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jueves, 20 de junio de 2013

EL CINE RIALTO

Contigua a la calle Jaúregui se halla la Plaza de Jerónimo de Córdoba, llamada antiguamente igual que aquella vía durante muchos años, hasta 1943, momento en que oficialmente cambió a su actual nombre. En su cercanía se rememoran los nombres de Cine Villasol o Cine Jaúregui, lugar éste donde pasó sus últimas horas Blas Infante. Lugares también recordados por su aportación a la Historia de la cinematografía sevillana, como también lo fue el Rialto.

Teniendo casi a la vista el Colegio de los Escolapios, el 25 de enero de 1946, fue inaugurado, ocupando la parte de baja de un edificio de 1930, el Cine Rialto, empresa de Francisco López Gaviño, tal como lo indicaban El Correo de Andalucía de aquel día y la Guía Gómez Zarzuela para Sevilla y Provincia. El Plano Urbanístico de aquel año ya lo mostraba:
Con suelo y entresuelo, el aforo de la sala rozaba el millar de espectadores, funcionando como sala de estreno. Eran tiempos en que al algunos cines "sólo les faltaba hablar", pues a la intensa actividad que ejercían ( teatros, actos de sociedades y benéficos, etc ) se les sumaba la decoración exterior, algo que parecía darles vida, mediante la colocación de murales pintados con dibujos de la película que se proyectaba. Abajo, Cine Rialto, en los años 60, seguido de una escena cotidiana en un taller de dibujos para portadas:
Da la impresión que el Rialto siempre fue muy cuidadoso y detallista con su clientela. Algunas imágenes de programas de la época así nos lo demuestran, como este troquelado o unos programas de Concha Piquer y de Maruja Díaz con Tony Leblanc:
En 1972 el Rialto fue objeto de una extensa reforma y una nueva dirección, previas tal vez para afrontar los cambios que se avecinaban. En 1981 se optó de nuevo por cambiar el formato, convirtiéndose, al igual que otros como el Victoria, en Rialto Multicines (abriendo desde por la mañana) o Novo Rialto, cambio este último que advertí allá por el año 1986. A su lado, por aquellas fechas, estuvieron la discotecas Contrapunto y Figúrate, por mencionar algunas que recordamos, donde acudíamos muchos jóvenes de entonces. Todavía estaba abierto Electrofuentes, aquella tienda de electrodomésticos que casi lindaba con el cine....

Lo cierto, es que el que fue magnífico cine sevillano, aguantó, parece ser, hasta 1998, no dando más de sí. Como sabemos, un supermercado ocupa aquella superficie, aunque la parte superior del edificio aún evoca otro tiempo. Aún así, todavía deben quedar taxistas en el gremio que si les dices: "¿ me puede llevar a la Plaza Rialto ?" seguro que te dejan allí, por donde están el Hotel Don Paco, el Estanco, y el Quitapesares del difunto Peregil.






lunes, 17 de junio de 2013

LA RONDA DE LOS CINES: ALKÁZAR

Hubo un tiempo en que los cines ocupaban una parte importante de la vida sevillana, concepto innegable y también repetido en otros reportajes que se han publicado en los espacios que hemos dedicado a las salas del séptimo arte de nuestra capital, Sevilla, "pueblo grande" hasta hace pocos lustros, en cuyos barrios abundaban aquellos cines que con el tiempo llegaron a hacerse populares, consagrándose en la historia cotidiana local.

Entre los espacios elegidos por las empresas cinematográficas para la erección de cines, destacaron las rondas. En esta ocasión es preceptivo mencionar los tramos consecutivos de María Auxiliadora - Ronda Capuchinos, predio para el celuloide de los cines de invierno Ramade, Alcázar, o los estivales Capuchinos y Andalucía. Vamos a centrar el espacio en los dos primeros, que realmente fueron el mismo pero con denominaciones distintas.

Se trata de una de las tres naves fechadas entre 1905 y 1910, que almacenaban el aceite de Miguel García Longoria, y establecidas en la antigua calle Arrebolera ( hoy María Auxiliadora ). De entre ellas, en la que da con la esquina del Colegio de los Salesianos de la Trinidad, que actualmente es el supermercado Lidl, funcionó como Cine Ramade, perteneciente a la cadena Sánchez-Ramade, propietaria también de las salas Florida y Victoria, que el plano urbanístico de 1945 nos muestra la ubicación que buscamos:
En 1948, el Ramade aparece bajo la firma Sáiz-Bores, que también llevaba el Coliseo-España, Esperanza y San Vicente. El nuevo cine fue bautizado como Alcázar, sobre el que transcurrió el resto de la época gloriosa de los cines sevillanos.

A principios del decenio de 1960 y de ahí en adelante, la competencia televisiva, unida a la mejoría económica de las clases medias que comienzan a "descubrir" las salidas vacacionales, van a obligar de alguna manera a que los cines se modernicen, tanto en la tecnología como en la estética. También surgen nuevas salas, como el Apolo, Regina o Bécquer. Por lo tanto, el Alcázar no se quedó atrás y en 1967 fue reformado:
Aquella estética, es la que acompañó a varias generaciones en aquellas tardes y noches, hasta su clausura, allá por 1985. En 1972 se denominó Alkázar-Superama, que hacía curioso el juego de palabras con el cine Avenida-Vistarama. El Alkázar incluso llegó a ser una "sala de arte y ensayo", ofreciendo un cine de calidad (aún recuerdo algún documental en v.o.s.). A mediados de los 80 los cines agonizaban, pero aún era incuestionable el sabor de caminar tranquilamente por aquella Ronda.
Los años 90 trajeron el preludio de la brevedad y la continua mutación de las cosas, perdiéndose progresivamente en estas generaciones los patrones de la tradición y la continuidad. Tal vez cada vez seamos menos los que conservemos aquellos recuerdos, pero lo cierto es que al menos, intentamos divulgarlos. Como dijo Cage: No hace falta renunciar al pasado al entrar en el porvenir. Al cambiar las cosas no es necesario perderlas. 

Desde este blog, animamos a antiguos empresarios o personas que han tenido algún vínculo con los cines sevillanos, colaboren si lo desean aportando material y su testimonio.




jueves, 13 de junio de 2013

REGINA: PLAZUELA Y CALLE ( I )

Tras haber hablado sobre el cine Regina, sevilladesaparecida se centra ahora en la calle del mismo nombre que la sala cinematográfica mencionada. Nos hallamos también ante la poco relatada Plazuela de Regina, un espacio que se encuentra al principio de esa calle, justo detrás de las Setas de la Encarnación, donde se ubicaba el Convento de Regina Angelorum, que durante un tiempo fue dominico. Fundado en 1553 por Doña Teresa de Zúñiga, Marquesa de Ayamonte, cuya casa se hallaba unida al Convento por un arquillo y luego pasó a ser la Posada de la Encarnación.  Vemos el plano de 1848:
En la siguiente fotografía de El Liberal se reproduce parte de lo que fue un magnífico pórtico renacentista, perteneciente al Convento, demolido a finales del Siglo XIX, habiendo alcanzando fama en el XVI por la defensa del dogma inmaculista. La verja de aquel edificio se halla actualmente en la Plaza de Toros de la Maestranza.Otro detalle a tener en cuenta, es la línea del tranvía, el cual daba prácticamente la vuelta a la Plaza de la Encarnación.
Suponemos que, a igual que la calle Regina, la Plazuela debió pavimentarse en 1868, comezándose a adoquinar en los primeros años del XX.

La cercanía del Mercado de la Encarnación ( 1833 ), así como el mercadillo del Jueves, contribuyeron de forma primordial a que la calle Regina, en toda su longitud, fuera centro floreciente de tiendas durante muchísimos años, tal y como cuenta, por ejemplo, la Guía de Sevilla y Su Provincia "Gómez Zarzuela" que comenzó a publicarse sobre 1865 y de la cual se manejan ejemplares al menos hasta mediados de los años 50. Otro testimonio al respecto, es el actual Catastro, que nos indica la antiguedad de los actuales edificios de la plaza que aún quedan, figurando en ellos que el uso destinado en su mayor parte se dedicaba al comercio, por supuesto, compartido con viviendas. Abajo, visión cenital del lugar, en torno a mediados de 1940, pudiéndose comprobar en la parte inferior un trozo de la Plaza de Abastos ( Hoy las "setas"); a su izquierda hemos señalizado en rojo los antiguos urinarios públicos, ya desaparecidos, así como los dos edificios que a continuación vamos a mencionar:
El número 8 perteneciente a la Plaza de la Encarnación, edificio fechado en torno a 1873, aunque debió sufrir reformas en 1900. Forma parte del extremo del lateral-este de la plazuela de Regina. Allí se hallaba la tienda de ultramarinos Casa Noval, que al parecer se dice llegó a ser la más antigua de la capital dedicada a este ramo. En 1918, la saga Sosa se encargó de seguir la tradición familiar hasta que tristemente, en 1984, languideció. Ahora, los bajos de la casa son una sucursal bancaria. Pero veamos un par de imágenes: la primera, de la tienda desde afuera; la segunda, dentro, con José Sosa Benítez, en 1980, cuando tenía 75 años; llevaba en el comercio desde 1922:
Las tiendas del lado oeste ( de las que hablaremos en el siguiente repotaje ), prácticamente están casi todas cerradas. Sólamente hay que darse una vuelta por la plazuela y comprobar que la mayor parte de los letreros, construcción y presentación de las fachadas de los establecimientos casi nos indican la antigüedad de las mismas; todas ellas situadas en el número 1 ( antiguo 1, 3 y 5 ), un edificio construido entre 1918 y 1919, de trazas regionalistas, que al parecer fue reformado en 1930 y 1950.

En la próxima continuación del espacio dedicado a la Plazuela de Regina y su calle, repasaremos los principales comercios de la zona, tanto los cerrados como los que aún permanecen abiertos, prometiéndonos conocer un material muy interesante sobre ello.


domingo, 9 de junio de 2013

EL CINE REGINA

Hubo un tiempo en que en la historia cotidiana de nuestra ciudad los cines tuvieron un protagonismo acorde a la época que se vivió: lugares de diversión y encuentro familiar y tradicional que llegaron a formar parte de nuestras vidas.

De una manera más formal, matizamos que en torno a 1967 o 1968, los cines comenzaron un lento declive, motivado en principio por la expansión de la televisión, a lo que posteriormente se unió la llegada del video, ya en los ochenta; figurando entre los primeros grandes damnificados los cines estivales.

Los años sesenta aún significaron momentos de pujanza en la cinematografía sevillana, pues la cartelera, ciñéndonos a los cines de invierno, ofrecía lugares como el Rialto, Apolo, Florida, Palacio Central, Pathé, Bécquer, Lux, San Vicente, Fantasio, Coliseo, Cervantes, Astoria, Los Remedios, y un largo etcétera. Empresas como la Sánchez-Ramade, o la de Agustín Jiménez, entre otras, gestionaban y mantenían a primerísimo nivel sus salas de estreno y reestreno. Dentro de aquel contexto, también habría que hablar de la empresa Sosa-Prederoni, con su gerente Roberto Prevedoni, propietaria de cines como el Rex, Apolo, Fantasio, Azul, mas el Regina, lugar éste que desde 1960 hasta 1996 conoció distintas épocas de la vida de la ciudad.

El 7 de octubre de 1960, en un acto revestido de brillantez, se produjo la inauguración del Cine Regina, situado en la calle Jerónimo Hernández 19 y obra del arquitecto Ricardo Espiau Suárez de la Viesca, autor dos años antes, en tiempos del ensanche de la Encarnación, del edificio que forma los números 2 y 4 de la calle Imagen, por citar alguna de sus obras. El nuevo cinema ocupaba el espacio sobre el que estuvo el antiguo y prestigioso cine de verano llamado también Regina. Abajo, imagen nocturna, extraida del Sevilla, Diario de la tarde, publicado el día siguiente a la inauguración del recinto:


En un principio, el Regina llegó a ser la sala con mayor aforo y modernidad de la ciudad, ya que disponía de 1.100 localidades, todas ellas distanciadas adecuadamente unas de otras; la pantalla era de cinemascope y la maquinaria en cabina de cine era una Western Electric.
Más abajo, puerta del antiguo Mercado de la Encarnación, antes de la reforma de 1983, con las carteleras de los cines Alcázar y Regina. Todo parecía mucho más sencillo. Hoy en día ya no existe ni una plaza como esa ni los cines:
Distinguiendo entre los cines de estreno y de reestreno, la esta céntrica sala durante mucho tiempo se acogió a la primera opción, aunque alternó también con la segunda, proyectándose cintas clásicas y menos clásicas, nacionales e internacionales de muchos de los subgénerosm como  La gran evasión, Ben Hur, La Bilbia, el jardín del diablo, Diamantes para la eternidad, Los tres mosqueteros, Grease, Las brujas de Eastwiyck, etc.
Como hemos repetido, la gran crisis que acabó con la mayoría de los tradicionales cines invernales, en un principio no pudo con el Regina, ya que éste se mantivo principalmente proyectando reestrenos hasta su defunción en 1996, tiempo en que, de los clásicos, quedaban sólo el Fantasio, Delicias, Bécquer, Rialto y Florida ( estos dos últimos transformados en multicines ), sin olvidar al Cristina, también multicines.
Hace años que en el lugar del Cine Regina se colocó una superficie comercial dedicada a la alimentación. Ni siquiera las calles Jerónimo Hernández y Regina volvieron a tener la misma vida y colorido que tuvieron en los días de entre semana hace mucho tiempo, añorándose también la tranquilidad en aquellos domingos por las tardes de hace más de 20 años. Eran los tiempos de los Muebles Garrido, Calzados Ciclón, Droguería Isan, la zapatería de Camilo, Casa Noval, el Cine Regina...