más allá de la Casa de las Sirenas....

Es la confluencia de la esquina de la calle Lumbreras y Alameda ( ahora Mastín ), donde se ubica ese mamotreto de edificio, la Jefatura de Policía, hombre. En el 2006 lo colocaron para rellenar un solar que durante muchos años careció de una utilidad concreta pero que sirvió para todo. Hablamos de un espacio que a partir de finales del siglo XIX albergó también otra Comisaría - Cuartel. En los primeros días de la Guerra Civil, un bando de Queipo de Llano instó a los sevillanos a depositar sus armas en aquel edificio. Parece ser que la Alameda de Hércules, en sí no fue un foco muy importante de resistencia ante los sublevados, sobre todo si lo comparamos con la cercana zona de San Julián o el Pumarejo, por poner un ejemplo. Sin embargo, en los primeros días del Alzamiento, las tropas republicanas intentaron resistir a los nacionales de manera infructuosa, en aquel Cuartel de la Guardia de Asalto.  

No obstante, la Alameda, que casi siempre había sido un espacio deprimido y obrero, a tenor de su amplitud sirvió de plataforma aglutinadora de la masa social que protestaba. Abajo, dos manifestaciones, en 1915 y 1922. Fuente de prensa: periódico "Mundo Gráfico": 


Un vecino de la Alameda, Antonio Fernández García, recordaba hace años que "el antiguo Cuartel de la Policía Armada tenía un edificio de dos plantas, esquina a la calle Lumbreras, perfectamente en línea con el resto de las aceras de ambos lados, más un adosado a dos aguas de un techo, propio de un garaje, con una salida trasera a la calle Juan de Oviedo, que casi lindaba con el Corral de Esquivel". La siguiente imagen que podría tener medio siglo, nos enseña el edificio por la entrada principal Lumbreras - Alameda:
En la Postguerra, la Alameda de Hércules pasó una etapa de decadencia. Pero el Cuartel continuó ubicado en aquel sitio estratégico, controlando asuntos como la prostitución y la delincuencia. Abajo, vemos una fotografía aérea que muestra la alineación del Cuartel, Corral de Esquivel y Casa de Las Sirenas (aún con muchos elementos conservados), en el año 1944:

En 1965-66, la nueva Comisaría de Policía de la Gavidia - Concordia, pasó a sustituir las funciones del singular edificio de la Alameda; sin embargo, posteriormente, el viejo Cuartel se utilizó para albergar a familias humildes que esperaban la inminente ocupación de las recientes viviendas del Polígono Norte, hasta que se comenzó a demolir el 30 de noviembre de 1973:
En el resto de la década de los 70 y hasta casi mediados de los 80, el solar resultante del derribo del Cuartel sirvió para usos diversos, pero principalmente valió como almacén y venta de material sobrante y de chatarra. La siguiente visión cenital nos enseña -enmarcado en rojo- el estado en que se encontraba el resto del edificio, del que sólo se conservaba la tapia del perímetro y el Corral de Esquivel junto a la construcción donde se encontraba el concesionario de Automóviles Maraver. También es visible el solar que luego fue ocupado por parte del número 11 de la calle Becas. La fotografía pertenece al mes de agosto del año 1982: 
Sobre 1985 u 86, el solar en cuestión pasó a ser utilizado como campo de deportes preeminentemente, adecentandose las tapias y estableciendose varias pistas de futbito ( clickear en la imagen para ampliarla, se ven las porterías ). Algunos institutos y colegios cercanos al lugar, como el del conocido entonces Centro de Estudios Julio César, llegó a usar las instalaciones para juegos. La perspectiva nos expone un descampado de albero a todo color en septiembre del 85, el Corral de Esquivel, y, de nuevo, La Casa de Las Sirenas en la situación de abandono en que habitualmente se encontraba. Y más abajo, la entrada al recinto, ya en 1990:

Tras servir como lugar de salida de Reyes Magos y otros peculiares menesteres, este viejo paquete de suelo volvió a encontrarse con su antiguo destino: el de Comisaría, algo que se cristalizó en 2006. Era la puntilla que casi finiquitaba los restos evocadores de una antigua Alameda que no volverá: la del Rey de los Caramelos, el kiosko de los anticonceptivos prohibidos, o el Corral de Esquivel con aquel travesti sentado en la puerta, muy cerquita del antiguo cuartel. Pero todas esas cosas han pasado a ser parte de historias que sucedieron hace años y que habrá tiempo para contarlas en tu portal de sevilladesaparecida.com.


viernes, 26 de abril de 2013

EL PATIO DE SAN LAUREANO

Situado en el tramo extramuros de la calle Alfonso XII, pasando la Puerta Real, dentro de la configuración de los Humeros y desembocando en prácticamente al final de la calle Marqués de Paradas, se halla la construcción conocida como el Patio de San Laureano, la cual ha llegado a nuestros días bajo gran parte de su configuración principal, no sin antes haber soportado muchísimos avatares y cambios. La solución final a la fábrica fue la creación de viviendas privadas interiores, que exteriormente han pintado una imagen nueva, pero ya alejada de la pintoresca que se conoció en las décadas de la segunda mitad del siglo XX.

La zona de los Humeros estaba formada por una serie de huertas islámicas que pasaron por diversos dueños en los años del repartimiento de tierras y propiedades, desde mediados del XIII. En concreto, los cultivos del sur de la colación fueron a manos del rico judío Zulema; después pasaron a la Catedral. Pero con el paso de los años, la parte campestre más pegada a la muralla y a la Puerta de Goles, fue transformándose en un muladar donde los vecinos depositaban las inmundicias y así el adarve fue creciendo en altura, sirviendo primero de refugio improvisado ante las inundaciones y, más tarde, como espacio donde se colocó un molino de trigo, en 1455, aprovechando el viendo generado en la elevación.

En 1526, Hernando Colón, hijo del Descubridor de América, se hizo con las huertas, comprándoselas a la Iglesia de San Miguel. En parte de lo que luego fue la superficie de el Patio, Colón edificó una hermosa casa, sobre cuyo estilo y composición se han realizado hasta la fecha diversos estudios, coincidiéndose en la originalidad del edificio, posíblemente construido en ladrillo y compuesto por dos loggias en doble piso, bajo unas medidas de 55 x 22m.

Abajo, plano de lo que debió ser la casa de Hernando Colón superpuesta al posterior Patio de San Laureano, entonces jardines y huertas:

En 1563 la casa de Colón pasará a nuevos propietarios: el banquero genovés Pero Juan Leardo y su yerno Antonio Farfán. El siguiente ocupante fue el ollero Juan Perazo, fundando una ollería que ocupó parte de las caballerizas y jardines.

En 1585, la Hermandad del Santo Entierro se estableció en parte del edificio, ocupando como capilla, suponemos, la que fue de Colón en la casa, embargando finalmente el resto del lugar de los olleros, en 1672.

Finalmente, en paralelo a aquellos años, a principios de 1600 fue la Hermandad de la Merced quien, compartiendo la fábrica con la del Santo Entierro y con la ollería, fundara el Colegio de San Laureano, finalizado en su construcción en 1712.

Una vez establecido el Colegio, los religiosos administraban el viático a los vecinos del barrio de los Humeros a altas horas de la noche, debido al cierre de la Puerta Real.

González de León, en 1844, describió como pudo ser el edificio (que ya llevaba décadas abandonado): "'Este Colegio ... tenía bastante extensión: constaba de dos patios claustrados con columnas, de los cuáles aún permanece parte del principal. Asimismo, tenía buenos dormitorios y clases de estudio. Su iglesia era
pequeña , de una nave con poco adorno".


Entre 1750-61, en la antigua ollería de Perazo, se estableció y construyó la capilla de Nuestra Señora del Rosario, imagen que veremos más abajo.

El Colegio de San Laureano desapareció por causa, primero, de la reducción de religiosos en 1766; luego, en 1810, el Mariscal Soult expolió sus enseres, al igual que los de la Merced y del Santo Entierro. El edificio sufrió daños de consideración. Los mercedarios regresaron en 1814, pero un incendio puso fin a sus proyectos hasta que la desamortización en 1836 puso fin a la propiedad de aquellos. Posteriormente, el Patio realizó funciones de presidio correccional, luego, guarnición y almacén de provisiones. Para esto último lo destinó el general Lara, siendo el principal cambio del edificio en los últimos años. Del Colegio de San Laureano, de infausto sino, poco resta: su iglesia, un segmento de arquería y, tal vez, algunos muros y habitaciones.

Pero la esencia de San Laureano logró esquivar avatares tales como la vías ferroviarias, los ensaches y el derribo de la Puerta de Goles, llegando casi incólume al Siglo XX.

En la década de los 70, diversos locales que conformaban el Patio pasaron a manos de empresarios, como Juan Castrillón Montoto, quien estableció un local al estilo pub juvenil que tuvo poca continuidad, debido a la delincuencia y las drogas que invadieron la zona. Posteriormente, ya en los 80, nuevos intentos de colocar bares se dejaron el éxito en el camino. Abajo, espacio dedicado por el diario ABC, en 1978, donde se indincan las actividades que se establecieron en el Patio, que tras años de abandono llegó a recuperarse.


La imagen que vemos a continuación perteneciente al servicio fotogramático de la Junta de Andalucía del Patio de San Laureano visto desde el aire, en 1985:


Arriba, en primer lugar (1), un paquete de suelo resistente al tiempo, cuyo espacio formó parte, creemos, de la ollería de Perazo. Podríamos casi decir que es uno de los últimos supervivientes de los límites extramuros de Sevilla que nunca fue urbanizado. En caso de rellenarse mediante edilicia, la Capilla del Rosario quedaría cerrada y podrían afectarse sus cimientos. Durante la primera mitad de los 80 sirvió como aparcamiento, "el parking San Laureano" (aunque no tenía nada que ver con el Patio), una vez que no prosperó un proyecto particular de elevar un par de edificios de dos plantas. Como puede apreciarse en la foto de arriba, a la parcela aún no se le había sumado un espacio resultante de la nueva conexión Marqués de Paradas-Torneo, en 1992-1998. Otro proyecto reciente, fue el de la cesión de Urbanismo del paquete para que se construyera el Centro de Estudios Andaluces. Abajo, material colocándose ante la inminencia de las obras, en 2006. Sobre la evolución del asunto no estamos muy enterados, pero desde luego, creemos que un parque infantil no vendría nada mal al lugar, o por qué no, dejarlo tranquilo.


(2) Capilla del Rosario. Bendecida en 1761. Los vecinos de los Humeros, de esta forma podían venerar la imagen de la Virgen del Rosario realizada en aquel año, manteniéndose también la devoción por la práctica del Rosario. La Hermandad constituida solía organizar un vía crucis. En el presbiterio hay un retablo realizado en 1764. Entre otra imagenes destacables albergadas en la capilla está el Cristo de la Paz, que parece ser del siglo XIX, y un San José con el niño, muy del estilo de Felipe de Rivas. Cada 12 de octubre se concreta la procesión del Rosario público de la Aurora.
(3) El Patio, indicándose con las flechas algunos locales comerciales.
(4) Capilla del Patio de San Laureano y arquerías.

En la actualidad, el Patio de San Laureano es un edificio de viviendas privadas, cerrado, de aspecto hermético. Tanto por fuera como por dentro ya no es el mismo, ha perdido su antigua fisonomía. La Capilla, según muestran otros blogs dedicados a temas sevillanos, nos la exponen en estado ruinoso. Para terminar el asunto, colocamos la imagen de este "pastiche", que enseña la parte de atrás de la Capilla, lindando con la calle Goles, y el aspecto tan lamentable que vemos los restos de la muralla almohade:




martes, 19 de marzo de 2013

La Resolana: Algo más que un sitio de tránsito (3)

Continuamos con el análisis de lo que fue la calle Resolana. Aunque para un mejor entendimiento de este trabajo, recomiendo lean las dos anteriores partes que escribí sobre la calle, y en las que se relata su nacimiento y ubicación, así como otras partes sobre su Historia y la de diversos edificios industriales y emblemáticos de la zona:

http://www.sevilladesaparecida.com/2011/08/la-resolana-algo-mas-que-un-sitio-de_12.html http://www.sevilladesaparecida.com/2011/08/la-resolana-algo-mas-que-un-sitio-de_12.html 

Pero aún quedan en la Resolana lugares dignos de mención. Por ejemplo, "Los Altos Colegios" es una intitución que aún permanece desde hace más de un siglo, concretamente desde 1892. Situado en la desembocadura de Feria-Resolana, "Los Altos Colegios". El 27 de agosto de 1892 la Junta de Gobierno de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla decidió -para conmemorar el cuarto centenario del descubrimiento de América y la visita de SM. Alfonso XIII con su madre la Reina Regente María Cristina de Habsburgo - construir tres escuelas unitarias públicas una de párvulos, otra de niños y otra de niñas, en la Resolana de la Macarena y cedérselas al Consistorio. El proyecto que finalmente se ejecuta, tras varios intentos fallidos promovidos anteriormente por el Ayuntamiento, fue concebido por el arquitecto municipal Francisco Aurelio Álvarez Millán. Las obras se realizaron bajo la continua supervisión de los Maestrantes estando concluidas y listas para su inauguración el día 30 de mayo de 1894. Se procuró que todos los materiales empleados procediesen de fábricas y talleres de Sevilla, de este modo atesora todavía el colegio entre sus muros un valioso legado que representa a grandes artistas, artesanos e industriales de la ciudad (azulejerías de Mensaque, paneles de azulejo firmados por Manuel Arellano, pinturas de Antonio Cavallini, rejerías de Luis Santos, etc.). Las tres escuelas ocuparán una parcela trapezoidal exenta con una valla perimetral subdividida en el interior por otras rejas de separación, conformándose así los tres espacios independientes necesarios. Cada escuela tendrá una casa de maestros, un patio de recreo, una gran clase, y una entrada independiente desde la calle, además la Escuela de Párvulos dispondrá de un comedor de las mismas proporciones que las aulas. Las de Niños y Niñas serán también usadas como clases de Adultos y Adultas respectivamente. Texto extraído de la obra: " La cultura material de la escuela " de Agustín Escolano Benito y otros, que continúa tras la fotos siguientes.

Abajo, en primer lugar, construcción del las Escuelas, en 1983 ( imagen cedida por D. Diego Romero ); en segundo término, en 1894:


" Obras menores y de mantenimiento se han ido sucediendo desde entonces sin demasiada frecuencia. Desde la entrega en vigor de la LOGSE las administraciones responsables no se habían propuesto nunca abordar una intervención global cada vez más urgente a causa de la antigüedad y deterioro del conjunto arquitectónico y por las nuevas prescripciones legales. Por esto la Comunidad Educativa venía demandando ante el Ayuntamiento de Sevilla y la Consejería de Educación que diesen una respuesta a los innumerables problemas de infraestructuras y de falta de espacios que niños y niñas padecían. En el curso escolar 2000/01 la AMPA “Altos Colegios” decidió tomar la iniciativa ante la falta de respuesta de las administraciones competentes e impulsó la elaboración de un proyecto de reforma integral de todos los edificios que componen el CEIP Macarena11. En diciembre de 2006 comenzaron las obras de Rehabilitación y Adaptación a LOGSE como C1 del CEIP Macarena con proyecto del arquitecto Mario Algarín.". Texto extraído de la obra: " La cultura material de la escuela " de Agustín Escolano Benito y otros.

Otro lugar imprescindible para el conocimiento y comprensión de la Resolana, al menos desde el período que empieza en 1958 y finaliza en, aproximadamente, 2006-2007, fue la ubicación de la Peña Sevillista Macarena. No hemos podido encontrar ninguna imagen frontal de la Peña, edificio que protagonizaba la desembocadura de la calle Feria con Resolana, sin embargo sí disponemos de una fotografía cenital de 1982 ( abajo ). Al trasladarse la Peña ( ahora en la Calle Feria ) y desaparecer el local, también se pierde otro de los edificios tradicionales que conformaban la estética de la Resolana:

En el plano de las desapariciones, dentro de la rama de la hostelería, hace algunos años que cerró la "Bodega Bar Esperanza", establecimiento típico del enclave macareno, situado entre las calles Torrigiano y Adelantado. Algunos clientes aún recuerdan las antiguas fotos de un joven Luis del Sol, así como un enorme cuadro de la Virgen de la Macarena, que se hallaban colgados en el interior del local. Es el fin de una de las bodegas clásicas del lugar, como también lo fue Casa Peinado, o incluso en el ramo de la automovilística -cambiando de palo- también mencionamos a la casa "Orden".

A pesar de los continuos cambios, aún quedan en la Resolana lugares tradicionales, como es el antiquísimo "Bar Plata", antes llamado "Bar de la Plata". Siempre presente en acontecimientos tales como la salida y entrada de la Hermandad de la Macarena, en la madrugada y la mañana sevillana. Abajo, dos escenas cofrades con el "Bar Plata" de testigo: La primera de las imagenes pertenece a los años cincuenta, con los "armaos", el bar a la derecha, y la Torre de Perdigones al fondo. En segundo lugar, estampa de hacia 1910:

Otros lugares que a día de hoy ( salvo cambios inesperados ) continúan funcionando en la Resolana, son " La Casa del Labrador ", establecimiento que desde 1976 se dedica a la venta de semillas y frutos secos, y también el "Centro Médico Macarena", abierto al parecer también en los años setenta:


De esta manera finalizamos la serie de tres dossieres dedicados a la evolución cotidiana de la Resolana, un lugar que bajo mi modesta visión particular, a veces da la impresión de no haber cambiado mucho en el tiempo, pese al carril bici, que ya es decir.





sábado, 16 de marzo de 2013

De los ultramarinos a las abacerías ( I 1)

DE LOS ULTRAMARINOS A LAS ABACERÍAS ( I )

La llegada de la década de los 90, algo en lo que insisto con vehemencia, fue el comienzo de cambios de nuestra ciudad, los cuales comenzaron a coger verdadero cuerpo a raíz de la aparición de ese fenómeno conocido como "globalización", del cual parece que nadie habla ahora, pero que en su momento fue aceptado como un paso más dentro de lo que llamamos "progreso". La información es uno de los múltiples factores que beneficia esa "globalización", eso quiere decir que todos podemos exponer ante el mundo entero lo que pretendemos decir. Las ideas se transmiten con velocidad y el trasvase e implantación de nuevas modas es un hecho. Sobre esto último, nuestra Sevilla, no se ha quedado atrás: el caso de la desaparición de las tiendas de ultramarinos y su, de alguna manera, sustitución por las nuevas abacerías, es un hecho que comenzó a notarse con fuerza hace algunos años. Aunque no profundizaremos de las abacerías, sabemos que la diferencia entre ambos comercios es reconocible: En primer lugar, en las tiendas de ultramarinos, conocidas a veces también como "tiendas de comestibles", se despachan latas de conservas y productos frescos al peso o a granel; mientras que, por su parte, en las abacerías también se venden al por menor productos alimenticios de fácil consevación, tales como aceite, legumbres o vinagre. A esto, parece que se pretende incluir un pequeño bar y, en algunos casos, también un comedor. A fin y al cabo, aquí se trata de implantar una tradición de la noche a la mañana, envuelta en un celofán de máscara tradicional, ursurpando aquellos comercios de tienda y barra que instalaron los de la Montaña hace generaciones.

En el espacio de hoy, ofrecemos un pequeño homenaje a las tiendas de ultramarinos de Sevilla, principalmente a las que desaparecieron. Aunque sería casi imposible establecer un catálogo de todas ellas, cuando menos sí nos ceñiremos a mostrar una cierta cantidad de establecimientos, muchos de ellos aún en la memoria de los sevillanos.

LOS TRES LEONES, VIUDA DE A. GÓMEZ Y SAINZ DE LA MAZA

Se hallaba en la céntrica calle Cerrajería, aunque algunas fuentes nos señalan el número 28 de dicha vía, un anuncio de prensa de 1955 nos indica el 32 como lugar. Fue fundada en 1900 por un tío del anterior propietario y heredada por dos empleados que llevaban muchos años en el establecimiento, propiedad, por herencia, de la viuda de D. Antonio Gómez.



Estaba formada por un bajo y un piso superior, el primero utilizado como despacho al público y el segundo como almacén. Acceso y comunicación con el piso superior a la derecha. La zona de ventas tenía planta rectangular de unos 5 metros de ancho por 8 de largo con mobiliario consistente en estanterías de madera pintada y abiertas en todo el perímetro lateral de la fachada, excepto en la zona de acceso del cliente donde sólamente aparecen en la parte alta. El motrador era de madera pintada y tapa de mármol, en forma de L, acotando el lateral izquierdo. Los almacenes ocupaban el primer piso.

Los rótulos se encontraban en el dintel de la fachada, sobre acceso y escaparate en las dos jambas del vano de acceso, realizados en azulejos trianeros platos pintados, muy ornamentados, con la leyenda incluida en dos tondos ( en la jambas ), donde se leía "Coloniales al por menor" y "Ultramarinos", y en el dintel, donde la decoración estaba reducida a un escudo de armas central: " Vda. de A. Gómez y Sáinz de la Maza". El escaparate ocupaba el lateral izquierdo del portal que formaba el acceso con perfiles de madera y basamento ( 40 cm ) de mármol.

ULTRAMARINOS GARAY

Esta tienda de ultramarinos se hallaba en el número 11 calle Arfe. Fundada en 1948 por Manuel Jiménez García, que la obtuvo por traspaso, siendo hasta la fecha despacho de pan y tortas.
En el exterior del local, los rótulos ocupaban un frontón algo rehundido de la línea de fachada, a la altura del dintel de escaparates y acceso con los perfiles de madera pintada y fondo de cristal. En letra imprenta se lee "Garay" y en cursiva "Variedades alimenticias". Está firmado por E. García. Según el propietario, quiso poner "Caray" pero el Ayuntamiento no se lo permitió por indecoroso. Hoy en día, da la impresión que el local ha pasado al ramo de las abacerías.


Como bien sabemos, las abacerías han ido, de alguna forma, sustituyendo a las tradicionales tiendas de ultramarinos, de las que pocas quedan en Sevilla resistiendo el paso del tiempo y que serán reflejadas en el el próximo bloque, además de incluir algunos comercios desaparecidos, como estos de hoy.